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EDEL GUZMÁN, “EL CUÑADO”: LA HISTORIA CRIMINAL DEL SOBRINO CONSENTIDO DE “EL CHAPO”

  • A Edel Guzmán Martínez se le consideraba el sobrino consentido de “El Chapo” Guzmán; estaba involucrado en el tráfico de drogas –cocaína y drogas sintéticas –que movía a través del estado de Chihuahua, donde radicaba.
  • Su tío fue quien le puso el mote de “El Cuñado” y operaba asociado con sus primos Iván Archivaldo, Ovidio y Alfredo Guzmán.
  • Se le consideraba el consentido de “El Chapo” porque, al igual que el fundador del cártel de Sinaloa, nació en un rancho en La Tuna, Badiraguato, tierra de capos y sicarios.
  • Sin embargo, el pasado 15 de septiembre, mientras festejaba la Independencia de México, se involucró en una riña con varios sujetos que, como él, estaban en estado de ebriedad.
  • Llevaban tres días tomando. Cuando los ánimos se caldearon uno de los asistentes, identificado como Ubaldino C., le disparó cuatro balazos que cegaron la vida de quien era considerado uno de los herederos del capo Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo”.

Ricardo Ravelo/Corresponsalías Nacionales/Grupo Sol Corporativo

Chihuahua. – Con tan sólo treinta y seis años –estaba en su plena juventud –Edel Guzmán Martínez, sobrino del capo Joaquín Guzmán Loera, asesinado el pasado 15 de septiembre en el municipio de Guadalupe y Calvo, Chihuahua, tenía un voluminoso expediente en Estados Unidos por sus vínculos con el tráfico de drogas.

El expediente sostiene que Guzmán Martínez operaba con el cártel de Sinaloa, fundado por su tío, Joaquín “El Chapo” Guzmán –actualmente preso en Estados Unidos y sentenciado a una cadena perpetua por 22 delitos relacionados con la delincuencia organizada –y estaba asociado con sus primos Iván Archivaldo, Ovidio y Alfredo Guzmán, quienes encabezan uno de los cuatro bloques en los que se dividió el cártel más poderoso del mundo.

Edel Guzmán nació en un rancho de La Tuna, en Badiraguato, el mismo pueblo donde la señora Consuelo Guzmán dio a luz a su hijo Joaquín Guzmán; tierra de capos, ese sitio ha visto nacer a otros emblemáticos narcotraficantes, entre ellos, a Juan José Esparragoza Moreno, “El Azul”, presuntamente fallecido hace cinco años.

Guzmán Martínez llevaba una vida aparentemente tranquila. Vivía en el estado de Chihuahua, desde donde operaba el tráfico de drogas a gran escala: introducía cocaína y drogas sintéticas a Estados Unidos. De acuerdo con la Fiscalía General de la República (FGR) y la Secretaría de Seguridad Pública Ciudadana, el narcotraficante era uno de los objetivos prioritarios de la administración federal, pues se le perseguía desde hacía tiempo.

De acuerdo con informes oficiales, Edel Guzmán introducía la droga a Estados Unidos en tractocamiones con doble fondo; también por mar y eventualmente por aire; se asegura que heredó los contactos de su tío en Centro y Sudamérica –sus bastiones –y mantenía una estrecha relación con diversos proveedores de sustancias en Guatemala, El Salvador, Honduras, Panamá, Perú y Venezuela.

Estos países se caracterizan porque han servido de refugio a diversos capos colombianos que ya no operan desde su país, pero lo hacen desde otros territorios donde han logrado establecer alianzas y, a base de cañonazos de dólares, compran protección institucional.

A Edel Guzmán le apodaban “El Cuñado”. El mote, según fuentes consultadas, se lo puso su tío “El Chapo”. A sus 36 años ya era todo un personaje en el mundo del hampa, a grado tal, que el grupo “Los Alegres del Barranco” le compusieron un narco-corrido. Algunas líneas de la composición destacan:

-De Culiacán a la sierra corto se le hace el camino, y que por Badiraguato lo ven seguido…Alegre y enamorado con un arma para defenderse…

La vida de Guzmán Martínez era algo agitada: se movía de Chihuahua hacia Sinaloa; con frecuencia se le veía en Badiraguato conviviendo con Aureliano Guzmán, “El Guano”, hermano de “El Chapo”, quien también es su tío y socio en el tráfico de estupefacientes.

“El Guano”, como se sabe, heredó otro bloque del cártel de Sinaloa tras la captura de “El Chapo” Guzmán; el cártel quedó dividido en varios pedazos: una gran parte la encabezan los hijos del ex líder de la organización, y otra más está bajo el mando de Ismael “El Mayo” Zambada, el llamado “capo de capos”, quien es uno de los criminales más longevos que aún operan en el país.

Miembro de la vieja guardia, “El Mayo” Zambada se ha mantenido impune por más de cuatro décadas; sale poco y cuando lo hace conduce su vehículo con mucha propiedad: jamás se pasa un alto y ni por asomo su chofer tiene autorizado jugar a los arrancones o hacer alardes en la calle. Su conducta, de acuerdo con personajes que lo conocen, es intachable en la vía pública.

Esa es la razón por la que Zambada se ha mantenido tantos años en la clandestinidad, pues suele ser muy discreto en su vida personal y de hampón; vive en la sierra de Sinaloa. Se asegura que alrededor de su guarida hay al menos cinco cinturones de seguridad que mantienen vigilada la zona y, si observan algún movimiento extraño, de inmediato lo comunican a su guardia personal, que se mantiene alerta.

De todos los miembros del cártel de Sinaloa, “El Mayo” Zambada es considerado sino el más inteligente si el más sigiloso en sus operaciones. Su perfil es similar al de Juan José Esparragoza Moreno, “El Azul”, quien presuntamente murió hace cinco años; sin embargo, ninguna autoridad mexicana ni extranjera ha confirmado si está vivo o muerto.

“El Cuñado”, un fiestero de carrera larga

Cuentan que Edel Guzmán Martínez era muy fiestero; le gustaba la copa y convivir hasta la madrugada o incluso podía pasar hasta dos o tres días con amigos sin dormir.

Fortachón, barbado, el llamado “Cuñado” también era muy noviero y cuentan algunas fuentes consultadas que tenía una mujer en cada sitio a donde viajaba con motivo de sus negocios, pues él nunca aceptó dedicarse al tráfico de drogas sino a la agricultura y ganadería.

El día que lo asesinaron de cuatro balazos con una pistola nueve milímetros –esto ocurrió el pasado 15 de septiembre, en pleno festejo patrio –Edel Guzmán se reunió con varios amigos en el municipio de Guadalupe y Calvo, Chihuahua, donde presuntamente radicaba ocasionalmente.

Se asegura que comenzó a beber desde el día 12, es decir, tres días antes de las fiestas de Independencia. Las botellas de licor regresaban vacías y otras llegaban llenas. Uno de sus conocidos fue identificado como Ubaldino C., señalado como el homicida que le disparó, aunque se asegura que otros sujetos, que también estaban armados, intervinieron en el crimen.

La fiesta estaba en su plenitud. La música estaba a cargo de los grupos “Dinámicos JR” y “Décima Banda”. Ese día habían coronado a la reina Vianey Rivera L. Todo parecía normal en aquel convivio. Pero de pronto, cerca de la madrugada del día 15, los ánimos se caldearon.

Edel Guzmán discutió con sus acompañantes; fuentes consultadas aseguran que la discusión subió de tono: hubo mentadas de madre, manotazos y amenazas de muerte. Era una especie de lucha de poder entre grupos que aparentemente no tenían ninguna rivalidad.
Sin embargo, el tal Ubaldino, quien ya estaba ebrio, se molestó por una ofensa de Edel Guzmán. Por esa razón sacó su pistola nueve milímetros y disparó.

“El Cuñado” recibió cuatro disparos, algunos en la cabeza; de inmediato fue trasladado a un hospital comunitario, donde trataron de salvarle la vida, pero fue demasiado tarde: las heridas eran de gravedad. Edel Guzmán murió instantes después de haber llegado al nosocomio.

Horas después arribó al hospital una mujer de nombre Rosa Armisa, quien se identificó como prima del occiso; a ella le correspondió identificar el cuerpo de Edel Guzmán.

Procedente de Baja California, donde radica, se asegura que, al momento de ver el cuerpo, ella expresó: “Qué en paz descanse mi primo, siempre te llevaremos en nuestros corazones”.

A dos días del crimen, no se conocen reacciones de la familia Guzmán respecto de alguna venganza; las autoridades detuvieron a cuatro sujetos que presuntamente participaron en el asesinato.

Tampoco se han reportado reacciones violentas en el norte del país.

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