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EDITORIAL: DESAPARECEN NIÑOS DEL DIF

  • Exigen familiares del menor desaparecido en el DIF, Óscar Gabriel González, que se esclarezca su situación y no sea una estadística más del sinnúmero de desapariciones y abusos que se comenten en Yucatán con el actual gobierno.
  • El presidente municipal Renán Barrera Concha y al gobernador Mauricio Vila del Dosal se mostraron indiferentes a los reclamos y huyeron de la prensa para evitar ser cuestionados sobre tan despreciables delitos contra los niños.
  • Se quería aprovechar el informe del presidente municipal para realizar un espectacular destape como aspirante a la gubernatura en sustitución de su protector Vila Dosal, pero su informe chocó con la realidad de las familias destrozadas por la ineptitud del gobierno.

Redacción/Sol Yucatán

A 72 días de la misteriosa desaparición del adolescente Óscar Gabriel González Fernández, de las instalaciones del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia en Yucatán (DIF), su progenitora Margarita Fernández Juárez, junto con familiares y amigos, realizaron una protesta durante el primer informe del alcalde Renán Barrera Concha, aprovechando que en el evento estuvo el gobernador Mauricio Vila Dosal.

Las denuncias por tráfico de menores en el Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) y la Procuraduría de la Defensa del menor y la Familia (Prodemefa) son una terrible y constante realidad que sigue ignorada por el gobernador, pues hasta ahora, después de tres años de gobierno, aún no se ha pronunciado al respecto ni se ha aclarado el descarado robo de niños, niñas y adolescentes ni las duras acusaciones de desfalco por parte del DIF, que señalan que al menos hay faltantes por un millón 254 mil pesos.

Ante un gobierno que gasta millones en imagen, el mandatario estatal se mostró indiferente a los reclamos de los familiares que exigían que se localice a su menor hijo que pensaban que estaba seguro en las instalaciones del DIF. Tampoco se le puede pedir a Vila que ayude, o que se investigue, ya que la Fiscalía General del Estado (FGE) se ha mostrado negligente.

La angustiada madre del menor desaparecido, era muy respetuosa mientras exigía un derecho básico, el derecho a la vida, de su vástago, pero a pesar de llamar en numerosas ocasiones a Vila Dosal como “¡señor gobernador!”, en ningún momento el titular del Ejecutivo volteó a verla, en todo momento la ignoró y al término del evento fue mayor el operativo de seguridad, para evitar que la inconforme y familiares se acercaran a él, y para bloquear el paso a los comunicadores que pretendían entrevistarlo sobre el tema.

Madres e hijos separados por supuestas denuncias de maltrato recibidas por la Prodemefa, menores que son dados en adopción aun teniendo familia que lucha por recuperarlos, niñas secuestradas para después ser violadas por personal del Centro de Atención Integral al Menor en Desamparo (Caimede), niños que son víctimas de trata al ser entregados a políticos, empresarios y/o extranjeros pederastas, así como familias destrozadas que no vuelven a ver a sus hijos son historias que Mauricio Vila, el flamante gobernador de Yucatán ni ve ni oye, pero que son una realidad en la entidad.

A finales del sexenio de Ivonne Ortega Pacheco y a principios de la administración de Rolando Rodrigo Zapata Bello, comenzaron las denuncias en contra del DIF por el supuesto robo de niños de familias mayahablantes y en condiciones de pobreza extrema.

De acuerdo con los testimonios de personas afectadas y asesoradas por la organización civil Yucatán ¡Ya No Más Negocios Con Nuestros Hijos!, la Prodemefa lleva ya varios años realizando un extraño modus operandi para secuestrar menores de edad de familias marginadas.

Desde 2014, cuando la abogada Dariana Quintal Narváez detectó estas terribles irregularidades en la Prodemefa, se ha dedicado a apoyar a familias que buscan recuperar a sus hijos del infierno que viven en el Caimede.

La dependencia fue supuestamente creada para suplir a la casa cuna del DIF porque es muy chica; sin embargo, este lugar que en teoría debería de ser un segundo hogar es, en realidad, un segundo infierno para los menores que viven ahí. De acuerdo con las denuncias, los niños que son llevados a este lugar provienen de hogares en los que son violentados. Sin embargo, según ha demostrado la organización civil Yucatán ¡Ya No Más Negocios Con Nuestros Hijos! algunos simplemente han sido robados con engaños de sus casas.

Desde el sexenio de Zapata Bello, la Caimede cuenta con diversas denuncias acerca de maltrato a los menores, tocamientos, delitos sexuales e incluso la fuga de varios jóvenes. Irregularidades que la misma presidenta del patronato del Caimede admitió ante diputados locales.

Sin embargo, los gobiernos de Yucatán se tomaron muy en serio esto del segundo hogar, pues no solo lograron recrear un hogar donde los niños viven violencia sino hasta lograron crear uno todavía peor, donde las ‘mamis’ y los ‘papis’ –los supuestos psicólogos y cuidadores de los menores– se encargan de hacerles vivir una verdadera película de terror.

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