Mérida, Yucatán.— La basura encontró un enemigo inesperado en Mérida. No se trata de un programa gubernamental ni de una brigada oficial, sino de un grupo de mujeres extranjeras que, armadas únicamente con un carrito, una tenaza y muchas ganas de ayudar, dedican parte de su tiempo a limpiar las calles de la capital yucateca.
Una de ellas fue captada recientemente recorriendo varias calles del Centro Histórico empujando un carrito con la leyenda «Yo amo Mérida limpia», mientras recogía los residuos que encontraba a su paso.
De acuerdo con testigos, la mujer caminó al menos cinco calles recolectando basura, una actividad que, según vecinos de la zona, forma parte de su rutina cotidiana y realiza prácticamente todos los días.
La escena llamó la atención porque, mientras cientos de personas transitan diariamente por el Centro y muchas dejan desperdicios en la vía pública, es una persona que eligió Mérida como su hogar quien decidió hacerse cargo de una problemática que afecta la imagen de la ciudad.

Sin embargo, no se trata de un caso aislado.
Desde hace tiempo, un grupo de extranjeras radicadas en Mérida, así como personas que pasan largas temporadas en la ciudad, organiza jornadas voluntarias de limpieza para retirar basura de calles, parques y espacios públicos.
Su principal punto de reunión es el cruce de la calle 43 con Paseo de Montejo, donde cada domingo a las 8:00 de la mañana inician recorridos para recolectar residuos abandonados por transeúntes.
Aunque comenzaron trabajando principalmente sobre Paseo de Montejo, una de las zonas más emblemáticas y visitadas de la ciudad, con el paso de las semanas han extendido sus labores a otros espacios públicos, entre ellos los alrededores del Estadio Salvador Alvarado y diversas calles del Centro.
Con ropa ligera, sombreros, gorras y herramientas para recoger desperdicios sin necesidad de tocarlos con las manos, enfrentan no sólo la basura, sino también las altas temperaturas que caracterizan a la capital yucateca.
Lejos de limitarse a señalar el problema o criticar la falta de cultura ciudadana, estas voluntarias decidieron actuar, convencidas de que pequeñas acciones pueden contribuir a conservar la belleza de una ciudad reconocida por su limpieza y calidad de vida.
Además de realizar la recolección de residuos, invitan a más ciudadanos, tanto locales como extranjeros, a sumarse a las jornadas dominicales, con el objetivo de crear conciencia sobre la importancia de mantener limpios los espacios públicos.
Su labor también deja un mensaje para la comunidad: la limpieza de Mérida no depende únicamente de las autoridades, sino también del compromiso de quienes viven y disfrutan diariamente la ciudad.
Mientras algunos continúan tirando basura en calles, parques y avenidas, ellas demuestran que el amor por Mérida también puede expresarse con acciones sencillas, pero capaces de hacer una diferencia visible para todos.
Síguenos en Google News
Te podría interesar:




