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DINERO, PASE A IMPUNIDAD

HIDALGO, EN LAS GARRAS DEL CÁRTEL DE JALISCO

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  • Autoridades federales y hasta el propio mandatario reconocen que el estado está controlado por el cártel de Jalisco Nueva Generación, organización criminal que domina en veinte municipios y rivaliza con el cártel de Sinaloa y Santa Rosa de Lima en el robo de combustibles de la refinería de Tula, Hidalgo, una de las más importantes del Sistema de Refinación de Petróleos Mexicanos
  • Lo más grave es que, al igual que ocurre en buena parte del país, las autoridades locales y federales no tienen capacidad de respuesta ante los embates del crimen organizado

Ricardo Ravelo/Corresponsalías Nacionales/Grupo Sol Corporativo

Hidalgo.- Antes bastión de Los Zetas, actualmente el estado de Hidalgo está dominado, en más de veinte municipios, por el cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), la segunda organización más poderosa de América Latina, de acuerdo con la DEA, la agencia antidrogas de Estados Unidos.

En esta veintena de demarcaciones se cometen los delitos más atroces: secuestros, levantones, cobro de piso, venta de protección y el jugoso negocio del robo de combustible, conocido como “El Huachicoleo”, está imparable e implica a altos funcionarios de Petróleos Mexicanos, policías e incluso a miembros de las Fuerzas Armadas.

Tal aseveración la hizo Alfredo Salgado Vargas, nuevo comandante de la 18 Zona Militar, quien dijo, además, que muchos grupos criminales que operan en el país decidieron expandir sus dominios y el estado de Hidalgo no es la excepción. Por ello pidió mayor apoyo de la federación con la presencia de la Guardia Nacional y de las Fuerzas Armadas.

El control del CJNG y la explotación del robo de gasolinas –de acuerdo con el diagnóstico de la Secretaría de la Defensa Nacional  –ocurre en demarcaciones como Cuautepec de Hinojosa, Ajacuba, Tula de Allende, San Agustin Tlaxiaca, Atotonilco de Tula, Singuilucan, Atitalaquia, Tepeapulco, Tetepango, Tlaxcoapan, Nopala de Villagrán, Apazoyucan, Santiago Tulantepec, Chapantongo, Tlahuelilpan, Tepetitlán, Pachuca, Tlanalapa, Tepeji, del Río, Huichapan, Mineral de la Reforma y Tezontepec de Aldama.

El estado de Hidalgo, localizado a 204 kilómetros de la Ciudad de México, fue asiento del cártel de Los Zetas. Y no sólo eso: en el municipio de Apan vivía Heriberto Lazcano Lazcano, fundador de ese grupo criminal que inició operaciones en 1996 como brazo armado del cártel del Golfo. Luego, tras varias rupturas y escisiones, se convirtió en uno de los cárteles más poderosos y violentos. Hoy muchos de sus miembros forman parte del temible cártel del Noreste.

Se cuenta que Lazcano Lazcano –quien presuntamente fue acribillado en Coahuila en el año 2012 cuando presenciaba un partido de béisbol –arribana a Hidalgo en helicópteros de la Secretaría de la Defensa Nacional. Otras historias señalan que, en 2010, aportó el dinero para construir la iglesia de Nuestra Señora de Los Lagos, en la colonia Tezontle de la ciudad de Pachuca.

Pero a once años de su presunta muerte, el estado de Hidalgo ahora es territorio del cártel de Jalisco y disputa el control del tráfico de drogas y otra veintena de negocios ilegales con sus rivales de Sinaloa, Los Chapitos.

Por ello, la violencia campea por doquier. La madrugada del 2 de octubre, por ejemplo, un comando armado arribó a una prisión de Tula, Hidalgo, y liberó a nueve reos, entre ellos, a José Artemio Maldonado Mejía, “El Michoacano” y/o “El Rabias”, identificado por las autoridades como jefe de la organización criminal “Pueblos Unidos”, dedicados al robo de combustibles.

El delincuente, uno de los más peligrosos, había sido detenido apenas el pasado 26 de noviembre en Texcoco, Estado de México –territorio dominado por el crimen –y recluido en la cárcel estatal hidalguense.

El golpe dado en la prisión expone que el estado que gobierna Julio Menchaca Salazar es ocupado, como otros, por redes criminales, lo que el mandatario ha negado frecuentemente; Menchaca, dueño de una historia sucia como funcionario, también está bajo cuestionamiento, pues en lo que va de su gobierno la violencia se ha apoderado del estado.

Como ya se dijo, en el narcotráfico Hidalgo tiene larga historia. De esa entidad, particularmente del pueblo de Apan, era nativo Heriberto Lazcano Lazcano, “El Lazca”, fundador en 1997 del grupo armado Los Zetas.

Se  cuenta que Lazcano arribaba a Hidalgo en un helicóptero y descendía en instalaciones militares para después desplazarse a la casa de su madre; “El Lazca” también era conocido por sus acciones filatrópicas: aportaba dinero a la iglesia católica para construir parroquias, la creencia engañosa lo atenazaba.

En Hidalgo operan varios cárteles, aunque el gobernador Julio Menchaca asegura que esos grupos criminales provienen del estado de México; sin embargo, lo ocurrido el miércoles 2 da cuenta, sin ambajes, de que la entidad tiene una amplia narcodinámica que en parte es tolerada –si no es que protegida –por el propio gobierno estatal y la Guardia Nacional.

Fugas como la perpetrada ese día muestran el mismo modus operandis que utilizaron Los Zetas en Tamaulipas, Zacatecas y la ciudad de Coatzacoalcos, Veracruz, en tiempos del amplio dominio de ese cártel en buena parte del país. Entonces era común que comandos armados acudían a las prisiones a liberar a sus secuaces. Los gobiernos de esa época, igual que ahora ocurre en Hidalgo, estaban coludidos con el crimen; otros eran impotentes ante el flagelo criminal.

HIDALGO: CÁRTELES IMPUNES

A un año de que Julio Menchaca tomó posesión como gobernador de Hidalgo el estado está sumido en una guerra entre cárteles de la droga, en su mayoría provenientes del Estado de México y de estados circunvecinos que se han afincado en ese territorio.

Sin embargo, lo que impacta más a la entidad es el robo de combustibles, que explotan los cárteles de Jalisco Nueva Generación (CJNG), Santa Rosa de Lima, Caballeros Templarios y el cártel del Golfo, entre otros, que en Hidalgo tienen raíces profundas: por ejemplo, el fundador de Los Zetas, Heriberto Lazcano Lazcano, como ya se dijo, era oriundo de ese estado. Hasta su muerte vivió protegido por las élites militares.

Hidalgo no tenía propiamente un cártel afincado en el territorio; la mayoría de las organizaciones criminales que operaban ahí en tiempos del priista Omar Fayad provenían de la ciudad de México, Estado de México, Tlaxcala, Puebla y Veracruz, entidades azotadas por la violencia, las extorsiones y los secuestros. Sin embargo, Hidalgo todavía padece un gran vacío legal que propicia el arribo de grupos criminales. Los delincuentes también encuentran enormes facilidades para delinquir, ya que la autoridad tolera sus acciones por complicidad u omisión. Actualmente las autoridades reconocen que el CJNG es el amo del territorio: controla veinte de los ochenta y cuatro municipios que conforman el estado.

No cabe ningún duda que, dado este escenario de vacío, dichos grupos criminales han hallado en la entidad que gobierna Julio Menchaca un extraordinario asidero de impunidad: no se les combate, por el contrario, las policías están implicadas en la protección de al menos una veintena de actividades criminales, según datos oficiales consultados.

El gobernador hidalguense presume que en su estado sólo hay huachicol, pero no cárteles de la droga. Sin embargo, esa entidad está considerada cuna del cártel de Los Zetas y refugio de otros grupos criminales, como el de Jalisco Nueva Generación, quizá el más peligroso. También operan Santa Rosa de Lima y Los Zetas.

El anterior gobernador, Omar Fayad, siempre negó la presencia de cárteles. En diversas ocasiones dijo: “La Federación nos ha señalado con puntualidad que afortunadamente no tenemos detectado hasta el momento cárteles de la droga que nos debieran de preocupar, pero sí están muy cerca, sabemos que ya andan por Ecatepec”, en el Estado de México.

Fayad también negó en su momento que en Hidalgo se tuvieran focos rojos, aunque reconoció que circunstancialmente pasan cosas que terminan en el estado.

De acuerdo con información revelada por la empresa privada estadunidense Stratfor Global Intelligence, dichos cárteles operan en la entidad, además de que destaca en su informe que también tiene fuerte presencia el cártel de Sinaloa, rival del cártel de Jalisco. Ambos grupos, según el informe, ocupan el 80 por ciento del territorio hidalguense.

En esta apreciación coincide también la Administración para el control de Drogas (DEA) y la Fiscalía General de la República (FGR). Ambas dependencias resaltan, por ejemplo, que el cártel de Sinaloa, ahora encabezado por Ismael “El Mayo” Zambada, tiene presencia en Hidalgo, Puebla, Veracruz, Querétaro y el Estado de México.

Con sus propios informes y datos confirmados, ambas dependencias desmintieron tanto los dichos del exgobernador  Omar Fayad como de Julio Menchaca. El primero dijo en una conferencia mañanera, donde acompañó al presidente Andrés Manuel López Obrador, que en Hidalgo había fuerte actividad de robo de combustible, pero no hay cárteles, señaló. Y añadió: Aunque están muy cerca, el narcotráfico opera en Ecatepec, en el Estado de México, y los eventos de violencia que suceden en Hidalgo ocurren circunstancialmente en otros lados y recaen en el estado.

De acuerdo con informes de la Secretaría de Seguridad Pública Ciudadana, de la Fiscalía General de la República y de la Secretaría de la Defensa Nacional, en todo el territorio nacional operan 19 organizaciones criminales.

Con base en el mapeo que estas dependencias han realizado, no existe un solo estado del país que esté libre de grupos criminales, si bien los más críticos, por la fuerte presencia del crimen, son Sinaloa, Baja California, Sonora, Michoacán, Guerrero, Nuevo León, Coahuila, Tamaulipas, entre otros.

En el caso de Hidalgo, los informes de inteligencia son precisos: en la entidad se ha detectado la presencia de los grupos criminales citados, que lo mismo secuestran que distribuyen drogas; roban combustibles de la refinería de la ciudad de Tula –una de las más importantes del Sistema de Refinación de Petróleos Mexicanos –, cobran derecho de piso a comerciantes y venden protección; también es recurrente el regenteo de giros negros, control de la piratería y hasta la prostitución está bajo su férula.

La Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) también tiene sus propios datos. Asegura que los cárteles que tienen su base en Hidalgo son Los Zetas, cártel de Jalisco y el cártel del Golfo.

El entonces titular de la UIF, Santiago Nieto, al dar a conocer los resultados de la Evaluación Nacional de Riesgos de lavado de dinero y financiamiento al terrorismo, también informó que en el país están identificadas 19 organizaciones criminales que tienen actividad en la mayor parte del territorio.

De estos 19 cárteles –dijo en aquella ocasión Nieto –el cártel de Sinaloa y el de Jalisco tienen naturaleza supranacional, es decir, realizan operaciones trasnacionales. En el caso de Hidalgo –sostuvo el extitular de la UIF –las tres organizaciones criminales señaladas realizan operaciones financieras de lavado de dinero.

El informe que presentó el funcionario indica, además, que los flujos financieros ilícitos de los 19 grupos criminales han aumentado en los últimos años en México.

Santiago Nieto expuso, por otra parte, que la amenaza más grande de la delincuencia organizada son estos grupos delictivos, por lo que explicó que el combate debe realizarse con base en un programa que, desde su visión, debe incluir cinco ejes:

–En primer lugar, debe hacerse frente a los sicarios y líderes de los cárteles.

–El segundo objetivo deben ser sus estructuras financieras.

–El tercer punto es el combate a la corrupción política que les brinda protección, principalmente en el ámbito local.

–El cuarto es combatir la corrupción judicial, ministerial y policial que les genera protección jurídica.

–Y el quinto punto es atender la base social que los apoya, a partir de programas sociales bien definidos y de inclusión financiera.

Obviamente, nada se esto se combate en Hidalgo.

Con base en un amplio diagnóstico del mapa criminal del país, las operaciones de los cárteles y la impunidad con la que se mueven, Santiago Nieto explicó que la delincuencia organizada ha multiplicado sus actividades delictivas.

Un ejemplo de ello –dijo –es el Cártel Santa Rosa de Lima, liderado hasta agosto del 2022 por José Antonio Yépez Ortiz, “El Marro”, el cual ha ido ampliando su radio de acción y es uno de los más activos no sólo en Guanajuato sino también en Querétaro e Hidalgo.

Según los informes de la Secretaría de Seguridad Pública, la UIF y la FGR, ese grupo criminal tiene una base de operaciones en el municipio hidalguense de Huejutla y en la región de Tula-Tepeji. En este segundo territorio dicho grupo criminal opera en alianza con el grupo “Sombra”, el cual incursionó en el tráfico de drogas pero ahora está identificado como una organización dedicada también al robo de hidrocarburos, al secuestro y la extorsión.

De acuerdo con los informes de la UIF, en su momento dados a conocer por Santiago Nieto, la segunda amenaza trascendente del crimen organizado es el alto nivel de recursos que generan. Y se remitió a las cifras: dijo que entre 2016 y 2018, los grupos criminales generaron ganancias hasta de un billón de pesos; la tercera amenaza es la corrupción, dijo, porque al disponer de tantos recursos la capacidad de corromper a funcionarios es muy elevada. Por ello, las policías no tienen capacidad de respuesta ante el crimen.

Durante el sexenio de Enrique Peña Nieto la estrategia contra el crimen organizado se centró en la identificación de 122 objetivos, de los cuales lograron detener y abatir a 116. Sin embargo, el combate al crimen organizado entre los años 2012 y 2018 fue insuficiente.

Expuso el funcionario: “El combate al sicariato y al narcomenudeo no surtirá efecto si no viene acompañado de los elementos que mencionaba durante la explicación anterior.

“Se requiere combatir las estructuras financieras de los grupos delictivos en razón de que ese es el germen de la delincuencia y la posibilidad de que puedan seguir cumpliendo pagos que tengan ganancias que son incorporados al sistema financiero”.

Hasta ahora, la estrategia del gobierno de la Cuarta Transformación ha sido ineficaz: las 19 organizaciones criminales que operan en el país están intocadas. En cinco años de gobierno, pocos cabecillas del cirmen han sido capturados.

Está el caso de Santiago Mazari, “El Carrete”, líder del cártel de Los Rojos que operaba en Guerrero y Morelos , así como José Antonio Yépez Ortiz, “El Marro”, cabeza del cártel Santa Rosa de Lima, en otro tiempo azote de El Bajío. También se incluye la detención y extradición de Ovidio Guzmán, cabeza del cártel de Los Chapitos, así como la recaptura de Rafael Caro Quintero, a quien las autoridades identificaron como jefe del cártel de Caborca.

Así, en Hidalgo se consolida la impunidad frente al crimen a pesar de que su nuevo gobernador, Julio Menchaca Salazar, ganó las elecciones por el partido morena.