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EDITORIAL

 

DESDE LA BARRERA

LOS CAPITALES

OTRAS INQUISICIONES

EPISTOLARIO

DESAFÍO

  • Pesos y Contrapesos
  • Ganará la Ciudadanía

Rafael Loret de Mola

En ninguna otra época, desde que la democracia dirigida fue instalada como forma de gobierno en México, se había atestiguado tanto interés, lo mismo que tanta incertidumbre, acerca del proceso electoral. Había, desde luego, algunas altisonancias que cobraron mayor fuerza y relevancia a partir del 2000 cuando se produjo la primera alternancia en el Ejecutivo federal -como lo pronosticara Andrés Manuel López Obrador cuatro años antes, asumiendo que la izquierda ganaría en 2006-, a favor de la derecha y, concretamente, de Vicente Fox quien alegaría más tarde que la victoria fue suya y no del partido que lo postuló; y así me lo dijo el mismo día, en agosto de 2000, en el que recibió su constancia de mayoría como vencedor de la justa:

–Esos -los del PAN- me decían que no debía hacer promesas en plan de puros pendejos. Entonces, ¿cómo iba a ganar las elecciones?

Luego me relataría cuál sería su antídoto contra las mafias dominantes de entonces -bastante más vulnerables que las de ahora-:

–Vamos a dejar que se vayan solas cuando vean que no tienen ya cabida aquí -en el país-. Además, tengo en los medios tres grandes aliados y con estos me basta.

Intuí que se refería a las televisoras, Televisa y Azteca, y algún diario de circulación nacional, sea Reforma o El Universal que cortaban en esos tiempos los filetes de la orientación política. El tercero de los comprometidos acaso escondía a un cuarto en la mentalidad obtusa del antiguo gerente de Coca-Cola en Tampico, guiado siempre por su formación de empresario y no por la de un político experto. Su figura siempre estará cuestionada por sus traiciones, en realidad, y por la oficiosa intervención en el gobierno de su mujer, Marta Sahagún, como referí en su momento –“Marta”, Océano, 2003-.

No es posible separar al pasado del presente porque, de hecho, han vuelto a resurgir los vicios del priismo hegemónico y del panismo despistado en una edición corregida y aumentada. Recuérdese que AMLO, el mandante pelafustán, se formó en el PRI y aprendió, al dedillo, todas las marrullerías políticas de entonces y las fue estilizando hasta convertir su mandato en una especie de culto para sus adoradores y en rito satánico para cuantos -millones- lo desprecian. Esto es muy importante: la radicalización entre los mexicanos, auspiciada por él, sin duda es una de las razones por las cuales entramos a un terreno especialmente complejo en los últimos días de campaña y de reflexión final -si nos dejan- con tres debates entre aspirantes presidenciales que bien sirven para abrir los ojos a los despistados.

A favor de AMLO privan los siguientes factores:

1.- La complacencia del crimen organizado acaso dispuesto, primero, para inhibir a los presuntos votantes e incluso llegar al extremo de vandalizar la jornada electoral o bien incendiar ciertas entidades del país para posibilitar la anulación de los comicios y así prolongar, con un presidente interino y ya no AMLO, a la 4T hasta la convocatoria a nuevas elecciones.

2.- Basándose en las encuestas infladas, a favor de la marioneta Sheinbaum, “cuadrar” los escrutinios con esta, sobre todo si la abstención atemorizada es mayor a la de otros casos. Ello podría darse solo con la enferma complicidad del Instituto Nacional Electoral cuya consejera presidenta, Guadalupe Taddei Zavala, tiene a once familiares suyos dentro de las nóminas de los morenistas, una aberración sin precedentes. Desde luego, hay otros consejeros cuya dignidad está por encima de las asechanzas palaciegas.

En contra de AMLO se dan los siguientes factores:

1.- La ciudadanía no complaciente ni comprada -más por ignorancia que por convencimiento-, parece dispuesta a salir a votar como se demostró con la convocatoria a defender la República y la democracia el domingo 19 de mayo, a dos semanas de distancia de los comicios. La fuerza de la soberanía popular es invencible, como diría el propio mandante en sus días de opositor bravucón.

2.- El ejército no es sólo el mando. Y se sabe que mayormente, en las filas y entre incluso generales de alta graduación -de dos y tres estrellas-, existe una creciente inconformidad contra la administración de Andrés Manuel por la intrigante actitud a favor de ciertos militares mercenarios mientras la mayor parte de sus efectivos eran comisionados como albañiles o carnes de cañón ante el avance de los cárteles dominantes. Quienes han dado la cara, muchas veces se han quedado sin rostros.

3.- Las constantes y recientes visitas de funcionarios de los Estados Unidos a México revelan que han aumentado las presiones contra AMLO, sabedor de los expedientes que se tienen en contra suya y de sus hijos que pueden abrirse y perseguirse en cuanto termine su ejercicio en el poder y pretenda refugiarse, sea en “La Chingada” o en alguno de los gobiernos supuestamente amigos suyos: Venezuela, Cuba, Colombia, Nicaragua.

4.- Hay otro hecho incontrovertible: distintos sectores de la sociedad mexicana han decidido darle la espalda a MORENA: los miembros del sector salud, los maestros, los transportistas, los religiosos, los empresarios -que han tocado ya las alarmas y no solo Claudio X. González-, y en fin la mayor parte de la clase media afrentada y bien informada.

Un amplio conglomerado se le viene encima al mandante pelafustán.

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