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GARCÍA LUNA: INVOLUCRADO CON VARIOS CÁRTELES

*En cuanto a los hombres más allegados, éstos también se vieron involucrados en hechos delictivos, principalmente en lo que a protección al narcotráfico se refiere 

 José Sánchez/Sol Quintana Roo/Sol Yucatán/La Opinión de México 

(Cuarta de cinco partes)

Ciudad de México.- En cuanto a los hombres más allegados al ingeniero García Luna, éstos también se vieron involucrados en hechos delictivos, principalmente en lo que a protección al narcotráfico se refiere.

En el caso de Francisco Javier Garza Palacios, Tomás Zerón de Lucio y Vidal Díazleal Ochoa, cuando fungieron como altos mandos de la Policía Federal Preventiva, en Sonora, “no vieron” un convoy de una veintena de camionetas,  artilladas, con más de 100 tripulantes, que circularon durante más de 300 kilómetros, de Cananea hasta Caborca, persiguiendo encarnizadamente a narcotraficantes rivales.

Les dieron alcance en un paraje de Caborca, donde ejecutaron a 15 narcotraficantes rivales, a cinco policías que presuntamente estaban a las órdenes de los narcos y a dos civiles.

Fue necesaria la intervención del entonces gobernador, Eduardo Bours Castelo, para que, aparentemente, fueran cesados los miopes servidores públicos.

García Luna dijo que Garza Palacios (a los otros dos ni siquiera los mencionó), quedaba separado del cargo, por cuestiones logísticas de la dependencia, pero días después, en un abierto acto de cinismo, ya que lo dio a conocer mediante un boletín, el supuesto destituido había sido nombrado agregado de la Policía Federal en Colombia.

Otro de los indolentes funcionarios, Díazleal Ochoa, ocuparía al paso de los años la Dirección de la renovada Agencia de Investigación Criminal de la PGR, de la que tuvo que salir por su anodina actuación, aunque regresaría por sus fueros como director de la Policía Federal Ministerial.

Mientras que Zerón de Lucio, por obra y gracia de la ex procuradora Arely Gómez González llegaría a ser titular de la Subprocuraduría Especial para la Lucha contra la Delincuencia Organizada (SEIDO).

Cuando todo mundo pensó que se le había echado de la PGR por haber sembrado pruebas en el caso de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa, resulta que se le premió con la designación como secretario Técnico del Consejo de Seguridad Nacional de Gobernación.

Otro cuestionado personaje, cercano a García Luna, fue Domingo González Díaz, actualmente prófugo o desaparecido.

Conforme a la averiguación previa PGR/SIEDO/UEIDCS/013/04, el 11 de septiembre de 2004, aparecieron tres coronas de muerto en la esquina de Moneda  y Santa Cruz, donde en ese tiempo tenía su sede la AFI, con la leyenda: “Especialmente Para Operaciones Especiales, Cuídense”.

Se dijo entonces que Domingo no había cumplido lo  pactado en cuanto a la protección ofrecida a los narcos Eloy Treviño García y a Sergio Villarreal Barragán, enviados por Dionisio Román García, “El Chacho”, quien tenía rencillas personales con “Los Zetas”.

Un año y tres meses antes, en julio del 2013, los jefes de la dirección de Operaciones Especiales de la AFI, a través del director del Centro de Mando, Domingo González Díaz, habían acordado, mediante el pago de cuatro millones de dólares, catear ocho domicilios de Osiel Cárdenas para detenerlo y a su vez  desmembrar a toda la banda de “Los Zetas”.

El acuerdo se realizó el 4 de mayo de 2002 en el Vips de La Viga y Lorenzo Boturini, en el Distrito Federal, donde estuvo el contador público José Luis Morales, quien en un tiempo estuvo al servicio del ex titular de la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos contra la Salud (FEADS), Mariano Herrán Salvatti.

Domingo le dijo al contador que “el trabajo por reventar y capturar a Osiel les costaría cuatro millones de dólares, porque el catear esas propiedades y detener o matar al líder del Cártel del Golfo, implicaba mucha responsabilidad.

Al día siguiente, Domingo viajó a Monterrey, junto con el contador José Luis Morales y Luis Jaffet Jasso Rodríguez, jefe de departamento de la Dirección de Operaciones Especiales de la AFI para entrevistarse con Eloy y Sergio.

En un hotel de  Monterrey, acordaron que los pagos de los cuatro millones de dólares se iban  a realizar en parcialidades. El primero de los pagos, de 850 mil dólares, se hizo el 7 de mayo, a las 8 de la noche, en el sótano del estacionamiento del hotel Marriott, del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. El dinero iba dentro de una llanta de refacción de una camioneta Suburban, que recogieron y trasladaron al estacionamiento de la AFI, ubicada entonces en San Antonio Abad. Después se dieron los demás pagos que, según Domingo, entregó a su jefe, Francisco Javier Garza Palacios.

En ese ínter, Eloy y Sergio, presuntamente, traicionaron a su jefe Dionisio, ya que luego de la  primera reunión llevada a cabo en Monterrey, un grupo de 20 sicarios lo sacaron de su casa en la Sultana del Norte y apareció muerto días después en Río Bravo, Tamaulipas.

Posteriormente, por órdenes de Garza Palacios, Domingo envió un grupo especial para catear las casas del jefe del cártel del Golfo, de donde sustrajeron droga, joyas y dinero en efectivo, que no pusieron a disposición del Ministerio Público Federal.

Más tarde, se comunicó telefónicamente con Eloy Treviño y Sergio Villarreal, para informarles que ya había cumplido con  el “trabajo”, pero que en ninguna de las casas cateadas en Ciudad Victoria, Miguel Alemán y Reynosa, Tamaulipas, se había localizado a Osiel Cárdenas, pero que seguirían buscándolo.

Sin embargo, el trabajo había sido hecho “a medias”, ya que  el tiempo transcurrió y Osiel nunca sufrió ningún atentado y siguió libre, por lo que se dijo que Eloy y Sergio fueron los que enviaron las ofrendas fúnebres.

Domingo se encuentra presuntamente prófugo o desaparecido, el dinero nunca apareció y Osiel fue detenido en marzo de 2003 y tan sólo seis meses después, cayó Eloy Treviño. Sergio fue atrapado hasta septiembre de 2016. 

Por lo que respecta a Luis Cárdenas Palomino, que ahora, presuntamente es jefe de seguridad de una cadena televisiva, es todo un caso, ya que lo mismo fue fichado por homicidio que relacionado, igual que su jefe y amigo, Genaro García, con diferentes cárteles de la droga.   

Desde 1987, mucho antes que llegara ser la “fulgurante estrella policíaca” de la AFI y después de la PFP, Cárdenas Palomino fue fichado como copartícipe en un triple homicidio calificado. 

  A la fecha, los hechos permanecen impunes y los presuntos nunca fueron castigados, gracias a la protección que recibieron del entonces director de la Policía Judicial del Distrito, Jesús Miyazawa Álvarez, fallecido en enero del 2014. 

Conforme a las averiguaciones previas 13/4413/987 y 13/4419/987, Cárdenas Palomino, en ese entonces de 18 años, René Alavéz Rosas, de la misma edad y Octavio Navarro Medellín, de 21, estuvieron involucrados en el crimen de un taxista y de dos automovilistas. Nunca fueron detenidos, aunque Cárdenas Palomino si fue incorporado al fichero delincuencial y se hizo su ficha signalética. 

Pese a sus antecedentes, ingresó a la AFI como uno de los altos jefes y año y medio después, en mayo de 2002, surgió el primer escándalo con la captura del canadiense Kenneth Charles Fisher y los mexicanos Arnulfo Pisllonett (a) “El Capitán” y Raúl Ríos Escalante. 

José Luis Santiago Vasconcelos anunció la desarticulación de una red internacional de narcotraficantes en la llamada “Operación Maple”, pero el cerebro financiero nunca apareció. Después se sabría que Cárdenas Palomino y su gente, lo habían aprehendido en la colonia Portales, junto con su esposa que estaba encinta, pero “en el camino se les perdió”. Se habló entonces de un arreglo multimillonario para que ni siquiera figurara en la averiguación previa. 

Otra de las vergüenzas que tuvo que pasar el ex procurador Rafael Marcial Macedo de la Concha, quien apadrinó la boda de Cárdenas Palomino con Minerva Castillejos Cervantes, hija del abogado Marcos Castillejos Escobar (ejecutado el 9 de julio de 2008), fue cuando en la conferencia de prensa del 9 de marzo de 2004, dio a conocer la captura de 16 peligrosos secuestradores. 

Entre los plagiarios, fue mostrada la fotografía del “secuestrador” Roberto Santos Prado Córdova, contra quien, dijeron, ya se había ejercido acción penal, sólo que al verse en las pantallas televisivas, el “plagiario” aclaró que sí había sido detenido, pero por un “error de la AFI” por lo que tuvieron que liberarlo. 

Ello provocó que el entonces procurador tuviera que aclarar la situación y ofreciera una disculpa pública al haber sido difamada una persona inocente. 

En diversas ocasiones, Cárdenas Palomino fue mencionado no sólo como protector del “Chapo” Guzmán Loera, sino también del Cártel del Golfo, lo que originó ejecuciones de varios de esos altos jefes, al no cumplir con lo pactado con los capos y atreverse a vender dos veces una misma plaza a organizaciones fuertes y rivales entre sí. 

Cuando se hizo mención de sus presuntos vínculos con el narcotráfico, Cárdenas Palomino era ya dueño de cuatro fastuosas residencias, a nombre de su esposa Minerva: una en Cuernavaca, otra en Bosques de las Lomas, una más en Acapulco y otra más en La Herradura. 

Otro craso error de Cárdenas Palomino, fue la “fallida” captura de Lui de la Barreda Moreno , contra quien había cinco órdenes de aprehensión por su participación en la “Guerra Sucia”. 

La explicación resultaba simple:  

Cárdenas Palomino era quien debía detenerlo, mientras que Marcos Castillejos Escobar, suegro del entonces director de Investigación Policial, era el abogado defensor del presunto, además de que Humberto Castillejos Cervantes, cuñado del jefe policiaco, era asesor de Macedo de la Concha. 

Luis de la Barreda Moreno, falleció de muerte natural el 9 de junio de 2008 y, obviamente, nunca fue localizado y menos detenido.   

El “Pollo”, como era apodado Cárdenas Palomino, también se vio involucrado en la extorsión y asesinato de Enrique Salinas de Gortari, ya que en su calidad de director de Investigación Policial, se dijo que habría desviado las pesquisas, además de que mal informó a la INTERPOL. 

En el caso de la banda de plagiarios “La Flor”, se sabe que desde el año 2003, Cárdenas Palomino y Facundo Rosas sabían de su existencia y su modus operandi, además de que fueron los que llevaron directamente a Lorena González Hernández, “La Lore”, a la AFI, para asumir la subdirección que ocupaba Omar Ramírez Aguilar, otro de los hombres de Genaro, que sería ejecutado en octubre de 2007. 

En diciembre de 2005, Cárdenas Palomino, junto con Lizeth Parra, fueron los autores de la “recreación” que se hizo de la captura de la banda de secuestradores de la que formaba parte la francesa Florence Cassez, montaje que llevó al ridículo a la justicia mexicana a nivel internacional. 

Asimismo, tanto Genaro como su gente fueron señalados en narcomantas y en averiguaciones previas, de ser protectores de narcotraficantes, principalmente del Cártel de Sinaloa del “Mayo” y el  “Chapo”.

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