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406 DEFUNCIONES FETALES POR COVID

Cifras alarmantes

*En la Península se registraron 800 defunciones fetales

*A nivel nacional fueron 22 mil 637

  • Tan sólo en Campeche hay 147 nonatos

*Y en Quintana Roo son 225 defunciones

*Edomex, con el mayor número: 4 mil 154

*El Estado se convierte en referente nacional por el alto índice de indígenas y embarazadas infectadas de Covid-19, mientras que a nivel regional ocupa el primer lugar en muertes maternas y defunciones fetales

*El INEGI nuevamente desenmascaró al gobierno del Estado, pues desde hace tres años ha optado por negar información así como bloquear a los medios de comunicación, en especial los que no están alineados

Redacción/Sol Yucatán

El Estado se convierte en referente nacional por el alto índice de indígenas y embarazadas infectadas de Covid-19, mientras que a nivel regional ocupa el primer lugar en muertes maternas y defunciones fetales.

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) nuevamente desenmascaró al gobierno del Estado, pues desde hace tres años ha optado por negar información así como bloquear a los medios de comunicación, en especial los que no están alineados con el gobernador Mauricio Vila Dosal.

La SSY sólo emite información a modo, es decir, datos y cifras que les conviene, pero al menos el Inegi proporciona la real situación que predomina en el país como en las entidades federativas.

Tras la aparición del Covid-19, Sauri Vivas optó por sólo presentar “cifras alegres”, pero, afortunadamente, la Secretaría de Salud federal presenta la realidad, pues como oportunidad publicó Sol Yucatán, la entidad permanece con el mayor número de embarazadas indígenas y desafortunadamente hay 25 casos de mujeres con gravidez que están en terapia intensiva, superando a Campeche y Quintana Roo.

Asimismo, Yucatán se posiciona como la entidad con más casos de indígenas reportados como infectados con Covid-19, con tres mil 382 mayas, el 16.1 por ciento, seguido de la Ciudad de México, con dos mil 537 infectados, el 12.1 por ciento, y Oaxaca, con dos mil 214 contagios, el 10.5 porcentual.

De acuerdo con el Inegi, en 2020, en la Península de Yucatán se registraron cerca de 800 defunciones fetales, problema que menos medida se reflejó en Campeche y Quintana Roo.

En 2020, en México se registraron 22 mil 637 defunciones fetales, de las cuales, en las clínicas y hospitales de la Secretaría de Salud y el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) atendieron el 67.3 por ciento de los procesos de gestación que concluyeron en defunción fetal. Por su parte, las unidades médicas privadas atendieron el 17.1 porcentual de ellos.

El 82.9 por ciento de los fallecimientos ocurrieron antes del parto, el 15.6 por ciento durante el parto y en el 1.5 porcentual de los casos, no fue especificado.

De las personas que certificaron la muerte, el 96.2 por ciento corresponde a médicos, el 1.1 por ciento a no médicos (personas autorizadas por la SSA, autoridad civil), el 1.1 por ciento a otro personal y el 1.6 porcentual no lo especificó.

La tasa nacional de embarazos que terminaron en muerte fetal por cada 10 mil mujeres en edad fértil es de 6.7. Las entidades federativas que presentan las tasas más altas son Aguascalientes (10.6), Guanajuato (9.5) y San Luis Potosí (con 8.9). Las que presentan las tasas más bajas son Sinaloa (3.1), Oaxaca (3.8) y Michoacán de Ocampo (4.0).

El mayor número de defunciones fetales se registró en el Estado de México, con cuatro mil 154 casos, el 18.3 por ciento, seguido de la Ciudad de México, con mil 955, el 8.6 por ciento, y Guanajuato, con mil 604, el 7.1 porcentual.

Incluso, del otro extremo está Baja California Sur, con 131 defunciones, el 0.58 por ciento.

Mientras que Yucatán está en el peldaño 13, con 406 casos, el 1.79 por ciento, por lo que es la cifra más alta de la región.

Tan sólo en Campeche hay 147 nonatos, el 0.65 por ciento del total nacional, y en Quintana Roo son 225 defunciones, el 0.99 por ciento.

De acuerdo con el Inegi, el 81.7 por ciento de las mujeres sí recibieron atención prenatal. De ellas, el 65.4 por ciento recibieron entre una y cinco consultas, el 29.4 por ciento, entre seis y 10, el 2.2 porcentual tuvo entre 11 y 15 consultas.

Además, el 0.5 por ciento asistió a consulta médica entre 16 y 20 veces y sólo el 0.1 porcentual recibió más de 20 consultas durante el proceso de gestación que tuvo como desenlace una defunción fetal.

Mientras que el2.4 por ciento de las mujeres que asistieron a consulta no especificó la cantidad de ellas.

Del total de embarazos que terminaron en muerte fetal, 15 mil 230 fueron atendidos por médicos gineco-obstetras y cinco mil 805 por otro tipo de médico. En contraparte, el personal que menos atendió este tipo de procedimiento fueron las enfermeras con 50 casos.

Las muertes fetales tardías, de al menos 28 semanas de gestación, representaron el mayor número de casos con nueve mil 588, el 42.4 por ciento, seguidas de las intermedias, de 20 a 27 semanas, con siete mil 816, el 34.5 por ciento, y de las precoces, de 12 a 19 semanas, con cinco mil 232, el 23.1 porcentual. Se excluye un caso de edad gestacional no especificado.

Por sexo del feto, entre los hombres se presentó una frecuencia mayor, con 11 mil 881 casos, respecto a la que correspondió a las mujeres, ocho mil 873 casos. El 8.3 por ciento correspondió a casos en los que no se especificó el género.

El 88.8 por ciento de mujeres que tuvieron un embarazo que derivó en la muerte del producto, manifestó no hablar alguna lengua indígena, en tanto que mil 353 mujeres indicaron que sí la hablan.

El 69.5 por ciento de mujeres que durante 2020 tuvieron un embarazo que terminó en la muerte del producto dijo no trabajar, el 25.1 por ciento sí lo hacía y el 5.4 porcentual no lo especificó

MAYOR RIESGO

En México, prácticamente el 99 por ciento de los partos vaginales y cesáreos se atiende en instituciones de salud, donde la calidad de atención es cambiante durante el día.

De igual forma, se observa que el riesgo de muerte materna hospitalaria es más elevado durante la noche, prácticamente el doble con respecto al turno de la mañana.

Es decir, en un turno nocturno hay mayor riesgo de morir, dada las condiciones que prevalecen.

Por otro lado, hay picos de riesgo en horarios clave, por ejemplo, durante los cambios de turno: el personal de salud de la noche se va en la mañana y llegan otras personas.

Entre las 14:00 y 15:00 horas hay otro cambio de turno, durante este tiempo se observan incrementos de riesgo de muerte materna, y por la noche hay una elevación constante, paulatina hasta la medianoche y llega a un pico más o menos a las cinco o seis de la mañana.

En relación con los días de la semana y fines de semana, en el transcurso de la semana (lunes a viernes) hay un riesgo de muerte materna más bajo si se compara con sábado, domingo y días festivos.

“Dentro de los días festivos y fines de semana también tenemos un patrón ligeramente distinto al que se ve durante los días de la semana: no vemos tan marcado los cambios de turno, pero observamos que durante las noches de fin de semana tenemos un riesgo de muerte materna particularmente elevado con respecto a las mañanas”, se explicó.

Un número importante de las muertes maternas registradas son consideradas como evitables mediante la atención médica oportuna, siendo uno de los principales retos del control prenatal.

Asimismo, el IMSS procura que las mujeres acudan a consulta en etapas tempranas del embarazo y participen de una manera responsable en el auto cuidado de su salud a través del reconocimiento de los síntomas de alarma que pudieran presentarse en el transcurso del embarazo.

Como el caso de los mareos, fosfenos (ver destellos), acúfenos (zumbido de oídos), cefalea (dolor de cabeza), edema (hinchazón de pies y piernas) o anasarca (hinchazón generalizada), aumento o pérdida de peso, hemorragia transvaginal.

De igual forma, la falta de movimientos fetales después del quinto mes de embarazo, ruptura prematura de membranas o salida de líquido amniótico, fiebre, poliuria, polidipsia y polifagia, es decir, aumento en la frecuencia urinaria, de sed y de apetito respectivamente.

De acuerdo a la normatividad para la atención del embarazo, parto y puerperio, son cinco las consultas a otorgar a cada mujer embarazada, número considerado con mínimo para garantizar una buena atención, cada una de ellas con enfoque de riesgo obstétrico y clasificándose como bajo o alto riesgo según la presencia de factores de riesgo como son: los extremos de la vida (menor a 19 o mayor de 35 años), cesáreas previas, abortos, multiparidad, embarazo múltiple (más de 2 fetos), enfermedades crónicas degenerativas, obesidad o desnutrición, prematurez, defectos congénitos, etc.

De acuerdo con el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), la atención de la mujer embarazada es prioritaria en sus tres niveles de atención: en las clínicas de medicina familiar se realiza la vigilancia prenatal desde el primer trimestre, ya que mientras más temprano sean los cuidados, hay mayor oportunidad de identificar algún riesgo durante la gestación y en el parto, e incluso actuar preventivamente.

A partir de la semana 34 de gestación, para un mejor control y estricta vigilancia, la embarazada debe ser atendida en el hospital general más cercano a su domicilio, mismo en el que se planea lleve a término su embarazo y en caso de sospecha o complicación que ponga en riesgo su salud o la del bebé, el IMSS cuenta con cinco unidades con atención gineco-obstétrica de alta especialidad: dos en la Ciudad de México y una en Jalisco, Nuevo León y Guanajuato.

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