CLAN ROSAS MOYA, MILLONARIOS AL AMPARO DEL PODER

La familia Rosas Moya es uno de los grupos político empresariales con mayor influencia dentro del gobierno de Mauricio Vila Dosal, como es el caso del jefe del clan, Rodolfo y Olga Rosas, quien fue secretaria de finanzas y hoy ocupa la  Agencia de Investigación Patrimonial

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  • “El Patriarca” del clan, Rodolfo Rosas Moya se ha procurado lucrativos negocios al amparo del poder público, ya sea en el ámbito restaurantero o inmobiliario, operando con corruptelas e influyentismo
  • Rodolfo Rosas y sus vástagos acapararon apoyos de créditos durante la pandemia, pero también han sido acusados de “transas” incluso por el ex presidente estadounidense Donald Trump

José González/Sol Yucatán

El sexenio del gobernador Mauricio Vila Dosal será marcado por el amiguismo y corrupción de grupos empresariales que se mantuvieron muy cerca del mandatario estatal pese a los serios conflictos que causaron por mantener sus privilegios y sus corruptelas, un claro ejemplo es el Clan Rosas Moya, cuyos integrantes estaban bien incrustados en la administración estatal, siendo incluso el patriarca, Rodolfo Rosas Moya, uno de los asesores directos del decadente gobernante.

A la sombra de Mauricio Vila, Rodolfo Rosas Moya se procuró grandes negocios y favoritismos para sus intereses empresariales.
A la sombra de Mauricio Vila, Rodolfo Rosas Moya se procuró grandes negocios y favoritismos para sus intereses empresariales.

A la sombra de Mauricio Vila, Rodolfo Rosas Moya se procuró grandes negocios y favoritismos para sus intereses empresariales, ya sea en el ámbito inmobiliario o el restaurantero, siempre tuvo el espaldarazo del gobierno panista para meter las manos en las diversas polémicas en las que estuvo involucrado.

Ni la pandemia de COVID-19 impidió que los beneficios siguieran fluyendo hacia las empresas agrupadas en torno al llamado “Grupo R4”, conglomerado en el cual convergen las empresas familiares de Rodolfo Rosas y sus vástagos, desde la construcción de fraccionamiento hasta restaurantes y hoteles.

Una de las polémicas más graves durante la contingencia epidemiológica fue la entrega de líneas de crédito para empresas afectadas por la pandemia, pero cuyos montos fueron a dar a manos de este grupo empresarial, gracias a la influencia de una funcionaria estatal, Olga Rosas Moya, quien se desempeñaba como secretaria de Administración y Finanzas, y hoy en día ocupa la recién creada Agencia de Investigación Patrimonial y Económica del Estado.

Olga Rosas Moya se desempeñaba como secretaria de Administración y Finanzas. Hoy está en la Agencia de Investigación Patrimonial y Económica del Estado.

Desde su posición de poder, la integrante de este mismo clan empresarial facilitó la entrega de apoyos económicos que presuntamente serían dirigidos a los sectores más vulnerables del comercio y pequeñas y medianas empresas, pero que fueron a dar a manos de Rodolfo Rosas Moya y sus hijos y parentela.

Se trató de programas financieros como “Microyuc Empresarial” “Impulso Yucatán”, otorgados mediante la Secretaría de Fomento Turístico y la de Fomento Económico y del Trabajo (Sefoet), en el marco del programa “Líneas de crédito para sectores estratégicos”, que otorgaron créditos avalados con un techo financiero de 460 millones de pesos.

Algunas de las empresas ligadas a Rodolfo Rosas Moya -empresario cercano al gobernador Mauricio Vila-, que fueron beneficiadas son: Restaurantes R4, S. de R.L, propiedad de Rosas Moya y de sus tres hijos: Rodolfo, Rodrigo y Rolando.

Ni la pandemia impidió que los beneficios siguieran fluyendo hacia las empresas agrupadas en torno al llamado “Grupo R4”.

Además de diversas sucursales de sus restaurantes, en donde el hermano de la funcionaria Olga Rosas Moya es socio mayoritario.

Conflictos de tierras y hasta presidenciales

Además de ello, el clan Rosas Moya también se ha visto involucrado en otros escándalos, en los cuales han salpicado al gobernador Mauricio Vila Dosal por beneficiar a sus “cuates millonarios” con el pretexto de que son generadores de empleo, lo cual destapa la negra historia de despojos y corrupción en el que se encuentra inmiscuida la familia Rosas Moya.

Basta recordar que en 2012, al final de la gestión de Ivonne Ortega Pacheco, el patriarca del clan, Rodolfo Rosas Moya, fue beneficiado con la fraudulenta venta de 60 hectáreas del Parque Industrial Portuario de Yucalpetén, en Progreso, terrenos pertenecientes al Gobierno de Yucatán.

La citada superficie estaba valuada en 178 millones 181 mil 956 pesos, pero a la empresa Mayam Há de Rodolfo Rosas Moya se le vendió por sólo 17 millones 818 mil 195 pesos con 80 centavos, es decir, a menos del 10 por ciento de su valor catastral.

Rodolfo Rosas Moya también ha sido vinculado con el ex banquero Roberto Hernández, y durante la administración del gobernador Félix González Canto, recibió facilidades para desarrollar el complejo inmobliario Mayazama, en una operación fraudulenta en terrenos costeros que pertenecían a la Universidad de Quintana Roo, en Tulum.

Rodolfo Rosas Moya, fue beneficiado con la fraudulenta venta de 60 hectáreas del Parque Industrial Portuario de Yucalpetén.

A finales de 2006 se presentó una denuncia por la presunta venta de terrenos a precios subsidiados, bajo el amparo de los gobiernos estatales y municipales de Quintana Roo en contra de Rodolfo Rosas Moya y Raúl Rubén Xacur Gómez.

En la averiguación previa 3021/35ª/2006 se asienta que millonarias cantidades eran depositadas en cuentas personales de Rosas Moya y de Xacur Gómez provenientes de la venta de terrenos valuados en 100 millones de dólares.

Pero lo más llamativo de este grupo de “asesores” de Mauricio Vila, que le susurran al oído, han sido sus pleitos hasta con figuras internacionales como Donald Trump.

En marzo de 2015 Donald Trump arremetió en su cuenta en Twitter contra el empresario favorito de Mauricio Vila, acusándolo de incumplimiento de contrato y otras irregularidades en el desarrollo del evento Miss Universo, el cual Rodolfo Rosas Moya fue impulsor en la zona de la Riviera Maya, el estadounidense lo acusó de deberle mucho dinero y fue uno de los detonantes para el fracaso de este certamen de belleza en el país.

Rodolfo Rosas Moya y un grupo de empresarios lograron que el concurso de Miss Universo escogiera a Cancún en 2007 como una de las sedes del certamen de belleza en México. Los empresarios pensaban que el concurso ayudaría a relanzar ante el mundo la imagen turística de la zona.

Para la realización de Miss Universo se suscribió un contrato con las empresas Grupo Promotor MU México y con la firma Comercializadora Ronac, de la cual Rosas Moya es accionista.

Pese a que había el compromiso de obtener patrocinios para el concurso, la organización fue calificada como desastrosa y ello derivó en los reclamos de Donald Trump, que fueron ventilados en tribunales de Estados Unidos y México, y que derivaron en embargos para la empresa de Rosas Moya, Comercializadora Ronac, y un pleito por más de 12 millones de dólares por acusaciones de incumplimiento de contrato.

Todas estas polémicas son sólo parte de lo que rodea al Clan Rosas Moya, uno de los grupos político-empresariales con mayor influencia dentro del gobierno de Mauricio Vila Dosal, y que ya se están preparando para ponerse a las órdenes del siguiente panista que aspira a la gubernatura.

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