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EDITORIAL

 

CONCATENACIONES

LOS CAPITALES

CONCATENACIONES

DESAFÍO

Rafael Loret de Mola / Sol Yucatán

*Tormenta o Tersura

*Urgen Otros Cauces

 

No faltan quienes se felicitan porque la transición política, es decir la del poder Ejecutivo –la Legislatura número LXIV, sesenta y cuatro para quienes tengan dificultad para leer los números romanos, entró en funciones el primero de septiembre de 2018, hace casi dos año-, transcurrió de “manera ejemplar”, sin rebotes ni obstáculos, si bien la parodia de la excarcelación de Elba Esther fue un acto de agresión política por los jueces venales que quisieron congraciarse con el mandatario en funciones, Andrés Manuel López Obrador, quien se resistió a portar hasta, después de su asunción y hasta el primero de septiembre de 2019, la banda tricolor para terminar con los signos protocolarios de los primeros meses de gobierno. El parto de los montes finalizó.

En la realidad se dio entonces hace casi dos años. El señor peña nieto parecía un mendigo de impunidades mientras Andrés disponía y ejecutaba desde entonces, como su decisión de que los primeros encuentros con su predecesor se dieran en Palacio Nacional, donde descubrió que ya había un departamento construido por Calderón, y no en Los Pinos donde peña despachaba. Ahora la antigua residencia oficial parece un cascarón que hubiese parecido indigno de la ex primera dama de la alcurnia farandulera, Angélica Rivera Hurtado, “La Gaviota” –sobrina de Miguel de la Madrid Hurtado para quienes aún lo ignoran-, y acaso también de la señora Beatriz Gutiérrez Müller, aunque ya la aristocracia mexicana parece rendirse ante la nueva realidad. Ya tenemos otra confirmada recientemente en Washington; sólo faltan los títulos nobiliarios.

Pese a los buenos deseos no era posible que hibiera tersura en una transición tan extrema como la que atestiguamos. Y acaso por ello viene una flagrante contradicción del presidente en curso: por una parte aduce que habrá perdón sin olvido y, por la otra, subraya una sentencia repetida durante gran parte de su campaña: “por encima de la ley, nadie”. ¿Y Bartlett, por ejemplo, rey de la impunidad? ¿O la novia de Chucky, ahora en libertad plena aunque la PGR señalara que no había sustentos para dejarla sin cargos? ¿Y los tantos priistas y panistas predadores –las entidades más violentas son las gobernadas por el PAN: Tamaulipas, Chihuahua, Veracruz hasta hace pocos meses pero sigue igual con el sello de Morena, Puebla lo mismo, Guanajuato, como un referente a la realidad-, que creen haber “negociado” su blindaje hacia el futuro?

¿Y qué decir de Zoé Robledo y sus inversiones inmobiliarias, amén de las fortunas triplicadas o quintuplicadas por Alfonso Durazo y Olga Sánchez Cordero a la vera del mandatario que sólo ve paja en el ojo ajeno u no la viga en el propio? Con la aprehensión, en Florida, de César Duarte Jáquez, se pretende tapar el sol con un dedo: fíjense, de no ser por las policías internacionales no habría ningún ex mandatario en prisión… pero sus fichas rojas cayeron en manos de elementos estadounidenses, españoles, guatemaltecos e italianos. Solamente así.

Andrés tampoco puede ponerse “encima de la ley”, y si lo hace, como lo ha hecho, defrauda a los 30 millones de mexicanos que lo eligieron y a los 24 millones que tomaron otro rumbo porque no confiaron en él, por ejemplo al exonerar a los grandes pillos de la clase política, sin moral alguna, empezando, precisamente, con los dos últimos mandatarios, Calderón y Peña, éste último el peor de los últimos cien años acaso desde 1913. Ni perdón ni olvido ni amnistía. Esta es la demanda mayoritaria que el futuro mandatario –quien obedece- debe acatar sin remilgos, sin pretextos –como los usados para justiciar algún nombramiento repelido por la casi totalidad del colectivo-, y sin dilaciones.

Los narcos célebres como “El Chapito” llamado “El Ratón” por sus sicarios-, tienen un trato similar a los políticos de la 4T. Contra todo pronóstico son intocables y cuando no lo son simplemente incendian al país o cometen un atentado de altos niveles como el sufrido por Omar García Harfuch a manos de los chantajistas miembros del CJNG. Vamos bien, ni duda cabe, con Trump como supremo patrono.

Son varios los funcionarios, y no pocos los gobernadores y ex mandatarios, quienes todavía están en capilla. El presidente López Obrador debe preocuparse ya de la justicia, máxime con un fiscal general, avalado por el Congreso a propuesta suya, para iniciar la senda correcta mandando el diablo el lugar común sobre la “cacería de brujas”.

Recuerde: NO se puede construir el edificio del nuevo México sobre los cimientos de los predadores del viejo.

La Anécdota

Muchos se alegran por la muerte del PRI y la larga agonía del PAN. Y es explicable por los pecados que los llevan al inframundo, Xibalbá para los mayas, sin remedio. Pese a ello, debe considerarse que, en democracia, la lid entre partidos es fundamental para lograr las necesarias renovaciones en la cúpula del poder, o de los poderes de la Unión, y evitar así caudillismos eternos.

Acaso quienes festejan las derrotas morales del PRI y el PAN –el castigo fue necesario-, no miden que con ello alientan una permanencia del presidente más allá del límite impuesto por una reforma oscura y a pesar de la firma notariada pata subrayar que no habrá de reelegirse: el finiquito será, a más tardar, el 30 de septiembre de 2024, dos meses antes de cumplirse un sexenio. La razón para ello la crearon los propios priistas: los largos meses de transición deben acortarse para evitar confrontaciones estériles…

De hecho, y queda claro con la orden de acelerar la transición desde un día después de la ceremonia en el tribunal electoral, Andrés está en el poder desde el 2 de julio de 2018. Los Pinos ya estaban desnudos desde entonces.

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