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HIDALGO, EN LAS GARRAS DEL CÁRTEL DE JALISCO

Autoridades federales y hasta el propio mandatario reconocen que el estado está controlado por el cártel de Jalisco Nueva Generación, organización criminal que domina...

VIOLENCIA IMPARABLE

BENJAMÍN ARELLANO GESTIONA LIBERTAD ANTICIPADA

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  • El más sanguinario miembro del cártel de Tijuana (vieja generación), Benjamín Arellano Félix, gestiona en Estados Unidos, donde está recluido, su libertad anticipada “por piedad”; argumenta estar enfermo y alega que la cárcel no es el lugar ideal para su rehabilitación
  • Benjamín fue fundador del temible cártel de Tijuana a finales de los años setenta y durante los años ochenta se caracterizó por ser un capo violento junto con su hermano, Ramón Arellano, asesinado en Mazatlán, Sinaloa, cuando se disponía a dar muerte a Ismael “El Mayo” Zambada
  • Tras la caída de sus hermanos por muerte o encarcelamiento, la DEA fijó su atención en Enedina Arellano Félix, a quien considera la verdadera jefa del grupo criminal. Lo extraño es que ni en México ni en Estados Unidos existen órdenes de aprehensión en contra de ella
  • La señora Arellano Félix vive en completo sigilo, con estilo discreto. Su refugio son las sombras, pues poco se le ve en lugares públicos

Ricardo Ravelo/Corresponsalías Nacionales/Grupo Sol Corporativo

Ciudad de México.- Benjamín Arellano Félix, capo fundador del cártel de Tijuana, da pasos hacia su liberación de una cárcel de Estados Unidos.

Fundador del cártel de Tijuana en la década de los ochenta, violento y sanguinario, autor de centenas de muertes, hasta ahora impunes, Arellano Félix está gestionando salir de una prisión en Estados Unidos “por cuestiones humanitarias”. Los alegatos hasta ahora presentados plantean que las autoridades estadounidenses lo dejen en libertad “por piedad”. Es un caso inédito, pues ningún otro criminal ha echado mano de esos recursos legales para conseguir el perdón de las autoridades norteamericanas.

Esta es la historia:

El capo fue detenido en México en el año 2003. Las autoridades federales lo ubicaron en un refugio en el estado de Puebla. En 2012, en pleno sexenio de la guerra que emprendió Felipe Calderón en contra del crimen organizado, fue extraditado a Estados Unidos. En ese país fue sentenciado a 25 años de cárcel debido, entre otras razones, a que negoció con las autoridades estadounidenses aportar información y entregar cien millones de dólares, producto de sus ganancias en el negocio de las drogas.

Los abogados de Benjamín Arellano interpusieron la petición de su cliente en abril de 2023. Le piden al juez de la causa que celebre una audiencia donde el exjefe del cártel de Tijuana exponga sus motivos para ser liberado.

Y entre esos motivos –dice el alegato al que se tuvo acceso– el capo sinaloense expone adelantar su liberación por “compasión” y “por cuestiones humanitarias”, pues aduce que la cárcel no es el lugar ideal para promover la rehabilitación y la debida corrección.

Ante esta solicitud, el Buró de Prisiones de Estados Unidos señaló que la sentencia de Benjamín Arellano Félix concluye hasta el año 2033. Actualmente, el narcotraficante cuenta con 70 años, es decir, que para cuando finalice su condena tendría 81 años.

Benjamín Arellano fundó el cártel de Tijuana a finales de la década de los setenta, en esa ciudad fronteriza, la cual inundaron de sangre con cientos de asesinatos. A Benjamín lo acompañaba al frente del cártel Ramón Arellano, su hermano; según la DEA, este era el más violento y sanguinario de la familia: “mataba por matar”, expone una radiografía sobre su personalidad virulenta.

El 18 de agosto de 2021, Eduardo Arellano Félix, “El Doctor”, fue liberado de una prisión estadounidense, no obstante que compurgaba una sentencia de quince años por lavado de dinero. Su libertad anticipada –ya había compurgado trece años de cárcel—obedeció a su buen comportamiento, según informaron las autoridades de aquel país. Desde el 2013, el capo cooperaba con las agencias de investigación aportando información sobre las redes de narcotráfico.

Apodado “El Doctor” –esa es su profesión–, Eduardo Arellano estaba recluido en una prisión de baja seguridad en Allentown, Pensilvania. Tras ser deportado por la frontera de Matamoros, Tamaulipas, la Fiscalía General de la República (FGR) ejecutó una orden de aprehensión, la cual fue girada por un juez de control, por los delitos de delincuencia organizada, contra la salud y asociación delictuosa.

“EL DOCTOR”: HEREDERO FUGAZ

Al igual que sus hermanos Ramón y Benjamín Arellano, Eduardo Arellano, “el Doctor”, también sembró terror y muerte durante su etapa como jefe del cártel de Tijuana, mando que heredó, aunque su poder se esfumó pronto, tras ser capturado.

Conocido como “El Doctor”, Arellano Félix tiene 65 años y, según su expediente criminal, cumplía una pena de quince años de prisión por los delitos de lavado de dinero y conspiración para el uso de ganancias ilegales en Estados Unidos.

Eduardo Arellano, aseguran las autoridades, tomó el mando del cártel de Tijuana luego de que sus hermanos Benjamín y Ramón Arellano cayeran en desgracia, a principios de la década del 2000, cuando fueron perseguidos por el gobierno federal.

Benjamín, el jefe del clan, fue detenido en la ciudad de Puebla; Ramón, por su parte, fue asesinado en Mazatlán, Sinaloa, cuando se dispuso a asesinar a Ismael “El Mayo” Zambada, su rival.

Cuando conducía su auto, Ramón se pasó el alto y fue detenido por un agente de tránsito. Se hicieron de palabras. Mecha corta, Arellano intentó dispararle al agente, pero el uniformado le ganó y accionó su arma antes de matarlo de varios balazos en la cabeza y el cuerpo. Ahí, en plena vía pública, quedó el cuerpo de uno de los capos más violentos del hampa.

En el caso de Eduardo, existen versiones en el sentido de que, tras declararse culpable, se acogió al programa de testigos protegidos. El Buró Federal de Prisiones (BOP) confirmó, en agosto de 2021, que el capo ya no estaba más bajo su custodia. Eso ocurre cuando deciden cooperar como testigos protegidos. Incluso, les pueden cambiar la identidad para protegerlos, de acuerdo con las leyes estadounidenses.

Parte del acuerdo fue aceptar su culpabilidad, lo que incluyó que sólo se le imputan dos delitos de un total de siete que, según las autoridades, cometió durante su etapa como capo del narcotráfico en México.

Eduardo Arellano es el segundo miembro del clan Arellano Félix que es liberado. El primero fue Francisco Rafael Arellano, quien compurgó su pena tanto en Estados Unidos como en México y fue puesto en libertad. Estaba libre de cargos.

Sin embargo, el 18 de octubre de 2013, durante una fiesta celebrada en el salón “Ocean House” del extinto hotel Marbella, en Los Cabos, Baja California, el capo fue asesinado. Un payaso que actuaba en la fiesta infantil le disparó en la cabeza terminando con la vida del mayor de los hermanos Arellano, conocidos popularmente como “Los Aretes”.

De esa forma, los fundadores del cártel de Tijuana terminaron sus respectivas carreras criminales. La única miembro de la familia que sigue en libertad es Enedina Arellano, a quien las autoridades señalan como la verdadera jefa del cártel. Durante muchos años, según los informes consultados, operó el blanqueo de capitales.

A los hermanos Arellano le atribuyeron la balacera que segó la vida del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo, en 1993, en la terminal aérea de Guadalajara cuando se enfrentaron a los gatilleros de Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo”.

Según la versión oficial, el prelado de la iglesia católica fue víctima del fuego cruzado al desatarse la balacera entre ambos bandos rivales. La tesis, elaborada por el entonces procurador Jorge Carpizo, fue polémica y poco creíble, pero fue la única que explicó lo que pasó esa tarde cuando fue asesinado Posadas Ocampo.

La vida de los Arellano Félix ha estado marcada por la tragedia. Francisco Rafael, Benjamín y Ramón Arellano fundaron la organización criminal a finales de los años setenta.

En los años ochenta ya eran un cártel consolidado y se abrieron paso para entablar alianzas con otros grupos criminales del continente latinoamericano. Así fue como se relacionaron con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), grupo que abandonó la guerrilla en Colombia para involucrarse en el tráfico de drogas. Los Arellano Félix fueron sus socios: intercambiaban drogas por armas, de acuerdo con información que a finales de los años noventa del siglo pasado dio a conocer el entonces zar antidrogas Mariano Herrán Salvatti.

La organización criminal de los hermanos Arellano Félix fue considerada una de las más violentas del país. Después de que Miguel Ángel Félix Gallardo repartió el territorio –se realizó una cumbre de capos en Cuernavaca, Morelos, en los años ochenta –los Arellano se enfrentaron a Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo”.

Luego entraron en confrontación con Héctor Luis Palma Salazar, “El Güero Palma”, que sigue preso a pesar de que en un par de ocasiones lo han puesto en libertad. Ambos –El Chapo y “el Güero Palma» habían sido lugartenientes de Félix Gallardo, llamado “El Jefe de Jefes”.

Ninguno de los capos respetó el pacto, pues empezaron a enfrentarse por el control absoluto de todos los territorios. En varias ocasiones los Arellano y Guzmán Loera se enfrentaron. Una de las balaceras más intensas ocurrió en la terminal aérea de Guadalajara, Jalisco, en 1993, cuando cayó abatido por las balas el cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo.

El prelado de la iglesia católica había acudido al aeropuerto. Llevaba un maletín, presuntamente repleto de dinero, joyas y documentos importantes. Nadie sabe a qué fue a la terminal aérea. Lo cierto es que en el estacionamiento empezó la balacera entre gatilleros de los Arellano Félix y “El Chapo” Guzmán.

En el fuego cruzado fue abatido el prelado, según la versión que entonces expuso Jorge Carpizo, quien era procurador General de la República. Las investigaciones responsabilizaron a los Arellano y a “El Chapo” de la muerte del cardenal, pero ambos bandos se deslindaron del hecho.

El entonces procurador General de la República, Jorge Carpizo, concluyó entonces que el cardenal Posadas murió como consecuencia del fuego cruzado. La tesis fue una de las más cuestionadas por insostenible; otra versión indicaba que al jerarca católico lo asesinaron directamente.

Los Arellano Félix dominaban el tráfico de drogas en Baja California. Ese fue su feudo durante dos décadas. Ellos impusieron su ley en esa entidad y corrompieron a las autoridades para que les garantizaran impunidad.

Actualmente, los Arellano Félix son un cártel debilitado, aunque han extendido sus tentáculos hacia otras entidades. Actualmente el cártel está dirigido por Enedina Arellano, una mujer que, de acuerdo con la DEA, se dedica al blanqueo de activos y a los negocios.

De acuerdo con la DEA, ella es la verdadera jefa del cártel o lo que queda de la organización criminal.

En esa entidad actualmente ya no son los jerarcas del narcotráfico. El territorio ahora está ocupado por células del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), Sinaloa y otros grupos afines. Operan el tráfico de drogas a gran escala, el robo de combustibles, las extorsiones, cobro de piso, secuestros y venta de protección.

Las confrontaciones entre estos grupos han colocado a Baja California como el primer estado más violento del país junto con Guanajuato. Ahora los Arellano Félix se autodenominan Cártel de Tijuana Nueva Generación, pues la mayor parte de sus operadores son jóvenes. Sin embargo, la jefa es Enedina Arellano, una mujer que se mueve con bajo perfil en el mundo de los negocios y presuntamente en el lavado de dinero, según asientan reportes de inteligencia.

De acuerdo con informes de la DEA, el cártel de Tijuana ha entrado en una etapa de recomposición. Todo esto empezó, dicen los informes, a partir del año 2003, luego de que Benjamín Arellano y sus hermanos Ramón, Eduardo, Francisco Javier –“El Tigrillo”, quien en 2014 libró una cadena perpetua debido a su cooperación con la DEA– fueron detenidos o asesinados.

Sobre Enedina Arellano, la DEA cuenta con un perfil suyo que expone:

Su estilo de vida es sigiloso y discreto; no es dada a los escándalos, borracheras ni fiestas. No se exhibe públicamente. Las escasas veces que apareció en la prensa lo hizo en las páginas de sociedad, codo a codo con la clase alta de Guadalajara o de Tijuana, donde reside.

Sin embargo, un día una investigación periodística puso al descubierto el origen de su riqueza: el tráfico de drogas. Y tras la captura y muerte de sus hermanos mayores, la DEA la señaló como la cabeza discreta y sigilosa que está detrás de las operaciones de lavado de dinero, una de sus especialidades.

“Es la cabeza en las sombras”, decía uno de los informes de la DEA. Después de estar por años en el anonimato, su vida fue expuesta en una serie de Netflix. Y así fue colocada bajo los reflectores y en el tablero criminal.

Sin embargo, a pesar de que esta mujer es considerada la verdadera jefa del cártel de Tijuana, ninguna autoridad mexicana ni estadounidense la molesta. Según informes policiacos, ella vive entre Guadalajara y la ciudad de Tijuana, donde maneja varias empresas en las que, según las indagatorias, lava millones de dólares producto del tráfico de drogas.

La Fiscalía General de la República (FGR) no ha informado si cuenta con investigaciones u órdenes de aprehensión contra esta mujer, única en el mundo por encabezar un cártel del narcotráfico.

Bajo su conducción, el cártel de Tijuana modificó sus operaciones: Está asociado con el cártel de Jalisco y controlan todo Baja California. También tienen alianzas en Michoacán y después de la captura de Benjamín y la muerte de Ramón el cártel ha incursionado en el mundo de las drogas sintéticas: trafican con fentanilo y una variada oferta de drogas químicas que mueven desde los municipios de Tijuana, Rosarito, Mexicali, entre otros.

Así, el cártel de Tijuana se sostiene como uno de los más fuertes en el país, pero sus miembros operan con bajo perfil. Esto explica la razón por la que sus elementos no son molestados por las autoridades.

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