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ASESINATOS QUE CIMBRARON YUCATÁN

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Redacción / Sol Yucatán

A lo largo de los años, el Estado de Yucatán se ha ganado la fama de ser un territorio tranquilo, en donde sus habitantes conviven en armonía, son hospitalarios con las personas que vienen de otras partes del país y del extranjero, y también, son destacados en conservar las buenas costumbres de la sociedad.

En este mismo sentido, la ciudad de Mérida ostenta la reputación de ser una urbe de provincia, pero con todos los servicios al nivel de Guadalajara y Monterrey. Con el mote de “Ciudad Blanca”, es una metrópoli que ha crecido de manera exponencial con la llegada de personas de muchos lugares, y por ende, con más problemas.

En este contexto, contrario a lo que se podría pensar, en la entidad han ocurrido crímenes atroces que han estremecido a la sociedad yucateca en general y a la meridana en lo particular, en distintas épocas.

Masacre de la familia Poveda Ricalde

Uno de los asesinatos múltiples que marcaron a la sociedad yucateca fue el conocido en su época como el de “La Jardinera”, ya que el sitio donde ocurrió fue frente a la esquina que lleva ese nombre. El crimen sucedió en el domicilio ubicado en la calle 65 por 72, muy cerca de la extinta embotelladora de la “Sidra Pino”, en el histórico barrio de Santiago, el cual, si bien se ha caracterizado por ser un lugar apacible, también ha sido escenario de varios asesinatos.

El 23 de febrero de 1976, un individuo de oficio carpintero, José Candelario Mis Paredes realizó unos trabajos en el domicilio de la familia Poveda Ricalde para retirarse cuando terminó su labor, sin embargo, luego regresó a la vivienda para asesinar de manera violenta a martillazos y con un formón al doctor Arcadio Poveda Cárdenas, a su esposa Eneida Ricalde de Poveda y a su hija Eneida Poveda Ricalde, suceso que estremeció profundamente a la sociedad yucateca de aquella época.

Según las pesquisas realizadas tras los impactantes crímenes, el motivo que dio paso a los homicidios fue que Eneida Ricalde de Poveda era prestamista. La esposa del médico amenazó al carpintero con despojarlo de su casa si no le pagaba una deuda de, al parecer, 200 pesos de aquella época.

El asesino huye de la dantesca escena del crimen sin imaginar que el doctor Poveda todavía tenía vida, por lo que lo trasladaron al hospital donde falleció, no sin antes contar todo a la policía, señalando a Mis Paredes como autor de los asesinatos.

El asesino que escapó por el portón lateral que da a la calle 72, fue detenido ocho horas después de haber cometido esos horrendos crímenes en su propio domicilio, donde ocultó en un armario las herramientas y su ropa aún manchadas de sangre.

Finalmente, el asesino múltiple fue capturado y condenado a prisión, donde purgaría su condena hasta salir libre por buena conducta.

Asesinato de dos abogados

Armando Palomeque Río y Leidy Montalvo Rivero, junto con su asistente Judith Benítez fueron las víctimas de otro suceso que cimbró a Yucatán y a su capital. Fueron encontrados sin vida con un impacto de bala en la cabeza en la oficina donde despachaban, la cual se encontraba en la calle 70 entre  51 y 53 de Mérida, para ser exactos, en el barrio de Santiago. El escabroso multihomicidio ocurrió el 24 de mayo de 1993.

El informe de la Policía Estatal registró que el estado de los cuerpos podría concluir que esto era producto de varios disparos, aunque el avance de las investigaciones arrojó que se trató de un solo disparo en cada una de las víctimas.

Se detuvo a un joven como principal sospechoso de cometer el crimen, sin embargo, las autoridades tuvieron que dejarlo en libertad por falta de pruebas y nunca se capturó al asesino y no se supo más del triple homicidio.

Matan y descuartizan a psiquiatra

Este asesinato contrasta con los eventos narrados antes. Los protagonistas se conocían bien, eran colegas de profesión. Enrique Lara González, Pablo García Santos y Felipe de Jesús Triay Peniche, este terminó desmembrado y las partes de su cuerpo en la cajuela de su coche, todos psiquiatras.

Las primeras pesquisas arrojaron que Lara González y Santos García estuvieron departiendo en una fiesta el viernes 15 de agosto con Triay Peniche.

Un domicilio de la colonia García Ginerés sería el escenario adecuado para inducir a la víctima, con base de engaños, a su último momento con la vida.

Tras una investigación que incluyó la revisión de cámaras de video, estudios dactiloscópicos, de planimetría, cateos a diversos predios y recreación de escenas del crimen, la FGE detuvo a los dos profesionistas, presuntamente involucrados.

Estas pesquisas arrojaron datos importantes que apuntaban al móvil del crimen. La Fiscalía concluyó en su momento que Lara González y Santos García dejaron durante varios días el cadáver del psiquiatra conservado en hielo para después deshacerse de los restos, lo que hicieron finalmente en el estacionamiento de un centro comercial en Ciudad Caucel.

Según la dependencia, el móvil estaría relacionado con un cargo laboral que la víctima recibiría. Según datos, Triay Peniche sería nombrado Jefe de Psiquiatría del IMSS.

Según información oficial, la fiscalía pidió para ambos acusados la pena máxima, que es de 40 años de prisión, así como el pago de 68 millones de pesos por concepto de indemnización a los deudos de la víctima.

Finalmente los dos salieron libres. Lara fue puesto en libertad tras interponer un amparo al igual que Pablo García

El caso Medina Abraham

Sin duda, el caso de Armando Medina Millet y Flora Ileana Abraham Mafud es uno de los que más han llamado la atención en la historia de crímenes en Yucatán.

Según versiones del homicidio, el 15 de noviembre de 1995 ocurrió una acalorada discusión entre la pareja de esposos que dio como resultado una reacción de ira de parte de Armando Medina, quien golpeó en dos ocasiones a Flora Ileana, para después dispararle en el pecho.

La información de la época indica que el motivo de la fatal discusión fue que la joven decidió no contraer matrimonio religioso, debido a que luego de la boda civil, había notado cambios en el carácter y la actitud de Armando Medina Millet, además que siempre la juzgaba y le reclamaba a causa de sus celos.

Esta es la versión del homicidio, sin embargo, Medina Millet, su familia, y sus abogados sostenían que Flora Ileana se había suicidado.

Este acontecimiento desató el interés de la opinión pública, por lo que se dio una investigación nunca antes vista en el Estado de Yucatán. El padre de la víctima Asís Abraham Dáger fundamentó su denuncia en indicios que pueden integrar los elementos de tipo penal, consistentes en pruebas positivas a reacción de rodizonato de sodio en diferentes manijas de puertas y otros objetos en el lugar de la escena del crimen.

Las pruebas efectuadas en las perillas de las puertas del departamento de la colonia Buenavista, a las que aludió el denunciante, resultaron positivas en una de ellas, de donde se infirió que Medina Millet las contaminó después de disparar el arme que le quitó la vida a Flora Ileana. Esto se robustece con el resultado positivo de la misma prueba de rodizonato de sodio practicada al martillo que sirvió al sentenciado para abrir por la fuerza la puerta de la recámara. Finalmente Armando Medina Millet fue condenado a 20 años de prisión.

Salió libre al cumplir 12 años por el indulto del ex gobernador Patricio Patrón Laviada.

Homicidio de Elda Zurita y Cynthia Ricalde

Este doble homicidio también ocurrió en el barrio de Santiago. Elda Zurita Azcorra Ricalde y su hija, primera bailarina de la compañía de danza clásica del Estado de Yucatán, Cynthia Sue Ricalde Zurita fueron asesinadas violentamente en el interior de su vivienda. El novio de la joven, Alejandro Carlo Varela Baeza fue gravemente herido.

El 22 de agosto de 1999 los novios Cynthia Ricalde y Alejandro Varela fueron al cine a Plaza Dorada, mientras que la madre de la joven se quedó en su domicilio y su esposo, William Ricalde se encontraba ausente.

Los fatales acontecimientos ocurrieron entre las 9 y 9:30 de la noche. Los delincuentes, que conocían a Elda Zurita por su ocupación como prestamista, llegaron para visitarla, ella les abrió la puerta y los cinco individuos entraron a la casa con la intención de robarle y asesinarla. La amordazaron y torturaron para que revele donde estaba su dinero, lo cual no ocurrió y la mujer fue estrangulada. Fue en ese momento en el que llegaron Cynthia y Alejandro.

A la bailarina de clásico le destrozaron el cráneo en el baño con un martillo y al novio lo golpearon con claras intenciones de matarlo, cosa que no ocurrió, lo que fue importante ya que su declaración fue vital para dar con los asesinos para que se les pueda juzgar.

Los asesinos recibieron condenas entre 20 y 25 años, algunos las cumplieron, otros no.

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