----------

EDITORIAL

 

OTRAS INQUISICIONES

TEMAS CENTRALES

DESDE LA BARRERA

ESPIRAL DEL SILENCIO

Modificación a la Ley de Amparo ¡Atropello al orden constitucional!

InicioHoy EscribeESPIRAL DEL SILENCIO

Por Urbano Barrera

Si el constitucionalista Manuel Crescencio Rejón y Alcalá Padre del Amparo— y el político-legislador, Mariano Otero y Mestas vivieran y conocieran  el pensamiento rozno de la ‘Cuarta Transformación’ caerían fulminados.

Si se enteraran  que casi 200 años después hay pensamientos obtusos y regresivos que celebran el centralismo, niegan el derecho y atentan contra protección de las garantías individuales se horrorizarían.

Si observaran que una de las principales aportación de México al mundo en el terreno de las leyes se demerita y atropella, se estremecerían.

Pero, si descubrieran que la proclamación de la Ley de Amparo hecha por el Benemérito de las Américas, Benito Juárez García, el 20 de enero de 1869, como fundamento en la impartición de justicia y protección del humanismo es mancillado por intereses particulares y de facción aturdida, simple y sencillamente, se postrarían.

Y es que, todo es muy claro. “El juicio de amparo es un medio de control constitucional de carácter judicial que tiene como principal objetivo asegurar la protección y garantía de los derechos humanos de todas las personas frente a actos, omisiones o normas emitidas y aplicadas por cualquier autoridad en nuestro país”. Así o más claro.

El juicio de amparo se basa en la idea de limitación del poder dentro de un marco constitucional, de las autoridades gubernamentales, y más recientemente de los particulares cuando sus actos se equiparen a los de la autoridad, protegiendo así los derechos humanos y fundamentales de las personas, garantizando, por ende, la libertad de estas frente al actuar arbitrario.

El juicio de amparo resulta ser un mecanismo de protección complejo, hablando técnica y jurídicamente, situación que ha sido duramente criticado por diversos juristas, debido a que el ámbito de protección del Amparo, como instrumento jurídico de protección a los derechos humanos, debe ser amplio y el acceso a este debe ser sencillo para así garantizar el Estado de Derecho.

Además de restituir al particular en los derechos humanos que han sido violados, es de gran importancia la suspensión de la ejecución del acto reclamado, es decir la autoridad encargada de ejecutar deberá de abstenerse de efectuar la realización del acto, si la suspensión fue otorgada, sin que ello discuta la constitucionalidad del acto reclamado per se.

El juicio de amparo por regla general sólo es de conocimiento de jueces federales; es decir, aquellos que integran el Poder Judicial de la Federación, tales como Jueces de Distrito, Tribunales Colegiados de Circuito, la Suprema Corte de Justicia de la Nación e, incluso, los Tribunales Unitarios de Circuito. De ahí el riesgo de la contaminación, vulgarización, rufianería y proxenetismo político.

Las recientes modificaciones a los artículos 129 y 148 de la Ley de Amparo patrocinan y sustentan el exceso de autoritarismo. Profundizan las desigualdades, consolidan las diferencias sociales, entre quienes cuentan con recursos para asesorarse y defenderse y aquellos ciudadanos —masa— siempre al desamparo social.

Los peligros: son la venganza contra adversarios políticos, la persecución ante la discrepancia, la amenaza y la impunidad ante acciones individuales y colectivas de los militantes, alienados, cooptados o manipulados.

El juicio de amparo, en vez de ser limitado, amordazado, censurado; debe ampliarse, fortalecer sus formas, ser más fuerte en la protección y sencillo en su accesibilidad. Debe ser una herramienta de protección, garantía y tutela; más no el arma de encubrimiento para adeptos. Utilizarse como un instrumento de blindaje, para proteger tropelías y delitos. Para limitar a la ley y la justicia en la reparación de daños. Además, reformas de esta importancia exige el consenso especializado. ¿Cuánto es el miedo?

Cierto, la Ley de Amparo es perfectible, pero nunca aceptar la involucionar. No se debe tener miedo a la confrontación de ideas e ideales. Es monstruoso aceptar que se pueda cancelar un aeropuerto con más de cien mil millones de pesos invertidos, construir otro y someter a sus ocupantes, edificar una refinería de combustibles casi obsoletos, echar a andar trenes que pudren el medio ambiente y  reducir salarios por capricho.

Controlar aduanas, puertos y aeropuertos para beneficio de un ‘clan’, militarizar, adoctrinar, rifar o rematar los bienes de la nación, cancelar frecuencias, concesiones, apoderarse de ahorros y pensiones; alimentar, especular y suministrar medicamentos a cuenta gotas, cuándo y cómo sólo alguien quiera.., todo ello sin que nadie contradiga, sin que nadie tenga el poder de defensa, sin que a todos se les cancela, por la sinrazón, el autoritarismo o la ignorancia,  el derecho del juicio de amparo.

GESTIÓN DE CRISIS

Otra tormenta se avecina con los trabajadores del Senado de la República y la Cámara de  Diputados. De por sí se les adeuda hasta tres meses de sueldos y ahora no habrá bonos por fin de legislaturas. Todo el dinero está concentrado en la prostituida “Austeridad Republicana” y en la hereje “Pobreza Franciscana”, en la basura electoral, que más parece galería de fenómenos y monstruos. ¡Qué decepción!

Síguenos en Google News

Te podría interesar: