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ESTALLA EL ESCÁNDALO

  • El caso alcanzó el máximo de su ebullición cuando el periódico The New York Times, en su edición del 20 de diciembre de 2017, dio a conocer el desvío de fondos públicos al PRI y colocó el reflector precisamente en el operador de Manlio Fabio Beltrones, Alejandro Gutiérrez.
  • El texto deslizó los primeros pormenores de una investigación que implica a buena parte del aparato priista que estuvo a cargo de las elecciones en 201.6
  • Los exfuncionarios estatales dicen que el patrón de malversación de fondos para financiar las elecciones se produjo en varios Estados donde el PRI temía perder el control.

Ricardo Ravelo/La Opinión de México/Sol Quintana Roo/Sol Yucatán/Sol Campeche/Sol Chiapas/Sol Belice/La Opinión de Puebla

(Cuarta de cinco partes)             

Ciudad de México.- El caso alcanzó el máximo de su ebullición cuando el periódico The New York Times, en su edición del 20 de diciembre de 2017, hizo estallar el escándalo de los desvíos de fondos públicos al PRI y colocó el reflector precisamente en el operador de Manlio Fabio Beltrones –Alejandro Gutiérrez–, personaje que el diario estadounidense describió “como un político veterano del PRI y aliado del presidente Enrique Peña Nieto”.

Firmado por los periodistas Azam Ahmed y Jesús Esquivel, el texto deslizó los primeros pormenores de una investigación que implica a buena parte del aparato priista que estuvo a cargo de las elecciones en 2016 y da cuenta que la Secretaría de Hacienda fortaleció las finanzas de los estados de Chihuahua, Veracruz y Tamaulipas –por citar solo tres entidades– donde los respectivos mandatarios (solo Egidio Torre, exgobernador de Tamaulipas, goza de libertad y no enfrenta juicio alguno) crearon empresas fantasma y contratos con compañías de amigos y compadres para desviar dinero y de esa forma financiar las campañas políticas del PRI.

La nota del Time añade otros elementos: “En ese momento, los principales funcionarios del PRI estaban preocupados por perder las elecciones estatales en junio de 2016. Los exfuncionarios estatales dicen que el patrón de malversación de fondos para financiar las elecciones se produjo en varios Estados donde el PRI temía perder el control.

 “Los documentos revisados por el New York Times se centran en gran medida en el esquema de malversación en Chihuahua. Según los registros, millones de dólares del gobierno federal fueron transferidos en enero de 2016 al estado con el propósito de ser utilizados en el sector educativo”.

 “Luego, el dinero se desvió a cuatro compañías utilizadas para malversar los fondos, un negocio que el auditor fiscal del país ha incluido en la lista negra por ser empresas falsas, según los contratos gubernamentales que se firmaron”.

 “Esas compañías, supuestamente contratadas por el estado de Chihuahua para proporcionar servicios educativos, recibieron casi 14 millones de dólares en sus cuentas, según los contratos y los registros que muestran que el dinero se había recibido”.

“Pero las empresas no proporcionaron el servicio, según las declaraciones juradas de los actuales funcionarios de educación del estado. En cambio, el dinero se convirtió en efectivo y se devolvió al PRI para que fuera utilizado en las campañas electorales, según los antiguos funcionarios del estado vinculados al plan”.

“Uno de esos funcionarios llamado Ricardo Yáñez está cumpliendo una sentencia en prisión de cuatro años. Sin embargo, no todo el dinero se destinó a fines políticos. Alrededor de 230 mil dólares se depositaron directamente en una cuenta comercial operada por Gutiérrez, el exsecretario del PRI, según los registros bancarios y las declaraciones de los testigos”.

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