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AQUÍ NADIE VIENE

  • Los habitantes del Sur del Estado se sienten abandonados por Vila Dosal y por el alcalde Diego Ávila, quienes solo mandaron unas bolsas con frijol, lenteja, garbanzo y maseca, pero los niños en brazos piden leche
  • Perdieron todas sus pertenencias, sus animales fueron arrastrados por la corriente del agua, no hay luz ni agua para beber. Los plantíos de maíz y soya quedaron bajo dos metros de agua
  • Aquí el gobernador Mauricio Vila Dosal no acude para nada, pero sí va al estadio Kukulkán para los pléiofs y promocionar su imagen

Redacción/Sol Yucatán

Salvador Alvarado, municipio de Tekax.- Aquí el gobernador Mauricio Vila Dosal no acude para nada, pero si va al estadio Kukulkán para los pleiofs para promocionar su imagen. El pueblo no importa ahora, se le dará su lugar cuando vengan las elecciones.

“Ya tenemos tres días inundados, ni el gobernador Vila nos ha venido a ver, no tenemos qué comer, no hay agua para tomar, necesitamos que nos vengan a ver, la corriente arrastró a nuestros animalitos, las gallinas se murieron”, dijo a Sol Yucatán doña Magaly, quien lo perdió todo con las inundaciones provocadas por tres días de intensas lluvias.

El panorama para las familias es desolador, aproximadamente 250 habitantes se encuentran bajo el agua, no hay energía eléctrica para moler algo con que puedan alimentar a sus bebés, el agua sucia rebozó los pozos de donde la extraen para uso diario y la contaminó.

Los afectados han sido concentrados por los enviados de Vila y el alcalde en el domo del pueblo para entregarles una mísera despensa que contiene una bolsa de frijol, una de lenteja, otra de garbanzo, avena y arroz, es todo.

Sin embargo, hay muchos niños de pocos meses de nacidos en algunos casos y otros de entre un año y los cinco que piden pan, leche, tortillas pero nada de eso ha llegado, por lo que, la iglesia ha tenido que intervenir y enviado la ayuda necesaria, despensas grandes que traen de todo para que los damnificados puedan comer mientras pasa la tempestad.

Doña Mary apenas hace un mes compró un ropero en abonos, aún no lo termina de pagar y ahora el agua se lo echó a perder.

“No pudimos levantar el refrigerador, a las 12 de la noche nos quitamos de acá, no pudimos rescatarlo, se alcanzó a mojar y se echó a perder, me siento triste porque mi ropero se inundó, esté nuevo lo saqué en abonos hace un mes, me costó siete mil pesos, ya van dos veces en el año que nos inundamos”, dijo desconsolada doña Mary.

Lo mismo quedaron bajo el agua las humildes casas de huano, madera y plásticos que los sembradíos de maíz y soya, los campesinos también perdieron todo, esta vez ya no tendrán cosecha.

“El agua alcanzó casi dos metros de altura, perdimos todo, la siembra de maíz y de soya, ahora no tendremos nada qué cosechar, es muy difícil la situación por la que estamos pasando, esperamos que ya no llueva, a ver si podemos rescatar algo pero dicen que va a seguir lloviendo, no hay esperanzas”, coincidieron en señalar los hombres del campo, mientras comentan en maya la tragedia que están viviendo una vez más, sin que nadie los vaya a ayudar.

Por su parte, don Francisco tuvo que salir a toda prisa de su casa porque se inundó y tuvo que refugiarse en casa de una de sus hermanas.

“Con mi esposa y mis hijos tuvimos que salir de la casa porque rápido se inundó, nos tuvimos que refugiar en casa de mi hermana pero ahí somos muchos, por eso ahora que el agua está bajando empezamos a limpiar para regresar, aunque tenemos temor de que nuevamente llueva fuerte y nos volvamos a inundar”, señaló.

Este hombre, también comentó la mala suerte que corrieron las plantitas del programa Sembrando Vida y que les permitía obtener un dinerito cada mes.

“Las matitas más pequeñas se perdieron, el agua rebasó todo y esperamos que no se pudran todas, al igual, el campo está inundado; el problema van a ser las enfermedades cuando el agua se eche a perder, los moscos, principalmente afectará a los niños”, enfatizó Francisco.

“Señor gobernador queremos que nos venga a ver, que nos traiga mercancía, que nos venga a visitar, lo necesitamos mucho, ya tenemos tres días y no tenemos nada, no tenemos corriente, no hay nada, cuánta agua contaminada absorbió el pozo, no hay para beber; desde la noche penetró el agua sucia, con las enfermedades que están pasando ahorita necesitamos la ayuda, todo el pueblo está viviendo lo mismo, va a llover otra vez y tenemos miedo que nos inundemos más, que el agua llegue a más de la mitad”, expresó Karen, una joven madre.

Se siente el clima tenso, con un sol leve pero cada momento que pasa hay temor en las familias de que nuevamente caiga la lluvia con intensidad y el agua suba su nivel.

Hasta el momento no se reportan niños o adultos con problemas estomacales, sin embargo, el mismo pueblo teme que más adelante se presenten porque el agua encharcada en los patios y en el campo de futbol tiende a podrirse; después llegan los fuertes olores fétidos y por consiguiente las enfermedades respiratorias y estomacales, indicaron.

Por lo anterior, Sol Yucatán continuará muy pendiente de lo que pueda suceder en las próximas horas y días, derivado de los fenómenos meteorológicos, ante la indiferencia de los gobernantes.

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