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CASO MERCEDES CASSOLA: NI UN SOLO GRITO DE AUXILIO

  • El 13 de septiembre de 1959 la pareja viajaría a Las Vegas Nevada.

Corresponsalías Nacionales/Grupo Sol Corporativo

(Quinta de siete partes)

Ciudad de México.– Los desventurados amigos no estaban amordazados.  Y presentaban heridas de “defensa” en los brazos, pero según Amalia Martínez Pulido y María Luisa Monroy “no escucharon gritos de auxilio y tampoco los perros hicieron escándalo”.

¿Hasta qué punto fue creíble la versión de que dos personas, que no mueren instantáneamente y son agredidas con puñal, no gritan en señal de auxilio?

Los diaristas de la época inclinaron las investigaciones hacia el “rebelde sin causa”, y cuando se presentó ante la policía, alarmado porque estaba considerado “principal sospechoso”, los reporteros realmente no lo interrogaron sobre posibles contradicciones, sino que describieron meticulosamente su peinado, su forma de vestir, de hablar y sobre todo su afición por la mariguana.

Él dijo que la única en quien confiaba Mercedes, era María Luisa Monroy, le dio copia de la llave principal del departamento, la llave original “jamás la soltaba Mercedes”.

El velador del estacionamiento del hotel Continental Hilton, dijo que nadie más entró al departamento, “Mercedes e Icilio arribaron en el auto MG sport, color verde, placas 85-68-08, la pareja reía con discreción y se despidió de mí con toda cortesía, porque me conocía”.

El 13 de septiembre de 1959 la pareja iba a salir por Mexicana de Aviación a Las Vegas Nevada, y había recomendado a un hermano de Mercedes que pasara por ellos a las 7 de la mañana, para trasladarlos al aeropuerto internacional de la ciudad de México. Sin prueba alguna de las afirmaciones, los medios de información comenzaron a enlodar la imagen de Mercedes e Icilio, a quien culpaban de haberse puesto de acuerdo con amigos suyos para “dar el golpe y enriquecerse fácilmente”.

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