- La radiografía criminal del Estado de México (Edomex) es estremecedora: seis cárteles controlan el territorio mexiquense y están enfrentados entre ellos por el mercado de las drogas, pero no sólo eso, también por el rentable cobro de piso a comerciantes, control de giros negros, secuestros, levantones, asesinatos, venta de protección, entre otras actividades delictivas
- De los 125 municipios, La Familia Michoacana controla 55; Cártel de Jalisco 31 y el resto está dividido entre Los Viagras, Cárteles Unidos, Unión Tepito y Guerreros Unidos. La Familia Michoacana ha impuesto su ley en los territorios que domina: impone el precio de productos comestibles e imperecederos y obliga a comerciantes a pagar piso puntualmente “para que no tengan problemas con la empresa”. A esta red criminal se han sumado alcaldes, regidores, síndicos y policías
- La Operación Enjambre, que empezó a operar en el Edomex, apenas a detenido a unos 60 funcionarios, pero el crimen sigue impune en el estado que gobierna la morenista Delfina Gómez, cuya administración se ha caracterizado brindar protección a narco-alcaldes y criminales
Ricardo Ravelo/Corresponsalías Nacionales/Grupo Sol Corporativo
Toluca, Estado de México.- Las redes criminales que operan con impunidad en el Estado de México ha ocasionado el disparo de delitos como secuestros, extorsiones, cobro de piso, imposición de precios a capricho de los delincuentes, lo que ha convertido a la entidad que gobierna la maestra Delfina Gómez en un imperio de criminales.
Las autoridades poco –o nada –pueden hacer ante el escenario de descomposición, pues están ligadas a la protección de actividades delictivas en la que también participan altos funcionarios de las policías municipales, alcaldes, síndicos, regidores y empleados menores de los Ayuntamientos mexiquenses.
En el estado de México el crimen manda. Y así lo demuestran los informes oficiales de la Secretaría de Seguridad Pública Ciudadana, diagnósticos de la DEA –la agencia antidrogas de Estados Unidos –y hechos de violencia como la masacre ocurrida el pasado 8 de diciembre en el municipio de Texcaltitlán, donde campesinos armados con machetes asesinaron a once miembros del cártel de La Familia Michoacana que pretendían cobrarles derecho de piso.
Entre los criminales acribillados figura Rigoberto de la Sancha Santillán, identificado por las autoridades del Estado de México como “El Payaso” y jefe de una célula criminal de La Familia Michoacana que operaba al sur de esa entidad.
Todo comenzó cuando los campesinos –en su mayoría productores de chícharo, haba y avena –fueron convocados a una reunión por parte del grupo criminal. Los elementos de La Familia Michoacana, encabezados por “El Payaso” exigían a los campesinos diez mil pesos por hectárea cultivada de cualquiera de los productos agrícolas que siembran y cosechan.
En la primera reunión, celebrada en un campo de béisbol, los productores trataron de sensibilizar a los delincuentes: les dijeron que en este año les había ido mal debido a las escasas lluvias; que el precio de garantía de sus productos había bajado y que no podían cubrir la cuota que exigían.
En esa ocasión, las cosas no derivaron en violencia, pero los agricultores fueron nuevamente llamados a una reunión por parte de los integrantes de La Familia Michoacana, el cártel que domina en el Estado de México.
Los campesinos acudieron, otra vez, al campo deportivo. Pero en la reunión del pasado 8 de diciembre asistieron armados. Llevaban machetes afilados, hoces, puñales y otras armas punzocortantes. En el momento en que los criminales les dijeron que debían pagar la cuota fijada los agricultores –que superaban a sus enemigos en número –se abalanzaron contra los criminales y se desató la violencia.
A machetazos, los campesinos mataron a Rigoberto de la Sancha Santillán, alias “El Payaso”, líder de la célula criminal y quien tenía una orden de aprehensión desde el 2022 por la masacre de doce agentes de seguridad del Estado de México ocurrida en Coatepec de Las Harinas tras perpetrar una emboscada.
En la masacre de Coatepec de Las Harinas fallecieron ocho policías de la Secretaría de Seguridad y cinco agentes de la Fiscalía Estatal; ahí mismo también fue asesinado un mono araña , presuntamente propiedad de un supuesto delincuente. El primate llamó la atención debido a que tenía una chamarra camuflada , un chaleco pequeño color negro tipo balístico y un pañal blanco.
En el enfrentamiento del pasado 8 de diciembre murieron cuatro habitantes del municipio de Texcapilla, entre otros, Noé Olivares Alpizar, delegado comunal y quien coordinó al grupo de campesinos que atacó a machetazos a miembros de La Familia Michoacana.
“El Payaso”, jefe de La Familia Michoacana, era buscado por la policía estatal. En 2022 hubo un operativo precisamente en Texcaltitlán para intentar detener a De la Sancha Santillán, pero logró escaparse de la acción de la justicia.

Esas acciones se realizaron el 14 de junio de 2022 cuando un grupo de efectivos de la Fiscalía, apoyados por la Secretaría de Marina, Defensa Nacional y la Secretaría de Seguridad comenzaron a perseguir al delincuente abatido el pasado 8 de diciembre. Tras el operativo perdieron la vida doce efectivos de la policía estatal. “El Payaso”, según reconoció la Fiscalía del estado, logró escaparse por una vereda.
LA FAMILIA MICHOACANA IMPONE SU LEY
Aunque existen células de los cárteles de Jalisco y Sinaloa, así como de Los Viagras y Cárteles Unidos, en el Estado de México la ley la impone el cártel de La Familia Michoacana.
La organización criminal que encabezan los hermanos Jhonny y José Alfredo Hurtado Olascoaga, “El Pez” y “La Fresa”, respectivamente, controlan en 70 por ciento del territorio mexiquense, conformado por 125 municipios.
Este grupo criminal cuenta con presencia en los municipios más importantes de ese estado, como Toluca, Nopaltepec, San Felipe del Progreso, El Oro, Villa Victoria, Villa Allende, Hueypoxtla, Tejupilco, Villa del Carbón, Tepotzotlán, Coacalco, Cuautitlán, Apaxco, Tepetlaoxtoc, Ixtapaluca, Tlamanalco, Ecatzingo, Tonatico y Tlatlaya.
Y más: También operan en Axapusco, San Martín de Las Pirámides, Temascalcingo, Palotitlán, Soyaniquilpan, Timilpan, Jipilco, Tezoyuca, Sochitepec, Amecameca, Valle de Bravo y Zinancatepec.
Pero eso no es todo: La presencia de La Familia Michoacana se extiende, además, a Zacualpan, Coatepec, Malinalco,, Metepec, Tianguistenco, Acayoacac, Toluca, Tenango del Valle, Atenco, Texcoco, La Paz, Luvianos, Neza y Chimalhuacan.
En todas estas demarcaciones, el cártel de La Familia Michoacana ha impuesto su ley, impotente la autoridad ante el dominio criminal. El cártel michoacano opera impunemente el cobro de piso, matanzas, terror, secuestros, desapariciones forzadas, robo de tierras, regenteo de giros negros, control de la pitarería y el usufructo de la prostitución, pues obligan a mujeres de la llamada vida galante a pagarles cuota por cada relación sexual pagada que contratan.
Mediante comunicados escritos que entregan en los comercios, La Familia Michoacana anuncia a los comerciantes cuánto costará “a partir de hoy y hasta nuevo aviso”, el kilo de huevo, tortillas, masa de nixtamal, entre otros productos; también los materiales de construcción, los tacos y hasta los lustradores de calzado deben pagar su cuota “para que eviten problemas con la empresa”.
Lo mismo ocurre en los mercados, donde el precio de la carne de res, cerdo y pollo es impuesto por el cártel michoacano. “Evítense problemas y eviten problemas a sus familias, paguen a tiempo su cuota y no pasará nada. Quien no haga caso se las verá con la empresa”, rezan algunos mensajes.
Este control criminal, de acuerdo con comerciantes consultados, ha causado un fenómeno que ya se conoce como “narco-inflación”, pues debido al excesivo cobro de piso la carestía de los productos de consumo ha ido a la alza, ya que los comerciantes se ven obligados a aumentar los precios para “sacar la cuota, de otro modo nos matan”.
El flagelo se ha extendido a otros estados, como Morelos, Michoacán, Guerrero, Jalisco y hasta la ciudad de México llegan los tentáculos criminales a cobrar piso a comerciantes. Muchos de ellos han decidido cerrar sus negocios “porque ya no deja, pagamos piso e impuestos, nada más trabaja uno para el crimen”, dice una mujer consultada que tuvo que bajar la cortina de su negocio de jugos.
“Cuando me iba bien ganaba más de diez mil pesos libres por semana, pero cuando me cayó el crimen empecé a ver que mis ganancias bajaron y que sólo trabajaba para ellos”. Se refiere a los criminales.
Ante el grave problema de corrupción que impera en los municipios del estado de México, la entidad fue la primera en donde se estrenó “La Operación Enjambre”, enfocada en desmantelar redes de alcaldes y servidores públicos de los Ayuntamientos vinculados al crimen organizado.
Desde su puesta en marcha, “La Operación Enjambre” ha derivado en la captura de 60 personas, entre otras, tres alcaldes en funciones y decenas de funcionarios municipales. Los alcaldes aprehendidos responden a los nombres de María Elena “N”, expresidnta municipal de Amanalco; también fueron capturados los presidentes de Santo Tomás y Tonatico. El operativo también se extendió a otros estados, como Morelos, entre otros, donde en total han sido detenidos 140 servidores públicos.
EDOMEX: LAS REDES CRIMINALES INTACTAS
La derrota del PRI en las pasadas elecciones del 2021 cambió el escenario criminal en el Estado de México: Ingresaron células del cártel de Sinaloa tras el triunfo de MORENA, pero no pudieron desplazar a los cárteles que ya estaban establecidos.
En el Estado de México operan cinco cárteles de la droga, de acuerdo con informes de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena). Estos son: Cártel de Jalisco, Viagras, Familia Michoacana, Sinaloa y Los Caballeros Templarios. Este último grupo criminal se ha reforzado con sicarios y también con apoyo oficial.
La entidad que gobernó Alfredo del Mazo y que actualmente está en manos de MORENA es ya un territorio de cárteles que han desplegado su violencia por todo el territorio, cuna del llamado grupo Atlacomulco que representara el profesor Carlos Hank González en sus tiempos de gloria.
Y es que con todo el territorio dominado por el crimen, el gobierno del Estado de México bien podría ser catalogado como una empresa criminal: con altos niveles de corrupción policiaca, esa entidad federativa se volvió muy atractiva para los grupos criminales: operan los cárteles del Golfo, La Familia Michoacana, Los Caballeros Templarios, el Cártel de Jalisco Nueva Generación y Guerreros Unidos y, tras el triunfo electoral de MORENA, todo indica que las ramificaciones del grupo Sinaloa se afincarán en la entidad.
De acuerdo con información de la Secretaría de la Defensa Nacional, el Estado de México concentra más grupos criminales que cualquier otra entidad. Estos grupos operan, con apoyo oficial, el tráfico de drogas y han azotado a la población con las extorsiones, secuestros, cobro de piso, tráfico de personas, venta de protección y asesinatos por encargo, una modalidad bastante socorrida en ese estado.
Según datos de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), en el mapa criminal no existe otra entidad federativa con mayor presencia de grupos dedicados al narcotráfico como en el Estado de México, territorio sin ley, tierra de nadie.
A lo largo y ancho de los 22 mil 500 kilómetros de territorio, los cárteles de Jalisco, Sinaloa, Familia michoacana, Caballeros Templarios y Golfo disputan a sangre y fuego el control del tráfico de enervantes. Tanto de día como de noche son frecuentes las balaceras y asesinatos en demarcaciones como Tecámac y Ecatepec, los que concentran la mayor parte de esta narco-dinámica.
Con base en la información de que dispone, la UIF considera que en el territorio nacional no existe otro estado donde haya tanta presencia de cárteles como ocurre en el Estado de México. En dicho territorio opera de todo: desde cárteles poderosos hasta células delictivas que han contribuido con su cuota de violencia: esa es la razón de que la entidad ocupa los primeros lugares a nivel nacional en homicidios, feminicidios, tráfico de drogas, extorsiones, robos y secuestros.
Incluso, el cártel de Sinaloa tuvo que mover sus laboratorios de fentanilo a otros puntos del país tras la presión de Estados Unidos. Una de las entidades donde se afincaron Los Chapitos y sus empresas fue precisamente el estado de México, donde presuntamente reciben protección institucional para producir fentanilo y exportarlo a Estados Unidos.
Desde hace varias décadas, el Estado de México es refugio de capos, sicarios, narcotraficantes y ha cobijado a grandes redes de la delincuencia organizada. La Policía del Estado de México llegó a ser considerada, hasta hace una década, como una de las más corruptas y temibles del país, después de la de Tijuana en tiempos del alcalde Jorge Hank Rhon.
LA HERENCIA CRIMINAL
Otros informes de inteligencia, como por ejemplo el de la Secretaría de la Defensa Nacional, establece que el Estado de México operan una gran cantidad de grupos criminales. Los informes militares dan cuenta, por ejemplo, que actualmente el territorio mexiquense es asiento de los cárteles Unión Tepito, la fuerza Anti-Unión, Los Zetas, Cártel de Jalisco, La Familia Michoacana y Guerreros Unidos. Este último cártel opera también en Guerrero y Michoacán, tierras de elevada violencia criminal.
El titular de la Sedena, Ricardo Trevilla, explicó que desde junio de 2022 cambió el mapa criminal del Estado de México. Dijo, por ejemplo, que La Familia Michoacana es encabezada por Jonny Hurtado, a quien en el mundo del hampa se le conoce como “El Pez”. Este personaje estaba ligado a otro capo conocido como Álvaro Sánchez, cabecilla del cártel de los “Hermanos Sánchez”, protegidos en el Estado de México.
Álvaro Sánchez –conocido como “El Tartamudo” –fue abatido el 18 de abril de este año en su rancho “Los Tres Hermanos”, donde contaba con diez mil cabezas de ganado adquiridas en dos años. Su inmensa fortuna se atribuía al tráfico de enervantes: introducía una tonelada de cocaína cada semana a Estados Unidos en camiones de carga que después regresaban a México repletos de dólares y armas. Sánchez era protegido del gobierno de Alfredo del Mazo y de la Fiscalía del estado.
Por su parte, los Caballeros Templarios –quienes controlan el norte del estado –están liderados por Rodolfo Maldonado Bustos, “Don José”; Además, los cárteles Guerreros Unidos y el de Jalisco mantienen operaciones en el Valle de México, pero también controlan los municipios del noreste de la entidad mexiquense, la cual colinda con la Ciudad de México, donde también tienen fuerte presencia.
Con base en sus informes, Trevilla dijo que son once los municipios del Estado de México donde se concentra la mayor parte de la población y, por ello, esas demarcaciones registran las más altas tasas delictivas. Es el caso de Ecatepec, Nezahualcóyotl, Toluca, Naucalpan, Tlalnepantla, Chimalhuacán, Cuauhtilán, Atizapán y Tultitlán. A esta lista se suman Tecámac y Los Reyes La Paz, territorios que están bajo el yugo criminal.
Estos municipios, según datos oficiales, concentran el 45 por ciento de la población mexiquense y también ocupan los primeros lugares en las estadísticas criminales. Pero lo más grave, según estos mismos datos, es que la mayor dinámica del crimen organizado y común se observa en Ecatepec, Tlalnepantla y Cuautitlán Izcalli. Estas últimas demarcaciones colindan con la Ciudad de México, refugio de capos.
Los informes de la Sedena coinciden con los que aporta la Secretaría de Seguridad Pública del Gobierno Federal: según estos informes, el cártel de La Familia Michoacana tiene presencia en 55 de los 125 municipios que conforman el Estado de México.
El Cártel de Jalisco controla 31 demarcaciones. Estos dos cárteles están confrontados por el dominio territorial, el mercado de drogas, el cobro de piso y rutas de trasiego. A base de balaceras, asesinatos, levantones, descuartizamiento de personas y entierros clandestinos –una forma de generar violencia y terror –los dos cárteles pretenden apoderarse del 44 por ciento del territorio restante.
Síguenos en Google News
Te podría interesar:




