----------

EDITORIAL

 

ISEGORÍA

DESAFÍO

ENTRESEMANA

4T NASCITÚRUS

InicioHoy Escribe4T NASCITÚRUS

Por Urbano BARRERA

Las elecciones federales 2024 confirmarán que la vía electoral en México no es la opción para cambiar el destino del país.

El ‘movimiento de regeneración nacional’ que intentó impulsar Andrés Manuel López Obrador se convirtió en un Nascitúrus.

Es decir, en este caso, un ente o un monstruo sin cabeza, amorfo y sin raciocinio. Una forma de gobierno que se concibió y no nació.

Obvio, tiene personalidad jurídica. Sin embargo, como no se materializó, en cierta forma, se le confiere algún reconocimiento, pero no más.

El encargado de alumbrar a la 4T fue Andrés Manuel López Obrador, pero también es el responsable del legrado.

En 2018 tuvo todo el apoyo del pueblo para trascender, para crear nuevas instituciones y cancelar la corrupción del pasado.

Sólo que no se enfrentó, legítimamente, a nada ni nadie. Sólo simuló.

No canceló las secretarias de estado corruptas y oscuras en su estructura, sino decidió conservarlas. Pero, más tarde estas terminaron por absorberlo y los funcionarios de mandos medios traicionarlo.

Tampoco quiso suprimir y transformar las áreas donde se maneja el poder y el tesoro de la nación, mucho menos enfrentar a capitalismo trasnacional.

Se sometió a las políticas internacionales y se arrodilló ante Estados Unidos.

Fue vergonzoso ver como justificó a la política estadounidenses, más allá de lo que hicieron priistas, panistas y hasta perredistas a nivel local.

Se lo reclamó Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, Porfirio Muñoz Ledo, Jaime Cárdenas Gracia, Carlos Urzúa Macías, Javier Jiménez Spriú, Tatiana Clouthier Carrillo, Alfonso Romo Garza y decenas más de colaboradores, pero lo cegó su soberbia, el resentimiento, la enfermedad y la tiranía. Todos ellos, mejor lo dejaron para no hundirse en ese barco.

Se encerró en su laberinto, donde finalmente estará sólo y traicionado por cuantos avasalló en más de cinco años.

Pensó que al hacer un pésimo refrito del pensamiento de Paul Joseph Goebbels, ministro para la Ilustración Pública y Propaganda del Tercer Reich de Adolfo Hitler (1933 y 1945), la podría librar desde su conferencia mañanera.

Quiso hacer de la propaganda su arma secreta, pero no lo logró. Únicamente polarizó a los mexicanos al promocionar a su partido, su programa y a sus incondicionales.

Se apoderó de los medios de comunicación, las artes y la información en el país. Sólo su pensamiento y culto tuvo respaldo presupuestal.

Enajenó y reclutó a siervos para constituir ejércitos acéfalos y fanatizados.

Desde el púlpito de Palacio Nacional arengó a millones de mexicanos. Siempre estuvo obsesionado por recibir el respeto de sus colegas.

Demostró “un trastorno narcisista de la personalidad que le hacía buscar adictivamente el reconocimiento y el elogio”, lo que explicaría la devoción a su propia imagen.

Pero, eso no es lo más grave, su pecado está en que no creo instituciones, cuadros políticos… Los comunicadores que asistieron a sus conferencias lo aprovecharon como negocio, al vender las preguntas al mejor postor.

Él fue todo, se dio el lujo de declarar por todo el gabinete, a sabiendas que desconocía los temas de la agenda pública y publicada. Sólo demostró tener “embarradas” de conocimiento (cultura de monografía).

Sentó hasta por tres horas a los generales, almirantes, secretarios, científicos, especialistas, banqueros, hombres de negocio, diplomáticos, artistas, intelectuales y, a quien se le antojara, en sus peroratas matutinas (discurso o razonamiento, generalmente pesado y sin sustancia), sin ton no son.

Ahora, toca a Claudia Sheinbaum o a Xóchitl Gálvez la odisea de crear instituciones, destruir las del pasado, sumidas en la corrupción o de lo contrario será absorbidas como ocurrió con AMLO.

Sólo los pueblos que han emergido por la vía de las armas o expulsado de manera violenta a los gobiernos y gobernantes corruptos o tiranos, han sobrevivido, siempre y cuando crearon nuevas instituciones.

La alerta se hace muy a tiempo, sino hay cambio estructural y nuevas instituciones, México y su pueblo perderá otros seis años en el concierto democrático mundial. Sólo verá obras de relumbrón y proclamas Echeverristas en desuso. No hay más: O cambio profundo u otro sexenio perdido con daños irreversibles para todos los mexicanos.

Síguenos en Google News

Te podría interesar: