STAFF SOL QUINTANA ROO
Ricardo Ravelo/Sol Yucatán
*Su expediente, una larga historia criminal
Después de 20 años de permanecer preso, el exgobernador de Quintana Roo, Mario Villanueva, podrá pasar en prisión domiciliaria el resto de la condena que le fue impuesto por lavado de dinero en favor del cártel de Juárez, entonces encabezado por Amado Carrillo Fuentes.
Atrás, muy atrás quedan las historias que, de acuerdo con su expediente criminal, protagonizó Villanueva Madrid cuando fue gobernador de Quintana Roo, a finales de la década de los años noventa.
En aquel tiempo, como se sabe, el cártel de Juárez era uno de los grupos criminales más boyantes del narcotráfico mexicano, con gran poder, incluso, en el continente Latinoamericano.
Ese cártel –fundado por Pablo Acosta en los años sesenta –era entonces representado por Amado Carrillo Fuentes, quien fue uno de los capos más avezados de su tiempo; antes, el cártel fue dirigido por Rafael Aguilar Guajardo, asesinado precisamente en Cancún, Quintana Roo, en abril de 1993.
Con Carrillo Fuentes, el cártel de Juárez se propuso conquistar la llamada ruta del Pacífico mexicano, entonces una de las más socorridas por los grupos criminales. La mayoría de los cárteles operaban desde Colombia o Venezuela e ingresaban a territorio mexicano por Quintana Roo o a través de la isla de Cuba. Luego, los cargamentos eran enviados a Estados Unidos, entraban por Miami o bien bajaban hacia Veracruz y subían a través de Tamaulipas hacia la Unión Americana, aunque el trayecto era más largo, quizá era más seguro en ocasiones.
Para posicionar al cártel de Juárez en Quintana Roo, Carrillo Fuentes contactó al entonces gobernador priista Mario Villanueva, a quien supuestamente conoció, tiempo atrás, cuando Villanueva estuvo en Chihuahua.
El enlace era Alcides Ramón Magaña, “El Metro”, quien operaba en Cancún; en Veracruz la pieza del cártel de Juárez era Albino Quintero Meraz, “Don Beto”, quien, a su vez, movía droga en asociación con Osiel Cárdenas Guillén.
En el expediente de Mario Villanueva Madrid, integrado por la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos contra la Salud, en aquel tiempo encabezada por Mariano Herrán Salvatti –el titular de la PGR era Jorge Madrazo Cuéllar – se exponen historias verdaderamente fantásticas , aunque no carentes de veracidad.
Se cuenta, por ejemplo, que los aviones cargados con droga, propiedad del cártel de Juárez, aterrizaban en el hangar del gobierno del estado; se afirma, también, que las patrullas de la policía estatal se encargaban de su transportación, es decir, la policía se encargaba de la distribución.
En otros pasajes se cuenta que Villanueva Madrid se reunía con los miembros del cártel en su oficina del Palacio de Gobierno de Chetumal, donde eran recibidos como altos ejecutivos y/o empresarios importantes.
Por estos hechos, Villanueva Madrid fue indiciado por la PGR por delincuencia organizada cuando aún era gobernador. Al concluir su mandato, el mandatario se dio a la fuga, pues no se presentó a entregar el poder debido a que, en ese preciso momento, ya sin fuero, iba a ser detenido.
Villanueva estuvo prófugo durante cuatro años. Tras ser detenido, argumentó que su caso era producto de una venganza del entonces presidente Ernesto Zedillo Ponce de León.
La razón, según explicó Mario Villanueva en un amplio diario personal que escribió cuando estaba preso en el penal de máxima seguridad de Almoloya de Juárez, fue que se negó a realizar negocios con Rodolfo Zedillo, hermano del entonces presidente.
Según Villanueva, los hermanos de Zedillo le pedían que les entregara millonarios contratos de obra pública en exclusividad y otros negocios que implicaban el endeudamiento del estado.
Como se negó a ceder a las peticiones –argumentó Villanueva en uno de los pasajes de su diario personal –el presidente ordenó que lo incriminaran por delincuencia organizada. Asegura el exmandatario que en muchas ocasiones buscó al presidente para hablar con él y explicarle el fondo de las cosas.
El último intento –añadió –lo hizo a través de Liébano Sáenz, entonces secretario particular de Ernesto Zedillo, quien le ofreció intervenir ante el presidente, pero luego ya no le contestó las llamadas telefónicas.
La PGR ya había iniciado la averiguación previa por delincuencia organizada y lavado de dinero.
Por esos delitos, Villanueva fue sentenciado a poco más de veinte años de prisión. Fue el primer gobernador priista en ser encarcelado en el país. Luego fue extraditado a Estados Unidos, pues se le vinculó con uno de los cárteles más importantes, sobre el cual la PGR integró un Maxiproceso cuando su líder –Amado Carrillo –huyó a Sudamérica debido a la persecución de la que era objeto en México.
Se instaló en Argentina, Chile, Brasil, Uruguay y, en la última etapa, en 1997, se le vio en la isla de Cuba.
Amado Carrillo rentó varias residencias para él, su familia y sus colaboradores en Chile. La Interpol integró entonces un grupo especial que lo ubicó en el país sudamericano. La estrategia que siguió el jefe de Interpol, Juan Manuel Ponce Édmonson, fue investigar si la gente del cártel había comprado mesas de billar, pues el investigador sabía que los miembros de esa organización criminal necesitaban hacer alguna actividad debido al encierro en el que permanecían.
Sus hombres se dieron a la tarea de indagar en varias tiendas especializadas. Ubicaron una en particular donde la empleada les entregó copia de unas facturas que amparaban la compra de varias mesas de billar. “Las compraron unos mexicanos hace menos de un mes” les dijo. La factura contenía la dirección de las casas a donde fueron llevadas las mesas.
De esta forma, Interpol ubicó los domicilios que el cártel de Juárez tenía en un barrio lujoso de Santiago de Chile. Ahí empezó la persecución de Carrillo Fuentes, quien semanas después viajó a México, según le dijo a sus familiares y colaboradores, para atender unos negocios.
En realidad, Amado Carrillo hizo el viaje para internarse en la clínica Santa Mónica de la ciudad de México, donde fue operado. Ahí le practicaron una cirugía plástica y una liposucción. Cuando estaba en recuperación y debido al dolor que sentía le suministraron Dormicum, un medicamento que lo durmió, pero le causó un shock con la anestesia. En ese momento, según el parte médico, “El Señor de los Cielos” murió.
Pero al respecto existen muchas dudas y misterios, los más importantes, es la muerte de los médicos que lo operaron. En la autopista del Sol aparecieron los cuerpos de tres médicos que participaron en su operación. Estaban metidos en unos tambos y sus cuerpos estaban despedazados.
Lo que siguió después fue la persecución de todos los miembros del cártel de Juárez y sus cómplices, entre ellos, el exgobernador de Quintana Roo, Mario Villanueva, quien desde el martes 9 está sujeto a prisión domiciliaria gracias a la gestión del presidente Andrés Manuel López Obrador.





