Por Freddy Ríos Urcelay
El 9 de julio de 1969, en la plaza de toros Mérida, Silverio “Chamaco” Ortíz Cuevas aceptaba medirse contra uno de los grandes y longevos boxeadores mexicanos, el excampeón nacional Bernabé “Baby” Vázquez, quien había iniciado su prontuario boxístico en 1949.

El duranguense Vázquez obtuvo el título nacional de peso ligero derrotando a Raúl Esqueda en 1954 y lo dejó en manos de Alfredo “Canelo” Urbina en 1959. Lo recuperó en febrero de 1962 contra el mismo adversario conservándolo por tres años más. Vázquez tuvo rivalidades contra grandes exponentes, cómo los cubano-mexicanos José Ángel “Mantequilla” Nápoles y Ultiminio “Sugar” Ramos.
Aquel combate en Mérida era de desquite ya que Ortíz y Vázquez habían empatado en Villahermosa en febrero del 68. Era la tercera actuación del veterano excampeón nacional en Mérida en menos de 4 meses; primero dispuso de Ray Rodríguez el 23 de abril, después perdió contra Dimas Guillermo “Torero” Bracamontes y llegó el temerario encuentro contra el peligroso zurdo santiaguero cuya pegada lo colocó, a fin de cuentas, como uno de los cien más contundentes noqueadores de todos los tiempos a nivel internacional.
La afición esperaba una contienda poco ortodoxa, Silverio era un guerrero de vocación arto ofensiva y su adversario un baúl de recursos acumulados en más de centenar y medio de competencias a lo largo de 20 años. Evitar la fuerte pegada de Silverio era el objetivo de Vázquez, así que desde el principio decidió no dar distancia, tan pronto el yucateco lo ponía a tiro, Vázquez avanzaba y le sujetaba con ambos brazos.

No obstante, el “Baby” también hizo gala de su buen boxeo, moviéndose al filo de las cuerdas logró colocar buenos impactos que jamás conmovieron al muchacho de casa. En el sexto episodio, Silverio comenzó a cerrar la salida de su adversario y colocó varios volados con su puño izquierdo que pusieron en alerta a Vázquez. En el octavo ardió Troya, una feroz ofensiva del “Chamaco” logró partir la ceja izquierda del visitante que ya no quiso arriesgar. En las últimas dos rondas arreciaron las faltas reglamentarias, “amarres”, choques con la cabeza, empero Silverio había puesto las tarjetas de los jueces a su favor y esto ya no cambió.

Complementarios: Bernabé “Baby” Vázquez estuvo activo de 1949 a 1974, lo que lo convierte en el segundo campeón mexicano más longevo, solo superado por don Luís Villanueva Páramo “Kid Azteca”. Ya había visitado Mérida en un par de ocasiones; en 1950 con tres victorias y en 1953, de nuevo 3-0 a su favor derrotando a los campeones estatales Humberto “Black Bill” Rejón Canul, Hernán “Zurdo” González y Beto Carvajal. Por su parte, Silverio había ganado el campeonato estatal de peso pluma el 5 de octubre de 1966. Además, es iniciador de una de las familias que más historia ha aportado al boxeo yucateco. Su segunda generación sumó un campeón mundial y actualmente los nietos van punteando entere los mejores olímpicos de la zona. De cada uno nos ocuparemos pronto.

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