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EDITORIAL

 

EL CÁRTEL DE SINALOA Y AMLO

El cártel de Sinaloa financió con unos dos millones de dólares la campaña presidencial de Andrés Manuel López Obrador en 2006, según el New York Time.

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Ricardo Ravelo

El cártel de Sinaloa financió con unos dos millones de dólares la campaña presidencial de Andrés Manuel López Obrador, en 2006, según una publicación firmada por el reportero de New York Time, Tim Golden, en Pro-Publica, en la que da cuenta de los testimonios de varias personas que aseguran haber conocido los pormenores de cómo llegó el dinero a los operadores del entonces candidato presidencial.

Dos veces premio Pulitzer, Golden sostiene que dichos testigos rindieron sus declaraciones ante la DEA, la Agencia Antidrogas Norteamericana.

Ante los agentes antidrogas, los testigos dinero –según el periodista norteamericano –que hubo una reunión organizada por Francisco León García, empresario marmolero La Laguna, quien en ese entonces era aspirante al Senado de la República.

León García, dice el periodista, era amigo de uno de los lugartenientes de Édgar Valdez Villarreal, “La Barbie”, y de otro capo del grupo, Sergio Villarreal Barragán, “El Grande”. Este último se convirtió, tiempo después, en testigo de cargo en el juicio contra Genaro García Luna, en Nueva York, donde fue declarado culpable de varios delitos relacionados con delincuencia organizada, entre otros, haber dado protección al cártel de Sinaloa mientras fungía como secretario de Seguridad Pública Federal durante el gobierno de Felipe Calderón.

Otro testigo citado por Tim Golden en su investigación responde al nombre de Roberto López Nájera. Este personaje contó que tanto León García como otro empresario, cuyo nombre no se citó, dijeron que estaban presentes en la reunión por instrucciones de López Obrador. En sus propias palabras, expresaron: “Estamos con el conocimiento y el apoyo de López Obrador”.

Ahí, los presentes expusieron lo siguiente: que a cambio de una inyección de dinero en efectivo (para la campaña) prometió que en un futuro gobierno de López Obrador seleccionaría a funcionarios encargados de hacer cumplir la ley que ayudara a los traficantes.

Pancho León, el empresario marmolero, estaba relacionado en 2006 con Manuel Camacho Solís, entonces coordinador de campaña de López Obrador en el norte de México.

El empresario no pudo alcanzar la posición que deseaba en el Senado: simplemente lo desaparecieron y hasta la fecha nada se sabe de su paradero. Simplemente se lo tragó la tierra.

  En la campaña de 2018, se asegura, ese grupo criminal otorgó dinero a la campaña a cambio de impunidad; en la elección intermedia de 2021 operó también a favor de los candidatos de MORENA: mediante un ejército de personas secuestró a varios funcionarios de casilla y a no pocos candidatos de la oposición los obligó a abandonar sus proyectos políticos. Todo para favorecer a los abanderados del partido en el poder.

Salvo la captura de Ovidio Guzmán –quien fue extraditado a Estados Unidos –el cártel de Sinaloa ha sido el grupo criminal menos molestado en el actual sexenio. Sus piezas están intocadas. Ahí sigue, impune, el más longevo de los capos: Ismael “El Mayo” Zambada, el verdadero jefe de esa organización criminal.

También siguen libres “Los Chapitos”, los hijos de Joaquín Guzmán Loera que se quedaron con un bloque del cártel; de igual forma continúa sumido en el misterio Juan José Esparragoza Moreno, “El Azul”. Sus familiares aseguraron en 2014 que murió a causa de un infarto, pero ninguna autoridad nacional ni extranjera ha confirmado su deceso. “El Azul” está envuelto en un gran misterio, igual que su exsocio Amado Carrillo, “El Señor de los Cielos”, quien murió de un infarto en 1997 al someterse a una cirugía plástica y liposucción, de acuerdo con la versión oficial.

Otro hecho que metió mucho ruido al entorno de López Obrador y sus presuntos nexos con Sinaloa fue el saludo, en Badiraguato, Sinaloa, a la señora Consuelo Loera, madre de Joaquín “El Chapo” Guzmán.

López Obrador realizaba una gira por esa región, al ver a la mamá de “El Chapo” se bajó de su camioneta. “no te bajes”, le dijo el presidente, quien caminó hasta el vehículo de la señora Consuelo para estrechar su mano.

Ahí le dijo que ya estaba realizando las gestiones para que fuera a visitar a su hijo a la prisión de máxima seguridad de Estados Unidos donde está recluido. Sobre Guzmán Loera pesa una cadena perpetua tras perder el  

Actualmente, miembros del Poder Judicial han alertado que el crimen organizado puede interferir en la elección presidencial. No hay nada que lo impida, pues los partidos políticos no han querido poner diques para contener el flujo de dinero sucio en las campañas.

Todo indica que el cártel de Sinaloa y otros operarán en favor de Claudia Scheinbaum y del resto de los candidatos de MORENA. Así, el crimen organizado ya es un actor y factor central en las elecciones, una realidad evidente y no menos clara que define el futuro del país e impone su ley por todas partes.

En buena parte del país la llamada clase política parece desaparecido, pues ha surgido una nueva que gobierna: la clase criminal.

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