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EDITORIAL

 

Desafío

ISEGORÍA

VOCES DEL PERIODISTA

ESPIRAL DEL SILENCIO

FACTURA POR POLARIZACIÓN

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Por Urbano Barrera

En la elección del próximo 2 de junio no sólo se elegirá a quiénes ocupen la Presidencia de la República, gobiernos locales, senadurías y diputaciones.

La ciudadanía pasará factura por concepto de ‘polarización’, afectaciones, agravios y excesos.

Cobrará cuentas por el uso desmedido de la fuerza, el linchamiento de actores nacionales e internacionales, sólo por visiones mesiánicas tropicalizadas y autoritarias.

En la justa cívica, lo que menos importa son las candidatas y el controversial ariete de Movimiento Ciudadano.

El primer domingo de junio votarán —a favor o en contra— quienes esperaban se juzgara a los expresidentes de México, juicio que nunca llegó y sólo fue un placebo, una mascarada, una bandera político-populachera.

También votarán quienes esperaban más de la cancelación del aeropuerto en Texcoco y la viabilidad de Santa Lucía.

Votarán todos aquellos a quienes se les tomó el pelo con la rifa del Avión Presidencial, José María Morelos y Pavón.

Los que esperaban que bajara la gasolina a diez pesos y que hubiese autosuficiencia.

Todos aquellos con sed de justicia por el saqueo del país y se enteraron que la depredación continuó.

De igual forma, acudirán a las urnas las madres que se quedaron sin guardería, medicinas para sus hijos; los jóvenes sin beca y los trabajadores con reducción de salario.

Todos los desempleados merced de la austeridad republicana y pobreza franciscana.

Votarán quienes sufren por el cambio climático debido al uso de combustibles fósiles y quiénes aún no ven las tecnologías y combustibles limpios.

Los que esperan mucho del litio endosado para los estadounidenses, ingleses y chinos.

Los que creyeron en la posibilidad de tener una vacuna contra el Covid 19, experimentación en la que se derrocharon millones de dólares.

Quienes no recibieron apoyo para el desarrollo productivo, aquellos que se quedaron esperando financiar el desarrollo en Centro, América Latina y el Caribe, para frenar la migración al atacar el problema desde su origen.

Llegarán a las urnas quienes han sido víctima de la violencia e inseguridad. Quienes ya no pueden transitar en las carreteras.

Los emprendedores que antes de pagar impuestos son vejados con el ‘cobro de piso’ y la ventanilla de trámites es el crimen organizado.

Los que nunca vieron el fortalecimiento de las instituciones democráticas, los que sufren la inflación y tasas de interés por las nubes.

Quienes más que ver oferta de empleo se vieron en la necesidad de caer en la informalidad.

Los que se endeudaron, los que solicitaron un préstamo y nunca lo obtuvieron, mientras veían como personajes y hasta el hermano del Presidente se embolsaban cientos de millones de pesos de supuestas aportaciones desinteresadas  de la sociedad civil.

Todos aquellos que vieron cómo se destruyeron las instituciones, se lapidaron los órganos autónomos y electorales.

Quienes no dejaron de ver cómo los aparatos de espionaje oficiales, se utilizaron para dañar a periodistas, feministas y luchadores sociales.

Los mexicanos que sufrieron al ver que los diputados y senadores son impuestos y citados a Palacio Nacional a santiguarse.

Quienes en forma desgarradora presenciaron cómo los ministros de la Suprema Corte, ya no son de carrera judicial, sino comadres y compadres del Presidente.

Los mexicanos que no saben de investigaciones reales de la Fiscalía General de la República y vieron en un fiscal supuestamente autónomo a un subordinado, agachón y sometido al crimen organizado.

Votarán los integrantes de las Iglesias atacados todas las mañanas desde el púlpito presidencial.

Todos los que tienen citas médicas programadas para seis meses, un año o dos, por falta de equipo, cuando propagandísticamente se dice que estamos como los países nórdicos en cuestión de salud.

Los ejemplos son interminables, pero no hay fecha que no llegue o plazo que no se cumpla. Hoy no se puede hablar de democracia (auténtica, genuina, pura).

Los actores políticos y la sociedad fueron borrados, sólo una voluntad imperó. No se aceptó nunca el consenso, la participación y el diálogo. Imperó el interés particular y de partido. Ahora a pagar las facturas por la polarización.

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