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LOS ZETAS: HEREDEROS DEL CÁRTEL DE LOS CHAMALÉ

*Treinta y siete narco-aeronaves han sido aseguradas en este año *Zetas, Kaibiles y Maras, tienen de rodillas a la nación Corresponsalías Nacionales/Grupo Sol Corporativo (Segunda de tres...

ESCENARIOS DE HORROR

GUERRA SIN FIN POR ZACATECAS

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  • En este Estado se extinguió la paz y no hay forma de que vuelva. Desde hace más de seis años la sociedad zacatecana vive sometida a una intensa guerra desatada por los cárteles de Jalisco y Sinaloa, a la que se suman otros grupos criminales como Cártel del Noreste y Golfo
  • Así, el lugar está en manos del crimen, lo que ha provocado que buena parte de la sociedad se mantenga prácticamente secuestrada al interior de sus casas, donde permanecen más tiempo que en la calle por miedo a un secuestro, levantón o a ser asesinados en las balaceras que suelen desatarse entre los cárteles afincados en la entidad
  • Tanto de noche como de día ocurren balaceras y muertes, lo que siembra terror en todo el Estado, ante este escenario de guerra, las autoridades no han podido hacer nada. Pese a la multiplicada presencia de la Guardia Nacional, Zacatecas sigue en manos del crimen

Ricardo Ravelo/Corresponsalías Nacionales/Grupo Sol Corporativo

(Primera de cinco partes)

Zacatecas.- En este Estado la paz social se ahuyentó para siempre. Ninguna autoridad local ni federal le pone freno a la guerra que libran cinco grupos criminales, ni puede frenar los secuestros, extorsiones, cobros de piso y, mucho menos, las balaceras que se desatan tanto de día como de noche.                       

Las organizaciones criminales no dan tregua a los habitantes del Estado, pero particularmente de Fresnillo, el municipio más violento del país. En esa demarcación, un día sí y otro también están marcados por las balaceras, levantones y asesinatos.

En un día es posible que ahí se encuentren cuerpos tirados, despedazados o bien restos de piernas, brazos o cabezas que ruedan por las calles, después de que fueron arrancadas a machetazos en la clásica decapitación.

Basta recorrer algunas zonas del Estado para ver viviendas con agujeros de balas después de noches y días de refriega criminal entre los cárteles del GolfoJaliscoSinaloa Noreste, cuyos sicarios se disputan a sangre y fuego la entidad que gobierna el morenista David Monreal Ávila, quien prácticamente se ha declarado impotente para frenar el flagelo de la violencia del crimen.

En los municipios zacatecanos, el miedo es la constante entre los habitantes. Poca gente sale de sus casas —donde prácticamente viven secuestrados debido a la violencia— por temor a enfrentar una balacera, secuestro, levantón o, en el peor de los casos, a perder la vida en un enfrentamiento entre las bandas del narcotráfico.

Después de varios meses de violencia y muertes, el Gobierno Federal determinó que el estado de emergencia sería atendido por la Guardia Nacional, cuya presencia de efectivos se multiplicó en el Estado.

Pero a pesar de la fuerte presencia de militares, el crimen organizado no ceja en su violencia, la cual ha escalado cada vez más fuerte en todo la entidad, a tal grado que ya se afirma que los criminales son los dueños del territorio.

VIOLENCIA SIN TREGUA

En Zacatecas, desde el pasado 12 de septiembre, cuando asumió la gubernatura David Monreal Ávila, no se ha respirado tranquilidad: Se han registrado 414 asesinatos, mientras que en lo que va del año se registran 57 personas colgadas, 34 de ellas fueron halladas en el municipio de Fresnillo, considerado uno de los más violentos.

Rica en minería y producción agropecuaria, Zacatecas cuenta con 58 municipios, la mayoría son rurales. Sin importar su condición social, cientos de familias han sido desplazadas debido a la violencia criminal.

En la comunidad de San José de Lourdes, por ejemplo, se ha vuelto común que los cárteles cuelguen a sus víctimas de árboles o los aten a los barandales de elevados puentes. Cerca del río Aguanaval y en la comunidad de Montemariana se han descubierto cadáveres torturados que penden de los árboles. Así exhibe el crimen organizado, su saña.

Otros hombres asesinados que fueron colgados de los árboles aparecieron en la carretera estatal que une a los poblados de San Ignacio y San Gabriel.