NarcotráficoReportajes Especiales

DEA Y FBI LE SEGUÍAN LA PISTA

  • En 2015 fue extraditado a Estados Unidos, donde negó todos los cargos que le imputaron. Sin embargo, pocos meses después cambió su declaración y se declaró culpable
  • Dos agentes federales norteamericanos, apoyados con testigos protegidos, realizaban un recorrido para conocer las casas y escondites de Osiel Cárdenas y de Eduardo Costilla
  • En Estados Unidos le otorgaron a Costilla Sánchez la clasificación de Narcotraficante Especial Designado

Ricardo Ravelo/Corresponsalías Nacionales/Grupo Sol Corporativo

(Cuarta y última parte)

Ciudad de México.- Luego de su captura, Eduardo Costilla fue recluido en el penal de La Palma y en 2015 fue extraditado a Estados Unidos, donde negó todos los cargos que le imputaron. Sin embargo, pocos meses después cambió su declaración y se declaró culpable de las múltiples acusaciones que enfrentaba.

El juez de su causa fue Ronald G. Morgan, adscrito a la Corte Federal del Distrito Sudeste de Texas, en Brownsville. Ahí, Costilla aceptó su culpabilidad por los cargos de conspiración para poseer cocaína y marihuana con la finalidad de distribuirla en Estados Unidos. También aceptó que participó en el asalto a un agente federal.

La ratificación de su culpabilidad –en realidad una estrategia para reducir su sentencia– fue realizada en enero de este año. También ofreció colaborar con las autoridades estadunidenses. Actualmente, sigue a la espera de su sentencia, la cual puede ser con un mínimo de diez años o bien enfrentar una cadena perpetua.

Las autoridades estadunidenses monitoreaban las actividades del “Coss” diez años antes de su captura, cuando empezó su carrera criminal.

En el expediente de Costilla Sánchez está inscrito un antecedente que da cuenta del intento de ejecución de dos agentes federales norteamericanos, hecho ocurrido en la ciudad de Matamoros en 1999.

En ese tiempo, un agente de la DEA y otro del FBI, apoyados con testigos protegidos, realizaban un recorrido para conocer las casas y escondites de Osiel Cárdenas y de Eduardo Costilla.

De acuerdo con testigos, Cárdenas poseía decenas de casas de seguridad para esconderse. Nunca se sabía dónde se encontraba. Al mismo tiempo, disponía de treinta teléfonos celulares y utilizaba uno por día con número diferente. De esa manera evadía ser intervenido por las autoridades.

Cuando se enteraron de que eran seguidos por los agentes, un grupo de hombres armados que portaban fusiles AK-47, los llamados cuernos de chivo, amenazaron con matar a los agentes extranjeros. Se asegura que entre ellos estaba Osiel Cárdenas y otros miembros del cártel del Golfo.

Después de un tenso enfrentamiento, los agentes de la DEA y del FBI fueron dejados en libertad. “Y no vuelvan por acá, porque si no se mueren”, les dijeron los hombres de Osiel.

Eduardo Costilla fue señalado como uno de los hombres que participó en el incidente, por ello, el Departamento de Estado de Estados Unidos comenzó a ofrecer una recompensa de 5 millones de dólares por su captura. Todo esto ocurrió antes de que el gobierno norteamericano recabara más evidencias que condujeran a la captura del “Coss”.

El 13 de marzo de 2008, se presentó una segunda acusación federal en su contra, esta vez interpuesta ante la Corte Federal en el distrito de ColumbiaEstados Unidos.

En julio de 2009, en Estados Unidos le otorgaron a Costilla Sánchez la clasificación de Narcotraficante Especial Designado, una condición que permitió congelarle sus cuentas y bienes.

La sentencia en contra de Eduardo Costilla estaba programada para el mes de abril último, pero se espera que el juez la dicte próximamente.

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