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COLUMNA DE SOL YUCATÁN: LIBO, EL AMIGO DE LACRAS

  • A pesar de su polémico pasado, el secretario de Educación, Liborio Vidal, cobijó al exalcalde de Temax, William Ayala Martín
  • Ayala Martín ha sido señalado como corrupto, presunto agresor sexual, incitador a la violencia y tener su propio grupo de choque
  • Si es cierto el dicho “dime con quién andas y te diré quién eres”, ¿qué puede esperar la sociedad yucateca del “amigo Libo” si llega a ser gobernador?

Redacción/Sol Yucatán

El temaxeño William Ayala Martín es sinónimo de corrupción y soberbia, al negarse a desaparecer políticamente, porque es un parásito acostumbrado a vivir y comer del erario público, ya que después de ser despedido por la administración priista de Rolando Zapata como jefe de Recursos Humanos del Instituto del Deporte del Estado de Yucatán (IDEY), se quedó sin empleo, pero apenas su amigo Liborio Vidal ocupó un cargo público de secretario en la Secretaría de Educación del Gobierno del Estado de Yucatán (Segey) fue corriendo a pedirle ayuda.

Este empresario, aun sabiendo el historial lleno de corrupción del temaxeño, de inmediato le dio un cargo en la Segey sin importarle el negro historial de William Ayala Pérez; específicamente, le dio un puesto de coordinador de área A., en el Despacho del Secretario de Educación, con un sueldo mensual de 15 mil 701.54 pesos.

Pero antes, el también señalado de agresor sexual, “Willy” Ayala, fue alcalde de Temax en el periodo de 2010 – 2012, y después estuvo en el IDEY como jefe de Departamento de Recursos Humanos con un sueldo mensual de 32 mil 872 pesos.

CORRUPCIÓN Y ABUSO DE PODER

Cuando fue alcalde de Temax, William Ayala se creía intocable y si algún ciudadano valiente hacía público sus robos, mandaba a golpearlos por su grupo de choque, que estaba integrado por trabajadores del Ayuntamiento de Temax; estas agresiones están registradas, ya que en campañas políticas pasadas, incendiaban coches, provocaban explosiones y golpeaban gente.

También hay registro de sus escándalos sexuales, como botón de muestra, en julio de 2012, lo descubrió su esposa en buena compañía, ya que fue sorprendido con su amante utilizando las oficinas del palacio municipal como cuartos de motel.

Los hechos, narran los testigos, se daban a altas horas de la noche, y en una de tantas, el alcalde William Ayala Martín llegó al palacio y solicitó la presencia de la susodicha regidora, quien al llegar al palacio ingresó a la oficina del presidente, donde el alcalde Ayala solicitó a uno de los policías que por ningún motivo deje que alguien entre a sus oficinas.

Para la mala fortuna del presidente, a su esposa le avisaron del encuentro y de inmediato llegó, pero fue detenida por un oficial que no le permitió el paso. El policía al ver que la mujer estaba alterada levantó la voz para alertar al alcalde pero fue demasiado tarde: su esposa entró y vio el acto de infidelidad y comenzaron los golpes con ambos funcionarios, pues también era golpeador de mujeres, entre ellas, su esposa.

Posteriormente, durante la administración de Rolando Zapata, obtuvo un cargo estatal y lo nombraron jefe de Recursos Humanos en el IDEY, sin embargo, su soberbia mezclada con corrupción se disparó más y comenzó un maltrato de agresión y humillación hacia los empleados honestos, llamándolos asalariados y subordinados ya que él era muy déspota y algo corto de miras ya que nunca había salido de su Temax, es más, ¡ni sabía lo que significaba Recursos Humanos!

También se dice que era de ojo alegre con todas las empleadas, y aunado a esto se dedicó a hacer amante a cuánta secretaria de confianza se le antojaba, a cambio de beneficios y compensaciones, ya que él decidía en Recursos Humanos. Además, su oficina del IDEY prácticamente la utilizaba como motel.

Por cierto, dicen que si algún trabajador le caía mal, le daba órdenes al administrador de la unidad deportiva de “partirle la m…” al empleado, y más de un administrador puso el altavoz del celular para que todos escucharan las órdenes de agresión que recibía del jefe de Recursos Humanos.

También hay señalamientos de que fue cómplice del negociazo de los vehículos del IDEY, junto con Juan Sosa Puerto (entonces director del IDEY), Luis Pacheco Morales y José Solís. Se dice que entre ellos compraron un camión de pasaje y se lo rentaban carísimo al IDEY, además, el camión salía supuestamente con vales de gasolina y dinero en efectivo que se repartían entre ellos, pues el camión ni se movía de su sitio, pero sí se dividían las ganancias.

Eventualmente, quiso ser de nuevo alcalde de Temax, pero el pueblo valiente y decidido lo botó como la basura llena de corrupción que es.

Liborio Vidal está muy bien enterado de este negro historial de corrupción de William Ayala como para ponerlo como coordinador en Segey, ya que son de la misma calaña, y lo colocó para que le haga el trabajo sucio en la dependencia, aunque lo único que logrará es enlodar su imagen de gente decente que aún conserva.

Imagínense sociedad yucateca si este “amigo Libo” llega a ganar la gubernatura de nuestro estado, o peor aún, ya está sobre la mesa del PAN su nombre para senador plurinominal, para que así asegure su curul, pero con tanta lacra política y degenerados sexuales que pone en su dependencia estaremos peor que ahora, por eso mucho ojo a la hora de elegir a nuestros gobernantes: ni un voto más al PAN.

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