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EDITORIAL

 

ISEGORÍA

TRAS LA PUERTA DEL PODER

CORTINA DE HUMO

En el Congreso federal de Estados Unidos nuevamente surgió una cortina de humo para intentar culpar a México de la indomable esclavitud de parte de su población al consumo de drogas.

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Por: J. Jesús Esquivel

Washington – En el Congreso federal de Estados Unidos nuevamente surgió una cortina de humo para intentar culpar a México de la indomable esclavitud de parte de su población al consumo de drogas.

Dos legisladores republicanos, Tom Cotton, senador por Arkansas y, Morgan Luttrell, representante por el estado de Texas, redactaron una nimiedad de legislación que como otras miles se diseñan anualmente en el Capitolio y se auto eliminan por su insignificancia y falta de consenso.

Medios de comunicación mexicanos que, actualmente con la excepción de un par, llevan décadas de representación oficial en la capital estadunidense, cayeron en la trampa de los dos republicanos.

Por experiencia y rigurosidad reporteril los corresponsales están obligados a indagar un poco más sobre el contexto de los acontecimientos políticos de alcance bilateral antes de reportarlos.

La división y ausencia de auténtica investigación periodística en México es cada vez más latente entre la prensa que únicamente busca encabezados escandalosos y amarillistas. El adolecer crónico de la prensa es la declaracionitis partidista y al mejor postor.

A Cotton y Luttell les dio la punzada de crear un proyecto de ley para exigirle al Pentágono llevar a cabo una minuciosa cacería dentro de México -sin importar la territorialidad- para encontrar, capturar o asesinar a los líderes de la cúpula de mando del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG). Esto, como solución a la indomable drogadicción de ciudadanos en el distrito y estado que representan; amén de la narco dependencia que impera en gran parte de la población de su país.

Incluso, tarde, porque lo publicaron 5 días después de que Cotton y Luttrell presentaran su proyecto, medios de comunicación mexicanos que encabezó el diario Reforma (lo destacó a 8 columnas), dieron rienda suelta a la noticia sin contexto y sustento.

Luttrell es 1 de 435 miembros de la Cámara de Representantes y, Cotton; 1 de 100 de los integrantes de la Cámara de Senadores.

Ambos ni siquiera lograron el respaldo de otro correligionario político para el debut de su borrador de proyecto de ley.

En el Capitolio de Washington el patrocinio de “varios y muchos” congresistas es insustituible para que por lo menos una propuesta de ley llegue a ser analizada y considerada viable para votación en los Subcomités y Comités de ambas Cámaras del Poder Legislativo.

Para los medios mediocres y desorientados lo hecho por Cotton y Luttrell fue considerado como algo irremediable. ¡Nada más falso!

Ese proyecto de ley no tiene futuro y no llegará a ser considerado por los Subcomités ni Comités necesarios para aprobarlo como legislación consensada y luego ser sometida a votación en los Plenos.

Todos, los 435 representantes y 100 senadores del Capitolio tienen que dar la impresión a sus constituyentes de sus distritos y estados que trabajan. Que legislan y elaboran proyectos de ley para beneficio de los ciudadanos que representan en el Congreso federal.

En Estados Unidos el tema de la reelección es en serio. Si en sus distritos no se refleja su trabajo y los votantes consideran que desperdician sus impuestos con los que le pagan el sueldo a sus congresistas simplemente los despiden; no los reeligen.

Son muchos los casos de legisladores poderosos a nivel nacional que han quedado en el olvido al perder su reelección y solos se diluyeron.

No vale la pena ni dar cuenta de cuantas miles de legislaciones se escriben en el Capitolio y que no pasan del escritorio de sus autores; destino inequívoco para la de Cotton y Luttrell.

Ahora bien, reviviré un clásico ejemplo de cómo los legisladores republicanos gringos han buscado hacer de México una especie de trapeador para asear su casa distrital.

James Traficant, quien fuera representante federal republicano por el estado de Ohio, de 1985 hasta 2002 cuando fue acusado de corrupción y abuso de poder y por ello fuera encarcelado; cada año se subía a la tribuna del Pleno de su Cámara en el Capitolio para hacer una oferta.

Traficant con una auditorio vacío en muchas ocasiones, anualmente rogaba por el apoyo de sus colegas para que consideraran a su proyecto de ley de enviar a la Guardia Nacional a la frontera con México para detener a la inmigración indocumentada.

El expresidente Donald Trump no tiene los derechos de autor de tal idea.

Traficant hasta el día de su muerte en 20214, se quedó con las ganas.

Lo mismo le ocurrirá a Cotton, Luttrell y a la prensa escandalosa.

Como posdata agrego que, a este tipo de proyecto de ley sin futuro en Estados Unidos ningún medio de comunicación serio le da resonancia.

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