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EDITORIAL

 

CLAUDIA, SIN PRETEXTOS PARA FALLAR…

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A partir del primero de octubre del 2024, una vez que el Congreso de la Unión le tome protesta como Presidenta de la República a la doctora, Claudia Sheinbaum Pardo. Ella, la doctora tendrá que dejar de lado los pretextos y las excusas, para cumplir con lo que ellos llaman el Segundo Piso de la Cuarta Transformación.

A partir de diciembre próximo, Morena el partido que enarbola la 4T, gobernará 24 de 32 estados de la república, además en el Congreso de la Unión y en el Senado de la República tendrán -junto con sus partidos satélites, el PVEM y PT- 2 de cada 3 curules. Ya no habrá espacio para echarle la culpa al pasado, ni a la “mafia del poder”, ni mucho menos a las viejas políticas neoliberales, pues en pocas palabras, Morena, la Cuarta Transformación, Andrés Manuel López Obrador y la propia Sheinbaum Pardo dan por inaugurada una nueva era política en el país, que para bien o para mal, tendrán por doce años -los seis pasados y los seis por venir-, tiempo suficiente para componer el mundo, o al menos el rumbo y el destino de poco más de 120 millones de mexicanos.

Rumbo a tomar protesta, Sheinbaum Pardo ya adelantó que el Plan C va. En nombre de la austeridad republicana habrán de desaparecer las autonomías del Poder Judicial de la Federación y del Instituto Nacional Electoral, de paso, de un “balazo”, perdón “plumazo” habrá de ser borrado del mapa existencial burocrático el Instituto Nacional de Transparencia y Acceso a la Información (INAI) y otros organismos autónomos que la Cuarta Transformación no consideraron ni importantes, ni prioritarios.

Es a todas luces visto, que las tijeras presupuestales de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, del Poder Judicial de la Federación, del INE, del INAI, de la COFECE y de otras instancias y dependencias de donde se pueda obtener recurso, irán a parar a programas sociales, sin ton, ni son, fomentando esquemas aceitados de corrupción, desvió de recursos, licitaciones y adjudicaciones directas a empresas fantasmas y demás, para repartir “primero a los pobres”, pero también para “enriquecer” a los nuevos funcionarios federales y de gobiernos locales que habrán de construir el segundo piso de la Cuarta Transformación.

Estos esquema de corrupción que tanto criticaron del PRI y del PAN, fueron perfeccionados por la nueva estructura morenista en el poder, en la presidencia de la República, en el FONATUR, en la SEDENA, en el Bienestar, en el Instituto Nacional de Migración, y no se diga en los gobiernos locales donde manda Morena. Habrá que ver si en los próximos, meses, trimestres, semestres y año, la doctora, Claudia Sheinbaum o los sigue solapando o está decidida a ponerles un alto.

Y es que a Claudia Sheinbaum se le acabaron las excusas y pretextos, en la próxima administración federal cargará con esa pesada losa que dicta que no puede fallar.

Y es que para muestras tenemos el 2000, por hartazgo, por una imperiosa necesidad de cambio, por una catarsis masiva, el mexicano decidió retirarle en masa y le dio su voto al PRI… seis años después, con o sin fraude, se lo refrendó a Felipe Calderón Hinojosa; esté dilapido el poco capital político que le quedaba al Partido Acción Nacional al PRI.

Con Enrique Peña Nieto, las huestes priistas, las corruptas estructuras del grupo Atlacomulco, de los priistas corruptos del sureste del país y del norte, tuvieron poco margen de maniobra para perpetuarse en el poder, poco espacio para maniobrar y sacar una genialidad para seguir, aunque fuese un sexenio más y sucumbieron de forma caótica y catastrófica frente a Andrés Manuel López Obrador.

Hoy, Claudia Sheinbaum Pardo, a quien le impusieron varios de esos innombrables y cuestionados priistas en sus equipos de campaña, comenzará a gobernar con un respaldo popular fuera de dudas, pero a contracorriente con las decenas de males que aquejan al país: Inseguridad, tráfico de drogas, una altísima tasa de homicidios, el sector salud desmantelado, muchos cacicazgos y tribus de Morena maquinando cómo desviar dinero y con ello, el segundo piso de la Cuarta Transformación se encuentra en riesgo.

Y ante ello, Claudia Sheinbaum Pardo debe de tener muy en cuenta, que sí quiere trascender como la primera mujer presidenta del país y no pasar a la historia como un “títere” de López Obrador, tiene prohibido fallar.

Twitter: @zavaleta_noe

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