Retropoliciaca

DIPUTADOS “OVACIONARON” LIBERTAD DE “GOYO”

Hasta se montaron obras de teatro no autorizadas, y eso porque logró salir libre y vitoreado por los priístas de la Cámara de Diputados, cuando fue presentado como una persona rehabilitada

Redacción/Sol Quintana Roo/Sol Yucatán/Sol Campeche/La Opinión de México

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Ciudad de México.- Sobre “Goyo” Cárdenas, El estrangular de Tacubaya, se montaron obras de teatro no autorizadas, y eso porque logró salir libre y fue ovacionado por los priístas de la Cámara de Diputados cuando fue presentado como una persona rehabilitada.

Sin embargo, a la UAM le faltó mucha investigación sobre “Goyo” Cárdenas porque el caso no solo resultaba interesante por cuatro razones, claro que no, eran muchas más, como el asunto de una de las víctimas, quien, dada por desaparecida “sin lugar a dudas” por el Ministerio Público.

No solamente reapareció viva sino que por extraño destino, compartió, de cierta manera, con una víctima del Movimiento Estudiantil de 1968, el señalamiento histórico de tener acta de nacimiento y acta de defunción en vida.

Efectivamente, el joven alumno Carlos Cristóbal Fortanel Hernández asistió al mitin del 2 de octubre en la Plaza de las Tres Culturas y fue arrestado por militares y policías. Cientos de personas fueron llevadas a la Penitenciaría de Santa Martha Acatitla y, durante la confusión inicial, nadie avisó a la familia que Fortanel Hernández estaba sano y salvo.

Como no llegó por la noche sus parientes se alarmaron y fueron al Servicio Médico Forense, el 3 de octubre de 1968, donde, por el nerviosismo, “reconocieron, sin lugar a dudas”, el cuerpo de un joven que no era Carlos Cristóbal Fortanel Hernández.

El 4 de octubre de 1968, el alumno Fortanel Hernández fue liberado y se presentó en su domicilio de la Colonia Cosmopolita, calle Islas Shetland, en los precisos momentos en que el convoy fúnebre se disponía a partir hacia un cementerio.

La familia había recibido el “acta de defunción” del muchacho y de inmediato fue al Servicio Médico Forense para devolver el cadáver “identificado sin lugar a dudas”… Pero nadie corrigió el error grave y hasta fechas recientes Carlos Cristóbal Fortanel Hernández seguía apareciendo como “víctima del tiroteo en la Plaza de las Tres Culturas”.

Más o menos lo mismo sucedió en 1942, cuando se dio a conocer que cuatro jóvenes fueron descubiertas sin vida en el jardín de siniestra casa en Tacuba: Rosa Reyes Quiroz, María de los Ángeles González, Raquel Martínez León y Graciela Arias Ávalos.

Asustada por los adjetivos calificativos que se publicaban a diestra y siniestra en el periodismo de la época (como apuntaba Enrique Loubet junior, el asesino siempre era “el torvo asesino”, los puñales eran “largos, filosos, descomunales”).

La escuadra .45 era “pavorosa”, el camión era “pesado camión materialista”, conducido por “un cafre del volante que se dio a la fuga”, y las suicidas eran “bellas y otoñales mujeres”.

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