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EDITORIAL: ¿Y LOS 189 MILLONES DE PESOS, RENÁN?

  • En junio de 2021, el Fonatur destinó 189 millones de pesos para compensar el impacto ambiental que se ocasionará a la Reserva Municipal de Cuxtal por el paso del Tren Maya
  • De acuerdo con el convenio, el Ayuntamiento de Mérida adquiriría mil 112 hectáreas en los alrededores de esta zona de conservación, por lo que motivó a los ejidatarios a vender sus terrenos
  • A un año de la firma del convenio, no se sabe qué ha hecho Renán Barrera Concha con los 189 millones de pesos, que fueron destinados para mantener y conservar el último pulmón verde de la ciudad

Redacción/Sol Yucatán

En las últimas semanas, las redes sociales se han visto inundadas de publicidad pagada (con dinero del erario) por el alcalde de Mérida, Renán Barrera Concha, para promocionar el “inicio de los trabajos de construcción del Gran Parque La Plancha”, para supuestamente brindar a las familias yucatecas un gran pulmón verde en el corazón de Mérida.

Sin embargo, tal parece que la memoria de Barrera Concha es de corto plazo, pues hace exactamente un año, recibió del Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur) 189 millones de pesos a través de un convenio donde el edil meridano se comprometió a destinarlo exclusivamente para la conservación del último gran pulmón verde de Mérida, la Reserva Cuxtal, y hasta el momento no ha realizado ninguna acción para preservar dicha zona.

Según consta en el convenio, Barrera Concha se comprometió a cumplir nueve puntos para evitar el deterioro de la zona protegida; entre las acciones que debieron llevarse a cabo destacan el saneamiento de 200 hectáreas de la Zona de Conservación, la restauración inicial de 100 hectáreas de zonas deforestadas o degradadas e instalar cuatro viveros para la producción de plantas.

Asimismo, el edil pactó habilitar un Centro de Educación Ambiental dirigido a los habitantes de las comisarías y subcomisarías ubicadas dentro de la zona de conservación con la finalidad de promover acciones de mejoramiento, cuidado y protección ambiental. Así como adquirir vehículos, equipos y herramientas para labores de inspección y vigilancia.

Por desgracia, en una de las cláusulas, el Fonatur le otorgó total libertad y discreción a Barrera Concha para el ejercicio de los 189 millones de pesos, que, a un año de distancia, no se ve uno solo de los resultados. Incluso, si les preguntan a los habitantes de la zona, nadie sabe de este convenio ni de las acciones que el tres veces alcalde de Mérida se comprometió a realizar.

En otras palabras, ni siquiera ha realizado la mínima acción para proteger el último pulmón verde de Mérida y ya empezó la promoción de “un nuevo pulmón verde para la ciudad”. Por supuesto, con maquetas y diseños gráficos de cómo lucirá en el futuro, porque la verdad, es que no se ha iniciado nada de nada y nomás le está dando atole con el dedo a los meridanos que confiaron en él.

Hace unos días, conversando con personas que abandonaron su círculo social en el norte y altiplano del país por venir a Mérida para fincar su residencia, comentaban que hace tres años que llegaron era una Mérida diferente, tranquila, tanto por su gente y su ritmo y calidad de vida.

Así es, no es la Mérida que promocionan los inquilinos de Palacio de Gobierno y Palacio Municipal, completamente diferente a la realidad. Estos junto con sus «socios» inversionistas y desarrolladores de complejos inmobiliarios y de bienes raíces promocionan una Mérida de ensueño: tranquila, segura, cálida y prácticamente sin los problemas que aquejan a cualquier ciudad de un país tercermundista o en vías de desarrollo.

La Mérida que venden es una ciudad que existió hasta hace un lustro, y que hoy continúan exprimiéndole su fama, ya que el crecimiento no va de acorde a los servicios –y si mentimos que lo señalen–, pues cada día hay más cortes de agua y energía eléctrica, alumbrado público deficiente, calles prácticamente minadas, tráfico asfixiante (que como en una película de terror te atoras hasta una hora), incremento desproporcionado en los impuestos prediales en solo un año y lo más grave: una calidad de vida que va en caída libre, a tiempo de extinguirse nuestra identidad cultural.

En conclusión, ya nadie le cree ese cuento a Barrera Concha de que hará un nuevo pulmón verde para el bien de los meridanos, hace mucho que la calidad de la vida de los ciudadanos dejó de ser prioridad para el edil emanado del Partido Acción Nacional (PAN).

Si no nos cree, apreciable lector, le invitamos a salir a caminar por las calles de Mérida durante la noche: oscuridad por ausencia de alumbrado público, plaga de moscos por falta de fumigación, miles de baches que asemejan cráteres lunares e inundaciones por lluvias de una hora: esa es la Mérida de Barrera Concha.

Y sin embargo, así quiere ser gobernador de Yucatán. Mejor, que antes nos responda: ¿y los 189 millones de pesos, Renán?  

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