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COLUMNA DE SOL YUCATÁN: 200 MIL PESOS POR MÉDICO MUERTO

  • Eulogio Piña Briceño, secretario general de la sección 67 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Secretaría de Salud, cobra hasta 200 mil pesos por la plaza de doctor que falleció a consecuencia del Covid-19

Redacción/Sol Yucatán

Mérida.- Junto con los magistrados y legisladores, los líderes sindicales fueron los más beneficiados por el Covid-19, entre ellos, el que más destacó fue el secretario general de la sección 67 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Secretaría de Salud (SNTSA), Eulogio Piña Briceño, quien supo lucrar con la muerte de los agremiados, cobrando hasta 200 mil pesos por la plaza del médico que falleció a consecuencia de la pandemia.

Incluso, bien sabe que en este mes debe de convocar a elecciones para cambio de directiva, pero hasta el momento nada ha hecho al respecto, pues prefiere prorrogar más tiempo su “dictadura” a sabiendas que habrá más defunciones por Covid-19, y por ende, será mayor su ganancia. Total negocios son negocios.

Tan sólo la base de inicio, la más baja de la rama laboral, se cotiza hasta en 80 mil pesos, por lo que en poco menos de dos años ha obtenido una millonaria ganancia, por lo que en ningún momento sufrió los estragos de la pandemia, pues tan sólo en Yucatán fueron miles las personas que perdieron su trabajo, además nunca le faltó dinero para comer.

En el transcurso de los 20 meses de prevalencia del Covid-19 en la entidad, el líder gremial nunca realizó actividades para exigir al secretario de Salud de Yucatán (SSY), Mauricio Sauri Vivas, mejores condiciones para el personal del sector salud, ya sea intendentes, secretarias, enfermeras, trabajadores sociales, médicos y especialistas, entre otros.

Incluso, en numerosas ocasiones, los agremiados realizaron protestas para exigir mejores condiciones laborales ante la pandemia, pero nunca fueron atendidos como se merecen, e inminentemente, muchos resultaron infectados, y para el colmo, algunos perdieron la vida.

De marzo de 2020 a la fecha, Piña Briceño sólo ha tenido algunas actividades sindicales, buscando siempre su bienestar, para evitar el contagio, pero sobre todo, su comodidad, y en los actos que presidió, muchos de los asistentes pertenecen al “Olimpo”, al “Círculo Divino”, así como los familiares del líder gremial.

Incluso, recientemente se incorporaron los que pagaron por su reciente cambio, ya sea de clave o adscripción, cuyas cuotas son diversas, dependiendo del puesto, y la más onerosa son las bases para médicos, cuyo costo es de hasta 200 mil pesos.

Piña Briceño vendió las “vacantes” que surgieron ante la muerte de algún compañero, a consecuencia del coronavirus 2 del Síndrome Respiratorio Agudo Grave (SARS-CoV-2) causante de la enfermedad Covid-19.

Es decir, lucró con la muerte de los agremiados, de aquellos que por falta de ayuda y equipo de protección, perdieron la batalla en esta pandemia.

Ante la demanda de personal de salud, el titular de la sección 67 de la SNTSA vio como un gran negocio el vender las plazas aprovechando la situación así como el interés de algunos por contar con un puesto seguro dentro del gobierno.

Queda demostrado de manera irrefutable que hay gente que quiere perpetuar la corrupción, no hay de otra, ya que hasta un ciego se puede percatar, que la marca oficial, “el sello de la casa” de esta gente es la corrupción, el pago de dádivas, los favores sexuales, el nepotismo y la transa en todo su esplendor.

El grupo que encabeza Piña Briceño olvidó su esencia y sus ideales, aunque muchos de los agremiados dudan si en algún momento los tuvieron. Su actual líder permitió que se hiciera a su alrededor una burbuja para que todo aquel que se interpusiera en sus planes fueran eliminados, a pesar que quisieran hacer las cosas bien y de una manera justa.

De tal forma que sólo quedaron los más aptos para “los bisnes”, esos que a falta de escrúpulos pudieran ser las voces de una maquinaria de corrupción rampantes, sin precedente y sin llenadera.

El líder sindical ha acumulado riquezas por medio de las componendas y arreglos fraudulentos con cualquier administración gubernamental, dentro y fuera de la secretaría, han amasado fortunas incalculables a costa de quienes para ellos ocupan el último e indignante lugar: los trabajadores.

De buena fuente se sabe que por una plaza de médico especialista, cobra hasta 200 mil pesos, y hasta antes de 2020 eran pocas las que tenía a su disposición, de aquellos que se jubilaban o fallecían por su avanzada edad, pero con el Covid-19, la situación cambió, pues se disparó el número de personal de salud que perdió la vida a consecuencia de la pandemia.

Con la muerte de algún trabajador se generan además de su plaza, diferentes movimientos como si fuera dominó donde se pueden cambiar las claves de manera ascendente a los trabajadores que les lleguen al precio, si es que desean el puesto más alto, el costo será mayor.

Por todo ello, el dirigente nunca peleó por el bienestar de sus agremiados, desde el arribo de la pandemia en la entidad hasta la fecha, pues dejó que los afiliados murieran en las clínicas y los hospitales dejando en la ruina y la orfandad a muchas familias, mientras que él se llenaba los bolsillos con la venta de las plazas.

ELECCIONES

A consecuencia del Covid-19, el gobierno federal estableció una prórroga al proceso de elección de los dirigentes sindicales, por lo que la sección 67 no fue la excepción, y propuso que la democracia se hiciera presente en noviembre de 2021, pero al menos en el Estado, la situación es otra.

Hasta el momento, Piña Briceño no ha convocado al proceso de cambio de directiva, pues es tanta su ambición que desea aprovechar todo el tiempo que dure la pandemia, pues la muerte de los agremiados le rendirá buenos frutos, una millonaria ganancia, con la cual podrá vivir sin preocupación el resto de su vida.

Es decir, hace caso omiso al “Acuerdo por el cual se amplía la prórroga de la vigencia de las constancias o tomas de nota de las directivas sindicales registradas ante la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, con motivo de la emergencia sanitaria generada por SARS-CoV-2 (Covid-19)”.

De acuerdo con el Artículo Primero, “los sindicatos de trabajadores, así como las federaciones y confederaciones registrados ante esta Secretaría, cuyas directivas o dirigentes hubiesen perdido vigencia con motivo del cumplimiento de las medidas extraordinarias derivadas de la emergencia sanitaria, se tendrán por prorrogadas a partir de la fecha en que concluyó su vigencia y hasta el 2 de noviembre de 2021, en los términos y condiciones previstas en el presente Acuerdo”.

Los integrantes de la sección 67 están en total desamparo, pues no pueden acudir con las autoridades, ya que nunca les hacen caso.

Lo peor de todo, si a Sauri Vivas nunca le ha interesado la salud de los yucatecos, mucho menos las condiciones laborales del sector salud.

Finalmente, Piña Briceño realizó una reunión sindical de lujo, para lo cual se obligó a los agremiados a acudir, en especial a los que no cumplía sus seis meses y un día, pues tal como lo marcan los cánones, podrían perder la plaza otorgada, a pesar que por ella pagaron varios miles de pesos.

Por ende, fue toda una pasarela, pues se veía a numerosas personas entrando al local de un sindicato priísta, aun cuando quien los convocó y obligó a ir, en total muestra de desesperación casi patológica, procuró figurar en las fotos con funcionarios y diputados panistas, afines al gobernador Mauricio Vila Dosal.

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