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EN QUIEBRA, POR DERROCHE

  • La directora del Instituto de Seguridad Social de los Trabajadores del Estado de Yucatán, María Isabel Rodríguez Heredia, pagó por adjudicación directa cerca de un millón de pesos para el arrendamiento de sillas y mesas plegables
  • La institución solo reportó que gastó en dicha renta 637 mil 420.04 pesos, y además, en tres adquisiciones, subió el mismo contrato, el cual demostraba que se pagó el doble de lo que habían reportado

Redacción/Sol Yucatán

Mérida. – Las compras innecesarias para el derroche de los recursos públicos se han vuelto un vicio de la directora del Instituto de Seguridad Social de los Trabajadores del Estado de Yucatán (Isstey), María Isabel Rodríguez Heredia, quien pagó cerca de un millón de pesos para el arrendamiento de sillas y mesas plegables

Supuestamente, la dependencia está en bancarrota, y, por ende, carece de recursos para el pago a los pensionados jubilados, pero la funcionaria cuenta con el dinero suficiente para las compras y alquileres innecesarios.

Sol Yucatán ha demostrado las numerosas arbitrariedades cometidas por Rodríguez Heredia y de manera constante viola la normatividad de la dependencia, pues tiene como “principal misión procurar una mejora en las condiciones y nivel de vida de los trabajadores que integran el servicio público”, pero sólo ve sus beneficios personales.

En ediciones pasadas, se exhibió como durante 2019 se trianguló una serie de 43 contratos para rentas de cafeteras, para beneficiar a la Comercializadora Exclusiva del Sureste, Sociedad Anónima de Capital Variable, destinando al menos 20 millones de pesos.

Rodríguez Heredia encontró un nicho de oportunidades en el arrendamiento, por lo que, en 2019, dieron cuatro contratos por adjudicación directa a la empresa Coconats México, SA DE CV, la cual se encarga de rentar y vender sillas, sombrillas y demás artículos para vacacionar.

En suma, por los cuatro contratos, el Isstey gastó 829 mil 759.04 pesos, solo para el arrendamiento de sillas y mesas plegables.

Curiosamente, la institución solo reportó que gastó en dicha renta 637 mil 420.04 pesos, y además, en tres adquisiciones, subió el mismo contrato, el cual demostraba que se pagó el doble de lo que habían reportado.

Y en el caso del acuerdo más barato, el cual solo tuvo un valor de 73 mil 599.91 pesos, el Isstey decidió borrar el contrato de la PNT y dejar datos básicos: firmado el 17 de junio de 2019, con número de contrato 645893, para rentar un sillón Salina de 45 color blanco Costa Club.

Referente al contrato de servicios número Isstey/SA-42/087/2019, la primera cláusula precisa que se pagaron 414 mil 879.84 pesos por un período de un mes, es decir, del 31 de mayo al 30 de junio de 2019.

Durante ese mes, la empresa estuvo obligada a “prestar directamente y bajo su responsabilidad los servicios de: 20 sillones Salina de 45, color blanco, correspondiente al folio de requisición número 36407; nueve mesas Toscana plegables color blanco, 15 sombrillas de parasol Serena toldo de lona impermeable, 15 bases para sombrilla de parasol con vástago, correspondiente al folio de requisición número 36404; 18 sillones Ponza color blanco, 18 mesas Giove color blanco de 80 x 80 x 75 centímetros, correspondiente al folio de requisición número 36406, para el Hotel Costa Club del Isstey.

El 7 de junio de 2019, el contrato 644540 sirvió para una nueva renta de mesas marca Toscana, plegables de color blanco Costa Club, por un precio total de 253 mil 439.91 pesos, siempre y cuando el valor real haya sido el reportado en el portal de transparencia.

El mismo día, hubo otro contrato asignado con el número 644539, el cual, valió para que se rentara una mesa Giove color blanco de 80 x 80 x 75 centímetros, también de Costa Club. Estas mesas “lujosas” costaron 87 mil 840.07 pesos.

Un último contrato se realizó el 12 de julio del citado año, pero a un sobrecosto. Se trató de las mesas toscanas plegables color blanco Costa Club, sombrillas Parasol, bases de sombrilla, mesas Glove cuadradas y sillones.

Por esto, el instituto otorgó el contrato Isstey/SA-67/115/2019, por un valor de 222 mil 540.15 pesos.

A mediados de noviembre de 2019 Rodríguez Heredia afirmó que el Isstey presenta un estado de “quiebra inminente”, lo que pone en riesgo a todos los pensionados si no se toman medidas urgentes, pero nada hizo al respecto.

Al contrario, la ex directora de Contraloría Municipal optó por derrochar los recursos públicos, con el arrendamiento de cafeteras, sillas y mesas, entre otras anomalías.

Resaltó que recibió ese organismo con “finanzas muy delicadas”, producto de una larga historia de mala administración y de un marco jurídico que ya no está de acuerdo con la realidad.

Incluso, remarcó que la situación es tan difícil que las reservas líquidas del Isstey alcanzarían únicamente para cubrir las pensiones hasta 2021.

Advirtió que sería necesario vender los terrenos del Fideicomiso de Ucú, que el gobierno de Rolando Zapata Bello formó para pagar los dos mil 82 millones de pesos que Ivonne Ortega Pacheco dejó de entregar al Instituto, sin ninguna justificación, pero solo daría para completar el pago de las pensiones hasta 2028.

En ese momento, las reservas del Isstey ascienden a cuatro mil 523.28 millones de pesos, divididas en 555.90 millones en reservas líquidas; 667.38 millones en inversiones a plazo y tres mil 300 millones en terrenos, principalmente en Ucú.

Cabe resaltar que los problemas del Isstey se agravaron durante la administración de Ortega Pacheco, por lo que, al término de su gestión, en 2012, dejó una deuda a ese organismo de dos mil 82 millones por concepto de cuotas descontadas a sus trabajadores, pero no entregadas al Instituto, y de cuotas del gobierno, que tampoco pagó.

Zapata Bello nombró a Ulises Carrillo Cabrera como titular del Isstey, quien en 2014 propuso pagar la deuda del Isstey entregando las casi tres mil hectáreas de tierras en Ucú, las cuales la exgobernadora compró al ejido para impulsar un desarrollo urbano de 50 mil casas.

Incluso, de acuerdo con ese plan, para administrar este desarrollo se formó un fideicomiso, en el cual el Isstey tendría el 30 por ciento de las utilidades.

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