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“REY” ZAMBADA, CLAVE EN EL JUICIO

Mientras los colaboradores de García Luna brindaron protección al hermano de Ismael “El Mayo” Zambada, ahora se convirtió en un testigo clave para hundir...

GOBIERNO FEDERAL HUMILLADO

  • De los 10 hijos reconocidos de Guzmán Loera solamente 4 son los que se inmiscuyeron de lleno en el narcotráfico y son los que protagonizan una feroz pugna interna por el control del cártel
  • Joaquín, de 38 años, y Ovidio, de 32, y los Guzmán Salazar: Iván Archivaldo, de 39, y Jesús Alfredo, de 36, se involucraron en los movimientos del cártel desde su adolescencia
  • El jueves 17 de octubre de 2019, las fuerzas de seguridad capturaron a Ovidio en Culiacán, se corrió la voz sobre su detención y la respuesta de los integrantes del cártel fue brutal

Corresponsalías Nacionales/Grupo Sol Corporativo

(Segunda de cinco partes)

Ciudad de México.- El “Chapo” tuvo muchos hijos, 10 reconocidos oficialmente, aunque se habla de 23, pero solo un selecto grupo de ellos, a quienes se les conoce en conjunto como “Los Chapitos”, son los que se inmiscuyeron de lleno en el narcotráfico y son los que protagonizan una feroz pugna interna por el control del cártel, contra el último miembro que queda de la “vieja escuela del narco”: Ismael Zambada García, el “Mayo” y sus hijos, “Los Mayitos”.

Se estima que los hermanos Guzmán LópezJoaquín, de 38 años, y Ovidio, de 32, y los Guzmán SalazarIván Archivaldo, de 39, y Jesús Alfredo, de 36, se involucraron en los movimientos del cártel desde su adolescencia por indicaciones de su padre y del compadre de este, el “Mayo», para que aprendieran el tejemaneje de la organización.

Ovidio, el más joven, quien en 2012 fue sancionado por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento de Estado estadounidense; imputado en febrero de 2019 por cargos de narcotráfico y detenido y liberado en octubre del mismo año, ha acaparado los reflectores y recibido mucha más atención que sus hermanos.

El jueves 17 de octubre de 2019, las fuerzas de seguridad capturaron a Ovidio en Culiacán y lo mantuvieron en su poder durante tres horas, aproximadamente. Se corrió la voz sobre su detención y la respuesta de los integrantes del cártel fue brutal.

Tomaron la ciudad con un ejército de sicarios. Lanzaron una ofensiva total para demandar su liberación. Amenazaron con “volar” el complejo militar “21 de marzo”, en Culiacán, y matar a esposas, hijos y familiares de los soldados. El presidente Andrés Manuel López Obrador finalmente ordenó que se liberara al detenido, “para evitar una tragedia”.

El Gobierno Federal había sido sometido y humillado.

El lunes 15 de agosto de 2016, sucedió lo que pudo haber desatado la peor de las guerras entre los cárteles de la droga: Un comando secuestró a Iván Jesús que habían acudido al restaurante La Leche, en Puerto VallartaJalisco, a celebrar un cumpleaños.

El “Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, había advertido que nadie del Cártel de Sinaloa podía entrar a su territorio. 

Una semana estuvieron desaparecidos “Los Chapitos”, hasta que el siguiente lunes 22, fueron liberados. No se supo dónde, ni en qué condiciones y ninguno de los dos hizo declaraciones al respecto.  

En 2015, la Administración Antidrogas de Estados Unidos (DEA), imputó a Jesús por cargos de narcotráfico y se convirtió en un objetivo importante del gobierno norteamericano.

De Joaquín no se sabe mucho. Ha mantenido un perfil relativamente bajo en comparación con sus demás hermanos. Aunque en febrero de 2019, el Departamento de Justicia estadounidense lo acusó, junto con Ovidio, de conspirar para traficar cocaína, metanfetaminas y marihuana a Estados Unidos durante 10 años, entre abril de 2008 y abril de 2018.