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EL CÁRTEL DE CHIAPAS, NUEVO FLAGELO PERNICIOSO

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  • En Chiapas ha urgido un nuevo grupo criminal. Se llama el cártel de Chiapas y Guatemala. Está conformado por cientos de hombres ataviados con uniforme militar y, según ellos mismos han declarado, disponen de armamento de alto poder
  • Su objetivo es claro: echar del estado a los cárteles de Sinaloa y Jalisco, así como destituir o matar a funcionarios estatales que brindan protección a estas organizaciones criminales
  • Entre los altos mandos policiacos señalados de estar coludidos con el crimen señalan a Francisco Orantes Abadía, subsecretario de seguridad pública; Yahir Hernández Terán, director estatal de la Policía Fronteriza y Gabriela Zepeda Soto, secretaria de Seguridad Pública Ciudadana. Esta última es acusada por el cártel de Chiapas de haber entregado a los criminales el control del C5 para moverse con impunidad y perpetrar secuestros en el estado
  • Ante la aparición del cártel de Chiapas las autoridades han guardado silencio. Sin embargo, su presencia se hace notar mediante narcomantas con mensajes amenazantes, asesinatos y la decapitación de sus principales rivales. En uno de sus últimos mensajes, difundidos la semana pasada, amenazaron con atacar el búnker de la policía estatal si no destituyen a los funcionarios corruptos que protegen a los representantes del cártel de Sinaloa y de Jalisco Nueva Generación. Así, la guerra en Chiapas no parece tener tregua

Ricardo Ravelo / Corresponsalías Nacionales / Grupo Sol Corporativo

Chiapas.- La guerra de alta intensidad en Chiapas sigue imparable entre los cárteles de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación. Las circunstancias, sin embargo, tienden a empeorarse ahora con la irrupción de un nuevo grupo criminal que se autodenomina cártel de Chiapas y Guatemala, el cual tiene como propósito echar del estado a las organizaciones “que nos han robado la paz”, según se le en algunas de las narcomantas colgadas en varios municipios chiapanecos.

El nuevo cártel emergió en el escenario nacional apenas en enero último; dotados de una buena cantidad de miembros y armas de alto poder, la nueva organización criminal tiene su origen en Chiapas y ahora se enfrenta a los poderosos cárteles de Sinaloa y Jalisco, los cuales están enfrentados por el control del territorio y de los negocios más boyantes. Tráfico de drogas, migración, cobro de piso, explotación de recursos naturales, robo de tierras, trasiego de ganado robado y de maderas preciosas, así como la venta de protección y el cobro de cuotas a los ayuntamientos locales.

Sobre el nuevo cártel ha circulado poca información respecto de la identidad de sus miembros. Se presentan como personas de la región que dicen estar hartas de la violencia –“Nos han robado la paz”, reza una de sus  consignas más recurrentes –y del desastre que han causado los cárteles de Sinaloa y Jalisco, cuyos jefes están relacionados con altos funcionarios estatales y municipales, según acusa el nuevo grupo criminal.

El cártel de Chiapas y Guatemala también ejerce violencia. Recientemente, la entidad fue sacudida por actos violentos cuando habitantes del municipio de Villa Corzo atestiguaron el abandono de un cadáver. El crimen fue atribuido a la nueva organización criminal que opera tanto del lado mexicano como en territorio guatemalteco.

Para hacerse notar y anunciar su presencia en el estado, el cártel de Chiapas y Guatemala ha difundido mensajes en todas las demarcaciones de la entidad. Uno de los más difundidos a través de narcomantas, reza: “Chiapas es de los chiapanecos”. Y enseguida viene la amenaza: “Esto les va a pasar a todos los que intentaron venir a quitarnos la paz , así sea Jalisco o Sinaloa, aquí los atenderemos. Atte. Cártel de Chiapas y Guatemala”.

Las consignas no sólo están dirigidas a los grupos rivales que operan en Chiapas: otras aluden a las autoridades estatales, presuntamente coludidas con el crimen organizado:

A través de un video difundido en diversos medios y redes sociales, los miembros del cártel de Chiapas y Guatemala advirtieron a las autoridades sobre una ola de violencia que, aseguran, está en puerta. Se trata de ataques contra las fuerzas policiacas como represalia por la presunta protección que Francisco Javier Orantes Abdía –subsecretario de Seguridad Pública del estado –brinda a Jesús Esteban Machado Meza, conocido en el mundo del hampa como “El Güero Pulseras”, a quien las autoridades federales identifican como operador del cártel de Sinaloa en Chiapas.

Otro personaje del cártel de Sinaloa protegido por Orantes Abdía, según la denuncias públicas del cártel de Chiapas y Guatemala, es Julio César Moreno Pinzón, alias “El Tarjetas”, señalado como jefe de plaza del cártel de Jalisco Nueva Generación.

El cártel de Chiapas y Guatemala irrumpió en el estado sureño apenas en enero último y actualmente están en guerra sin tregua con los cárteles de Jalisco y Sinaloa, que llevan varios años en pugna por el control de la entidad, una de las más socorridas por los grupos criminales debido a su posición geográfica.

Y es que por Chiapas cruzan cuantiosos cargamentos de drogas –incluidas las sintéticas y precursores químicos –que provienen de Centro y Sudamérica que luego son llevados a Estados Unidos, el más boyante mercado de consumo.

SINALOA Y CJNG: GUERRA POR EL PODER

La presencia del cártel de Jalisco y de Sinaloa en Chiapas no es reciente. Un dato ilustra: Ramón Rivera Maravilla, conocido como “El Junior”, tomó las riendas del cártel de Sinaloa en Chiapas en 2016. Esto ocurrió después de que su padre –Gilberto Rivera Maravilla, “El Tío Gil” –fuera detenido en Guatemala.

Su historia criminal indica que lideró las operaciones de trasiego de drogas de Ismael “El Mayo” Zambada. Para ello, se hacía pasar como ganadero y agricultor. Su actividad era coordinar la entrada de cocaína por Chiapas que provenía de Venezuela y Colombia; para camuflarse alternaba el tráfico de drogas con la cría de toros en un fastuoso rancho ubicado en el municipio de Comitán.

 “El Tío Gil” era muy eficiente y se manejaba con bajo perfil para pasar desapercibido para las autoridades. Por esa razón, la cúpula del cártel de Sinaloa se mantuvo sin sobresaltos en Chiapas hasta el año 2021. Pero la tragedia llegó pronto. Sicarios del cártel de Jalisco a bordo de un convoy artillado acribillaron a “El Junior” junto con sus escoltas. La emboscada ocurrió en el municipio de Tuxtla Gutiérrez.

La muerte de Rivera Maravilla significó el descabezamiento de la célula de “El Mayo” Zambada, lo que derivó en vacío de poder. Fue Juan Manuel Valdovinos Mendoza, “El Señor de los Caballos y/o “El Fraile”, quien pretendió asumir el control del territorio a sangre y fuego. Conocía los entretelones del trasiego de drogas, pues antes de la muerte de “El Junior” se había desempeñado como operador de “El Mayo” Zambada en una demarcación conocida como Juquipilas y en una basta región de la costa chiapaneca.

Pero las cosas empezaron a ir mal para él, pues no fue tomado en cuenta para un ascenso en el escalafón del cártel. Y es que en lugar de que lo nombraran jefe regional de la organización criminal sinaloense ese lugar lo ocupó Juan Isidro Rivera, “El Chilo”; posteriormente “El Mayo” nombró como su representante a Jesús Esteban Machado Meza, “El Güero Pulseras”, a quien el capo sinaloense le encomendó hacerse cargo del cártel de Sinaloa en esa región.

Ante tal situación, algunos reportes de inteligencia militar señalan que el llamado “Señor de los Caballos”  estaría trabajando para el cártel de Los Zetas; también se afirma que tiene líneas de entendimiento con el cártel de Jalisco y un grupo criminal guatemalteco conocido como “Los Huistos”. Todo esto causó que se recrudeciera la violencia.

Sus miembros aún no son identificados por las autoridades. Nada se sabe de su líder, hasta ahora, pues las autoridades han guardado absoluto silencio. Lo cierto es que el cártel de Chiapas existe y sus acciones están a la vista de todos.

Tanto, que han anunciado una serie de ofensivas  en contra del cártel de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación. Los datos hablan: El 15 de enero pasado, por ejemplo, un hombre fue decapitado y colgado en un puente en el municipio de Tuxtla Gutiérrez. Junto a la persona desmembrada los presuntos miembros del cártel de Chiapas dejaron un mensaje dirigido a “El Güero Pulseras” y a Julio César Moreno Pinzón, “El Tarjetas”, éste último identificado como jefe regional del CJNG.

El cártel de Chiapas y Guatemala también se adjudicó públicamente el ataque armado del pasado 21 de enero contra la base de la policía estatal en Mezcalapa.

Según los mensajes del cártel de Chiapas, la ofensiva tuvo un propósito: destituir a Francisco Javier Orantes Abadía, a quien relacionan con el cártel de Sinaloa y también con el de Jalisco a través de “El Güero Pulseras”.

El historial del subsecretario de Seguridad Pública en Chiapas, Francisco Orantes, tiene tintes oscuros. Conocido como “Panchito”, es señalado de operar desde el gobierno del estado en favor del cártel de Sinaloa, de cobrar piso y cuotas a migrantes que cruzan la frontera.

Pero él no opera solo. Otros funcionarios aparecen en la red de corrupción criminal. Se trata de Yahir Hernández Terán, director estatal de la Policía Fronteriza, responsable junto con Orantes Abadía de permitir secuestros en el estado y cobro de piso, también se les acusa de haber vendido plazas a los grupos criminales que protegen.

Otra funcionaria ligada al grupo es Gabriela Zepeda Soto, titular de la Secretaría de Seguridad Pública Ciudadana de Chiapas. Ella está señalada de haberle vendido las cámaras del C5 a presuntos narcotraficantes, quienes utilizan esos servicios de seguridad para moverse con impunidad y como herramienta para perpetrar secuestros, según sostienen las acusaciones del cártel de Chiapas.

En junio de 2023, miembros de la delincuencia organizada secuestraron a 16 policías . Para liberarlos, exigieron a cambio la renuncia de Orantes Abadía, así como de Hernández Terán. Pero el gobierno estatal no cumplió, pues tras la liberación de los agentes los funcionarios continuaron en sus respectivos puestos.

El 15 de enero último, Orantes Abadía recibió otra embestida. Volvió a ser acusado por el cártel de Chiapas de brindar protección al crimen. El señalamiento se hizo a través de una narcomanta colgada en Tuxtla Gutiérrez junto a un cuerpo decapitado. A un lado se leía un mensaje amenazante: “Esto le va a pasar a toda la gente de Francisco Orantes Abadía”.

Pero la amenaza más fuerte del cártel de Chiapas ocurrió la semana pasada. El mensaje sostiene que preparan una contraofensiva contra la policía si no destituyen a Orantes Abadía, a quien señalan como el principal protector de los cárteles que operan en Chiapas.

Así, la guerra no parece tener fin en Chiapas, donde las autoridades, además de estar coludidas con criminales, están rebasadas por la ola de violencia y la metralla de los cárteles.

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