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DERROCHES POR DOQUIER

  • El ayuntamiento de Tizimín no conoció límites durante la administración de Mario Alberto González González. Prueba de ello fue el pago de cerca de dos millones de pesos para la construcción de  techos
  • Distribuidora Tanlah, aparece constituida como sociedad el 30 de mayo de 2017- Sin embargo, de acuerdo con otro contrato celebrado el 5 de julio de 2018 en Ticul, la supuesta constructora se constituyó en el 2008
  • El documento no especifica los motivos por los cuales, el contratista ganó la millonaria licitación, así como tampoco hay información sobre las otras empresas concursantes

Redacción/Sol Yucatán

Tizimín.- El derroche en el ayuntamiento de Tizimín no conoció límites durante la administración de Mario Alberto González González. Prueba de ello fue el pago de cerca de dos millones de pesos para la construcción de 50 techos en el municipio.

Tal parece que la corrupción prevaleció durante todo su trienio, como ocurrió con el contratista Marco Christian Murillo Villarino, quien se mantiene como la persona física más beneficiada por diversos alcaldes, tal el caso de Mario González, con quien confabuló un contrato por 1.9 millones de pesos.

De acuerdo con el contrato número FAISM-096-TECHOS-034-2018, cuyo fallo fue celebrado el 10 de octubre de 2018, el ayuntamiento de Tizimín aprobó el derroche de un millón 943 mil 423.70 pesos a la empresa Distribuidora Tanlah, S.A. de C.V., por sus dudosos servicios de construcción.

Asimismo, el documento no especifica los motivos por los cuáles la iniciativa privada ganó la millonaria licitación con el objeto “Construcción de 50 techos de concreto en la localidad y municipio de Tizimín, Yucatán”, así como tampoco hay información sobre las otras empresas concursantes, por lo que estaríamos ante un caso de favoritismo y acuerdo previo entre los funcionarios y la compañía.

Distribuidora Tanlah, según consta en el acta, fue constituida como sociedad el 30 de mayo de 2017 ante el notario público número 7, Jorge H. Aguilar y Aguilar. Sin embargo, de acuerdo con otro contrato (OP-I3P-18-INCCOPY-0003) celebrado el 5 de julio de 2018 en Ticul, la supuesta constructora se constituyó en el 2008, ante el fedatario Orlando Alberto Paredes Lara, titular de la Notaría Pública No. 36.

Prueba de lo anterior, es que Marco Christian Murillo Villarino, “administrador único” de Tanlah, ha sido privilegiado por el ayuntamiento de Tizimín desde las administraciones anteriores a la de Mario González. Específicamente a partir del 2013, cuando María Del Rosario Díaz Góngora era la alcaldesa del municipio.

Esta anomalía es tan solo la primera en el contrato que debió alertar a los funcionarios que lo aprobaron, toda vez que Tanlah no figura en los principales directorios empresariales locales y nacionales. Por si no fuera suficiente, el domicilio fiscal proporcionado por el contratista, ubicado en la calle 27 por 40 y 42 de la colonia Jesús Carranza, consiste en una casa particular que no corresponde con las características de una empresa formalmente establecida.

Asimismo, como anteriormente hemos informado, Distribuidora Tanlah desapareció del mapa en 2019. Ya que a partir de dicho año, no hay más registros de licitaciones públicas celebradas con esta empresa, cuyo principal giro al parecer es la emisión de facturas infladas. Como en el caso de Ticul, donde por construir el techo de la Plaza del Calzado recibió 2.4 millones de pesos.

Es importante señalar que en ambos casos los recursos públicos provinieron del Ramo 33, un fondo destinado a la mejora de la infraestructura social de los municipios, pero que en la práctica sirve de “caja chica” para alcaldes, exalcaldes y otros funcionarios.

De igual forma, llama la atención que para la construcción de estas casas, el Ayuntamiento de Tizimín haya dividido la millonaria cantidad en partidas diferentes. La de este caso, por ejemplo, fue tan solo para techos, mientras que otras partidas fueron dirigidas a la construcción de los cuartos y pisos a otras empresas constructoras, que extrañamente no especifica el documento.

Por otro lado, tampoco hay documentación que permita verificar la realización de las obras, así como el cumplimiento de los objetivos del fondo utilizado.

OBRAS FANTASMA

En ese sentido, la misma Auditoría Superior del Estado de Yucatán (ASEY), durante la evaluación de la cuenta pública del ayuntamiento de Tizimín en el 2018, encontró otras anomalías en los contratos otorgados para obras públicas.

Tan solo en el ejercicio fiscal del año en cuestión, el órgano auditor realizó 52 observaciones, de las cuales apenas 10 fueron solventadas por los funcionarios del Ayuntamiento, dejando un daño al erario por 16 millones 296 mil pesos. 

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