NarcotráficoReportajes Especiales

EJECUCIÓN DE LOS LEBARÓN

  • El clímax del descontrol criminal alcanzó el máximo de su descomposición en 2019, cuando en la zona serrana ubicada entre los límites de Chihuahua un grupo armado asesinó a tres mujeres y seis niños de la familia Lebarón.
  • En los primeros nueve meses de 2019, el estado de Sonora registró una cifra escandalosa de crímenes: 761 en total, según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.
  • Desde el año 2000 hasta el 2018, las autoridades federales han asegurado un total de 104 narcotúneles a lo largo de la frontera con Estados Unidos, de los cuales 56 fueron localizados en el estado de Sonora.

Ricardo Ravelo/La Opinión de México/Sol Quintana Roo/Sol Yucatán/Sol Campeche/Sol Chiapas/Sol Belice/La Opinión de Puebla

(Cuarta de cinco partes)

Sonora.- En el estado de Sonora la crisis de seguridad pública es aguda. Este territorio del norte de México es, desde hace varios años, un campo de batalla de los grupos criminales que, a sangre y fuego, se pelean el control del tráfico de drogas, ya que la entidad colinda con el estado de Arizona, clave para el tráfico de enervantes.

El clímax del descontrol criminal alcanzó el máximo de su descomposición en 2019, cuando en la zona serrana ubicada entre los límites de Chihuahua un grupo armado asesinó a tres mujeres y seis niños de la familia Lebarón, lo que desató uno de los escándalos más fuertes, pues este tipo de ejecuciones confirmó que Sonora y buena parte del norte del país ya estaba fuera de control.

El multihomicidio se le atribuyó a grupos del crimen organizado, pero hasta ahora no se conocen las verdaderas razones de la masacre.

En los primeros nueve meses de 2019, el estado de Sonora registró una cifra escandalosa de crímenes: 761 en total, según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

La cuarta parte de los asesinatos ocurrieron en la ciudad de Hermosillo, la capital del Estado. En 489 asesinatos las autoridades detectaron que hubo uso de arma de fuego de alto poder, signo inequívoco de la fuerte presencia del narcotráfico.

Debido al recrudecimiento de la violencia –consecuencia de la intensa disputa territorial por parte de los cárteles– la entonces gobernadora Claudia Pavlovich, emanada de las filas del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y quien llegó al poder en septiembre de 2015, solicitó ayuda al gobierno federal para frenar la violencia.

En aquel momento, la lucha entre los cárteles se centró por el control de municipios de una intensa narcodinámica: Cajeme, Guaymas, Hermosillo, Ciudad Obregón y Yécora.

Sin embargo, pese al envío de más de mil elementos tanto de la policía como de efectivos militares, la violencia en el Estado se recrudeció.

Y es que para el narcotráfico, el estado de Sonora es un territorio atractivo debido a su situación geográfica: Forma parte del llamado “Triángulo Dorado” que confirman los estados de Durango, Sonora y Chihuahua; además, la tierra natal de Luis Donaldo Colosio –candidato del PRI a la presidencia de la República en 1994 y asesinado ese mismo año en Lomas Taurinas, Baja California– colinda con el estado de Arizona, en la Unión Americana, clave para el tráfico de drogas. Esta ubicación privilegiada ha hecho de Sonora un territorio de nadie.

DISPUTA DE CÁRTELES

De acuerdo con un informe de la Fiscalía General de la República (FGR) que abarca desde el año 2000 hasta el 2018, las autoridades federales han asegurado un total de 104 narcotúneles a lo largo de la frontera con Estados Unidos, de los cuales 56 fueron localizados en el estado de Sonora.

Según el informe, la plaza se la disputan los cárteles de Sinaloa, encabezado por Ismael el “Mayo” Zambada; “Los Chapitos”, “Los Salazar”, el Cártel Jalisco Nueva Generación, así como algunos ramajes de la organización Beltrán Leyva, encabezados por el “Chapo” Isidro Meza, uno de los más violentos y sanguinarios de esa región. La DEA también señala al Cártel de Caborca, encabezado por Rafael Caro Quintero, quien mueve el tráfico de drogas a través de avionetas que aterrizan en la Península de Yucatán.

Según su historial criminal, Meza Flores era aliado del Cártel de Sinaloa, pero tras las fuertes disputas internas, se pasó al grupo de los hermanos Beltrán Leyva. Por ello, se ha propuesto no dejar el estado de Sonora a los hijos de Joaquín Guzmán Loera –Iván Archivaldo, Jesús Alfredo y Ovidio Guzmán– lo que ha derivado en un incremento de la violencia en el sur del Estado, colindante con Sinaloa, principalmente en la población de Cajeme, donde los crímenes han alcanzado niveles históricos.

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