----------

― Advertisement ―

PACO STANLEY: ¿VÍCTIMA O VILLANO?

Para convertir primero a Stanley en santo, iluminado, profeta, nos endilgaron su imagen y voz pero no haciendo chistes, “sino recitando poemas y pensamientos...

FISCALÍAS, FÁBRICA DE DELITOS

InicioReportajes EspecialesNarcotráficoFISCALÍAS, FÁBRICA DE DELITOS

*Para incriminar al empresario Jhovani Aguirre, Álvaro Sánchez, mediante sobornos, buscó a sus aliados en la policía y agentes ministeriales para enderezar otra denuncia contra Aguirre Benítez por el delito de trata de personas

*Sánchez Sánchez también presentó denuncias en contra de Yuridia Gallardo Maldonado, esposa de Jhovany Aguirre; su hermano Fermín Aguirre, a quienes acusó del delito de secuestro; y, por si fuera poco, Jhovany Aguirre fue acusado de portación ilegal de arma y posesión de cocaína con fines de comercialización

*Jhovany ha demostrado la falsedad de las acusaciones en su contra. Cuando ya estaba por obtener su libertad, vino otro golpe de Álvaro Sánchez

Ricardo Ravelo/Corresponsalías Nacionales/Grupo Sol Corporativo

(Tercera de cuatro partes)

Veracruz.- Para incriminar al empresario Jhovani Aguirre, Álvaro Sánchez, mediante sobornos, buscó a sus aliados en la policía y agentes ministeriales para enderezar otra denuncia contra Aguirre Benítez por el delito de trata de personas. “Ahí señalan que me dedico a prostituir a mujeres”, dice Aguirre en su denuncia. El caso llegó a la Fiscalía Especializada en Trata de Personas, en el Estado de México, y, pese a la falsedad, se integró la carpeta TOL/FPT/017/127144/21/05.

Sánchez Sánchez también presentó denuncias en contra de Yuridia Gallardo Maldonado, esposa de Jhovany Aguirre; su hermano Fermín Aguirre, a quienes acusó del delito de secuestro –carpetas 23/2021 y 710/2021 – y, por si fuera poco, el 14 de agosto del año pasado, Jhovany Aguirre fue acusado de portación ilegal de arma y posesión de cocaína con fines de comercialización.

En su denuncia de hechos cuenta que ese día fue bajado violentamente de su vehículo. Los agentes pagados por Sánchez Sánchez revisaron su automóvil y de debajo del asiento del copiloto sacaron una pistola calibre .380 que ellos mismos sembraron, relata.

Jhovany Aguirre fue puesto a disposición del Ministerio Público Federal y 16 horas después las autoridades realizaron otra revisión a su vehículo y hallaron un paquete con mil gramos de cocaína. Con base en el “hallazgo” fue acusado de portación de arma sin licencia y posesión de droga con fines de comercialización. El juez de la causa lo vinculó a proceso y desde entonces está preso en el reclusorio Norte de la Ciudad de México.

De acuerdo con la denuncia que Aguirre presentó ante la FGR, poco antes de ser formalmente encarcelado, se presentó ante las autoridades Álvaro Sánchez. Ahí lo encaró y le dijo: “Ya valiste madre por pendejo, por no querer ayudarme, y nada más porque la policía fue grabada cuando fuiste detenido, porque de otro modo, te hubieran entregado conmigo y ahorita ya estuvieras quebrado.

A lo largo de más de un año de encarcelamiento, Jhovany ha demostrado la falsedad de las acusaciones en su contra. Cuando ya estaba por obtener su libertad, vino otro golpe de Álvaro Sánchez.

A través de uno de sus aliados, el comandante de la Policía Ministerial del Sur de Veracruz, José Wong Reyes, la madrugada del 27 de julio hombres encapuchados irrumpieron con violencia en el rancho “El Tapatío”, propiedad de Jhovany Aguirre, y se llevaron a dos mujeres trabajadoras —Madai Hernández y Laura Pedraza—, quienes fueron torturadas para que se declararan culpables del delito de secuestro.

Las mujeres detenidas fueron interrogadas a gritos. Les preguntaban si ellas eran cabecillas de la banda de secuestradores. A una de ellas le dijeron que si no se declaraba culpable iban a violar a su hija menor delante de ella, por lo que vivieron horas de terror y violencia. Tras ser puestas a disposición de las autoridades, las dos mujeres fueron liberadas por falta de pruebas. Todo fue armado para intimidar y sembrar terror. El objetivo de Sánchez Sánchez, según dijeron las detenidas, era incriminar a su jefe —Jhovany Aguirre— ahora por el delito de secuestro.