NarcotráficoReportajes Especiales

CJNG, LEGADO DE “NACHO” CORONEL

  • «El Mencho», heredero de la organización criminal y el más sanguinario y poderoso de todos los tiempos
  • Responsable de la muerte de militares, marinos, federales, ministeriales y ramificaciones en Latinoamérica, Europa, Asia e India.

Redacción | La Opinión de México | Sol Quintana Roo | Sol Yucatán | Sol Campeche | Sol Chiapas | Sol Belice | La Opinión de Puebla

(Primera de cuatro partes)

Ciudad de México.- El cártel más sanguinario y más poderoso en la historia del narcotráfico en México, el único que se ha enfrentado de tú a tú a las Fuerzas Federales, con mejor armamento y mayor capacidad de fuego y que le ha ocasionado sensibles bajas, es la herencia que dejó Ignacio “El Nacho” Coronel Villarreal, otrora principal lugarteniente de Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera, después su tío consuegro y luego uno de sus más acérrimos enemigos.

La cabeza visible, es el prófugo Nemesio Oseguera Cervantes, apodado “El Mencho”; por el que los gobiernos mexicano y estadounidense, ofrecen 30 milliones de pesos y 5 millones de dólares, respectivamente, es decir 130 millones de pesos, aproximadamente, misma cifra que ofreieran en su momento por Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera.

Como subalternos del “Chapo”, en su mejor época, estuvieron los hermanos Arturo, Héctor, Eduardo y Alfredo Beltrán Leyva; Edgar Valdéz Villarreal, “La Barbie”; Ismael “El Mayo” Zambada García, Juan José Esparragoza Moreno, “El Azul” e Ignacio Nacho” Coronel Villarreal, así como otros narcotraficantes de cierto nivel.

Mientras sirvieron al “Chapo”, todos ellos fueron inexistentes para los gobiernos panistas, ya que durante dos sexenios no pudieron o no quisieron localizarlos y detenerlos, excepto cuando se convirtieron en rivales del ex jefe del Cártel de Sinaloa.

Al separarse los hermanos Beltrán y “La Barbie” del “Chapo”, toda la fuerza del estado se volcó contra ellos y los que no terminaron en la cárcel, cayeron bajo la metralla de las Fuerzas Federales.

Una situación similar ocurrió con “Nacho” Coronel, cuyo pecado fue el haber sido mencionado por la DEA y el FBI como un capo capaz de tener su propia organización, lo que, a los ojos del “Chapo”, lo situó como su posible sucesor o competidor y eso no podía permitirlo.

No obstante el parentesco político con su tío-suegro, ya que Joaquín se casó por tercera vez con Emma Coronel Aispuro, una jovencita a la que triplicaba la edad, resolvió eliminarlo.

En tres años, luego de la boda, de “El Chapo” con la entonces Reina de la Feria de la Guayaba y el Café de Canelas, Durango, “El Nacho” Coronel se había cimentado y convertido ya en el “Rey de las Metanfetaminas”, al incursionar de lleno en el terreno de las drogas sintéticas.

Pero la guerra estaba declarada y su sobrino-yerno, lo mismo que el gobierno panista de Felipe Calderón, le seguían muy de cerca la pista para acabar con él en la primera oportunidad.

Antes, Ignacio Coronel ya había conformado su estado de fuerza, compuesto por sus sobrinos, Mario Carrasco Coronel, “El Gallo”; uno de sus discípulos más aventajados y Martín Beltrán Coronel, “El Aguila”.

En principio, el grupo no alcanzaba la denominación de cártel, sino solamente era conocido como el grupo “La Resistencia”, por su oposición al Cártel de Sinaloa; después como “Los Torcidos”, ya que supuestamente entregaron a quien fuera uno de su últimos y mejores aliados, Oscar Orlando Nava Valencia, alias “El Lobo”, líder del Cártel de Los Valencia, que contribuyó en gran medida a su crecimiento.

Posteriormente, también fueron conocidos como “Los Matazetas” ya que emprendieron una limpia de los integrantes de ese grupo que se habían aposentado en Veracruz, convirtiéndose en azote de la población con la presunta complicidad del gobierno estatal; incluso el gobernador Fidel Herrera Beltrán llegó a ser señalado como el jefe “El Z-1”.

Ya para entonces había nacido el Cártel Jalisco Nueva Generación, con su líder “Nacho” Coronel, junto con Margarito Soto Reyes, “El Tigre”; Martín Arzola Ortega o Ramón Franco Zavala, alias “El 53”; Erick Valencia Salazar, apodado “El 85”; Elpidio Mojarro, cuyo mote era “Don Pilo”; Víctor Manuel Torres García, alias “El Papirrín” y, desde luego, Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho” que ya era uno de los guardaespaldas del líder de la organización.

Botón volver arriba