----------

― Advertisement ―

NEGRO HISTORIAL DE LA NUEVA ADMINISTRADORA DEL PARALÍMPICO

*En la pista de remo y canotaje en Progreso hizo bullying y agredió con gritos y groserías a los empleados y siempre los amenazaba...

CORRUPCIÓN CONSUMADA

CONTRATOS FANTASMA

 “DECORADORES” CONSTRUYEN CASAS

InicioPortada “DECORADORES” CONSTRUYEN CASAS

*El titular del Instituto de la Vivienda del Estado, Carlos Francisco Viñas Heredia, entregó más de 10.4 millones de pesos a una empresa que fue creada al inicio de este sexenio panista, en clara muestra de favoritismo

*Pese a contar con poca experiencia en construcción y ser especialistas en decoración, Maro Wood Studio S.A. de C.V. fue la encargada de la edificación de 122 acciones en el municipio de Tizimín

*Esta compañía apenas fue creada en 2019, sus socios son María Teresita Alcocer Cantillo, Jaime Rosado Somohano y Miguel Ángel Arceo Escalante

Redacción / Sol Yucatán

Mérida.- Bajo el control del titular Carlos Francisco Viñas Heredia, el Instituto de la Vivienda del Estado de Yucatán (IVEY) se ha dedicado a entregar contratos multimillonarios a empresas favorecidas por el panismo yucateco, como es el caso de la proveedora Maro Wood Studio S.A. de C.V., compañía que fue creada al inicio de este sexenio pero que ya cobró más de 10.4 millones de pesos durante el año pasado.

Los contratos a modo se han convertido en una práctica común en el IVEY, donde Carlos Viñas hace y deshace a su antojo con el presupuesto, lucrando con la necesidad de los habitantes con obras de dudosa calidad en las regiones más desfavorecidas de la entidad, mediante las cuales se dan casos de presunta corrupción y de favoritismos pagados con moches entre las empresas que supuestamente “ganan” los procedimientos de licitación y adjudicación directa.

Durante el año pasado, una de las empresas más favorecidas, de forma inexplicable debido a su inexperiencia en el ramo, fue Maro Wood Studio S.A. de C.V., negocio que según su propia página de internet está dedicada al diseño de interiores con carpintería de muebles con maderas preciosas, un ámbito que dista mucho de la construcción de viviendas dentro de los programas sociales.

Esta empresa tiene su domicilio en la calle 35 No. 471 A, por 40 y 42, de la colonia Jesús Carranza, en Mérida, Yucatán; de acuerdo con el Registro Público del Comercio, es de reciente creación, pues fue fundada en 2019 por los socios María Teresita Alcocer Cantillo, Jaime Enrique Rosado Somohano y Miguel Ángel Arceo Escalante, personas que están vinculadas a otras constructoras.

Pese a su poca experiencia en el ramo de la construcción, y lejos del diseño de interiores y de muebles de maderas preciosas, sorpresivamente en 2022 recibieron un contrato de 10 millones 447 mil 323.34 pesos, para la edificación de 122 acciones de vivienda en el municipio de Tizimín.

El negociazo se realizó mediante el contrato con número de expediente IVEY-LP-009-2022, con fecha del 23 de mayo del año pasado, y tuvo un plazo del día 30 de ese mes al 27 de agosto.

Llamó la atención el monto estratosférico para este proveedor, pese a que Maro Wood Studio S.A. de C.V. no cuenta con más contrataciones a su favor, y prácticamente es una compañía “novata” en el ámbito de las adjudicaciones públicas.

Tal como consta en el RPC, la empresa fue constituida como sociedad mercantil el 8 de enero del 2019 ante el notario público 89 de la ciudad de Mérida, Manuel Emilio García Ferrón, entre su objeto social está la fabricación al por menor y al por mayor de muebles de madera para el hogar, oficina y comercio; comercialización de muebles de madera, metálicos, mimbre u otros: fabricación y comercialización de todo tipo de artículos en madera, nombre y otros materiales; elaboración de diseños para muebles de madera; compra venta de todo tipo de maderas y artículos para el hogar, oficina y comercio; fabricación de todo tipo de muebles; y así sucesivamente, pero alejado de la construcción de vivienda de interés social, justo como el mega contrato que le entregó el año pasado el titular del IVEY, Carlos Francisco Viñas.

FUNCIONARIO PENDENCIERO

El titular del Instituto de Vivienda del Estado, Carlos Francisco Viñas Heredia, ha sido señalado por diversas irregularidades, unas de las más graves por parte de organismos fiscalizadores que señalan la inexistencia de las obras que son pagadas con el dinero público; también es acusado desde hace varios años de recurrir al reparto de plazas y la creación de direcciones con sueldos de privilegio para sus allegados.

El arbitrario reparto de plazas y creación de direcciones con sueldos de privilegio en este instituto es uno de los principales enojos entre los trabajadores estatales, a quienes se castiga – con el pretexto de la pandemia – para negarles incrementos salariales justos, mientras que la alta burocracia panista se lleva los miles de pesos de salarios onerosos y negocios al amparo del poder.

En ese contexto, uno de sus principales operadores en el IVEY el director administrativo, Julián Alberto Mena Geded, quien es el encargado de manipular el millonario presupuesto anual que reciben, y quien por órdenes de Carlos Viñas ha incurrido incluso en despidos injustificados, jornadas fuera del horario marcado por la ley y abusos contra los trabajadores.

Mientras tanto, Carlos Francisco Viñas se ha dedicado a privilegiar jugosos negocios de tierras de la mano con empresarios, a la par que deja de lado el compromiso de garantizar el acceso a la vivienda de las familias de más bajos ingresos y, en lugar de ello, enfoca todos sus esfuerzos a los negocios redituables.

Desde que inició su gestión, Viñas Heredia ha sido de los funcionarios que están bajo sospecha por sus malos manejos, ya que se ubican irregularidades que datan de 2019, con la sistemática entrega de contratos favorecidos para proveedores proclives a la entrega de moches.

Sólo basta recordar que Carlos Viñas era delegado del Infonavit durante la gubernatura priista de Rolando Zapata Bello, por lo que ya conocía el camino de la corrupción y las triquiñuelas con los programas de vivienda de interés social, que a decir de los mismos empleados, en lugar de casas dignas resultan ser cuartuchos diminutos vendidos a precio de oro por parte de empresarios voraces.

Artículo anterior
Artículo siguiente