Narcotráfico

EL ZÓCALO PUNTO DE REUNIÓN

  • Inclusive en los anuncios de periódicos se pueden encontrar las publicaciones
  • Narcotraficantes los utilizan para la venta de drogas

Redacción/La Opinión de México/Sol Quintana Roo/Sol Yucatán/Sol Campeche

(Sexta y última parte)

Acapulco.- Samy, de nueve años, que aseguró no ser homosexual, “yo nomás doy y tengo novia”, dijo que su mejor experiencia fue con una pareja de cubanos; mientras él recorría el cuerpo de la mujer, el hombre lo grababa. Le dieron 100 dólares y con eso se fue a nadar al parque de diversiones Cici, comió en una taquería del centro, se compró dos camisetas y lo demás se lo inhaló.

El aviso oportuno también participa en el juego.

En la Agenda Amarilla del Novedades, “El diario de la familia guerrerense”, se miraban dos anuncios:

¡Chavita de secundaria! Tiernita, Bebita hermosa y sexy. ¿Qué esperas?

Chiquilla bonita. Soy estudiante de secundaria. Delgadita. Bustona. Llámame.

En otro anuncio clasificación xxx, una mujer con voz de niña, dijo llamarse Lulú, ser estudiante de secundaria, con amplia experiencia y dispuesta casi a todo. Cobraba 2 mil pesos y 500 más por tener sexo anal. Nada de fotos, nada de video.

Yahaira, una niña de Pachuca, llegó un día hasta el albergue, con un pastel de cumpleaños, una pierna gangrenada, una tuberculosis avanzada y VIH. Murió a los dos meses.

Oliver, de 12 años, además de prostituirse, se dedicaba a vender drogas. Se le hizo fácil consumir y no pagar al dueño del negocio. Para que escarmentara lo amarraron con cinta canela a un árbol.

En dos semanas sólo le dieron agua, sopa de pasta y una golpiza diaria. A los médicos les llevó varios días salvarle las manos y a él cinco minutos volver a escapar. No se volvió a saber de él.

Lilia, de 16 años:

-Yo era de ésas que andaba vendiendo droga, “El buenero” hasta me dio una pistola para defenderme. Era una 22, bien perrona. Le entré porque a mí no me gustó eso de acostarme con los gringos. Un día uno me pegó y ya no quise.

-De ahí les tiré la onda a las mujeres, pero hubo nada más una, creo que era de Italia porque hablaba bien chistoso. Se puso bien loca en el cuarto, como que quería matarme. Era flaquita y yo le di sus madrazos y me fui. Por eso me metí de dealer. Bueno, me metieron.

-Aquí hay mucho narco que nos agarra para vender, porque a nosotros no nos meten a la cárcel, nomás nos dan unos zapes y nos quitan la droga y le entras porque le entras. Si no quieres, te pegan. Dicen que a uno hasta lo mataron. Ya luego me harté y mejor me vine al albergue, a lo mejor luego regreso.

Norma, de 16 años. Creció en Tepito. Se fue de ahí al morir su mamá de sida. Yo digo que mi papá la contagió; siempre fue muy mujeriego, pero quién sabe, mi mamá también tuvo sus novios y cuando andaba drogada no se fijaba.

De lo otro, de cómo empecé a prostituirme, no me gusta hablar. Me da ansiedad. Pero ya estoy aquí, ya qué.

-A los seis años me violó un primo, luego, como a los ocho, me violó un tío, hermano de mi papá. Ya tenía como 11 años cuando mi papá llegó drogado y quiso hacérmelo. Sólo Dios sabe por qué no pudo. Si me lo hubiera hecho, seguro yo también tuviera sida. Desde ahí ya no me gustaron los hombres. Me dan asco.

-Hace como cuatro años, cuando llegué a Acapulco, me dijeron que había señores que se acostaban con la chamacada. Yo, al principio, no quería. Luego vi que les regalan cosas y que la banda trae dinero.

Entonces dije “chingue a su madre, le entro”. Eso sí: Siempre lo he hecho bien drogada. Como que en mi juicio no se me da, hasta me dan ganas de vomitar.

La bronca es que luego ni te acuerdas de lo que te hicieron. Yo luego he despertado con dolores en todo el cuerpo y con moretones. Con quienes sí me ha gustado, la verdad, es con las gringas. A ellas sí se los hago como con amor. Había una que me buscaba mucho. Ella me regaló un celular y ropa. Me dijo que quería llevarme a Estados Unidos para que viviera con ella, pero ya nunca volvió.

En el Zócalo de Acapulco hay puntos claves que de manera regular no se ven o más bien, para qué están:

La banca que está frente al Oxxo es para que se sienten las mujeres que buscan niño. Unos metros adelante, a la derecha de sur a norte, hay otra banca que rodea un árbol. Esa es para las niñas.

Los pederastas lo saben muy bien. Basta con sentarse y esperar y “la mercancía” llega sola.

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