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COLUMNA DE SOL YUCATÁN: VILA Y RENÁN, DE LA MANO CON EMPRESAS INMOBILIARIAS

  • Así recibe Yucatán al visitante, con publicidad de quinta, y eso nos da una pequeña idea de la pobre visión de desarrollo que tiene el Gobernador y el Alcalde, al igual que sus «pequeños» vasallos, asesores y secretarios.

Redacción/Sergio Gorsjean/Sol Yucatán

Muchas veces por más que intento ser comprensivo no puedo desprenderme de la frase «piensa mal y acertarás».

Por ejemplo, luego de un viaje relámpago y regresar a nuestra bendita tierra, no puedo menos que sorprenderme que al descender del avión y caminar por los pasillos del recién remodelado aeropuerto de la ciudad de Mérida y observar la ausencia del millonario gasto que el gobierno del estado ha apoquinado en su campaña «ven y vive Yucatán los 365 días del año», sino más bien, ver impreso en las paredes del edificio el sugestivo complemento de esa propaganda enfocada al jugoso negocio inmobiliario, en lugar de promover nuestros sitios arqueológicos, nuestras acogedoras playas, los paradisíacos cenotes y cuevas, la arquitectura colonial y republicana, o las mágicas manos de los artesanos yucatecos que también le dan vida a la suculenta gastronomía vernácula, no puedo menos que pensar que «hay gato encerrado».

Con la boca abierta me dejaron los monumentales espectaculares publicitarios de las sedientas compañías inmobiliarias que enfocan su artillería hacia el viajero que cae rendido ante una propuesta difícil de resistirse y que finalmente tarde o temprano sepultará el sueño que venden: nuestra calidad de vida, ya que Mérida la están despedazando al igual que ciudades que fueron bellas y cosmopolitas en sus años mozos como la ciudad de México en los años 50s que perdió su encanto precisamente por lo que el gobierno estatal, Mauricio Vila Dosal y municipal, Renán Barrera Concha promueven de la mano con estas compañías de bienes raíces.

Así recibe Yucatán al visitante, con publicidad de quinta, y eso nos da una pequeña idea de la pobre visión de desarrollo que tiene el Gobernador y el Alcalde, al igual que sus «pequeños» vasallos entre los que incluyo a los asesores y secretarios.

Lo que está por venir es simple, no hay que ser un genio para vislumbrarlo y lo representaría de esta manera: imagínate que traes miles de cubos de concreto y los asientas dentro de la selva y en ese naciente complejo habitacional achocas guetos de otras partes del país y mundo a los que no les interesa nuestra gente y cultura, y por consiguiente hacen su vida propia sin integrarse a la sociedad.

No omito en mencionar que algunos amigos me dicen que arrojo los dados cargados contra las autoridades estatales y municipales, así como contra el negocio de la especulación o inmobiliario, a lo que les respondo que ni de chiste, a grado que por ninguno de los ángulos por los que lo queramos observar lo hago, ya que más bien traigo atravesado el maldito desorden en el que está creciendo nuestra ciudad debido a que cada quien hace lo que se le pega la gana sin importar como afectaran sus construcciones a los pobres que vivan por el rumbo. Ejemplos sobran y se fabrican día a día.

Créanme que juego al pierde pierde, pues solo me busco enemigos al plasmar mi personal punto de vista de algo tan evidente que se ve venir a kilómetros, y con el que por cierto no tienen que estar de acuerdo y lo respeto.

Solo les pregunto a los que aquí vivimos hace más de una década y que creo es una pregunta interesante, la cual me fascinaría que muchos comentemos aunque no nos guste la respuesta y me incluyo, pero creo vale la pena hacer un ejercicio ante un tema que a todos los que aquí habitamos nos aqueja, incluyendo a los que están metidos en el negocio:

¿Eres más feliz o menos feliz y con un bienestar mayor o menor que antes con este tipo de desarrollos se dieran en nuestro estado?
No se trata de crucificar a alguien, solo saber cuál es el sentir de la población nativa o yucateca.

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