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Por Noé Zavaleta

El sexenio de la Cuarta Transformación ya entró en su recta final. Con sus afines, el presidente, Andrés Manuel López Obrador y el gabinete legal y ampliado se encargaron de celebrar inauguraciones a diestra siniestra de los megaproyectos, aunque estos continúan inconclusos.

En el último informe, ya ocurrido hace varios meses se presumió cómo un éxito la Refinería Olmeca Dos Bocas en Paraíso, Tabasco, la cual -se mintió- ya empezaba a refinar sus primeros litros; una mentira piadosa en aquel entonces, una gran mentira hoy, pues el gran complejo petroquímico continua en periodo de pruebas.

Y es que el famoso “primer litro refinado” sólo fue para la fotografía de la Secretaría de Energía, Roció Nahle, hoy flamante candidata de Morena al Gobierno de Veracruz.

Hoy continua presumiéndose, día con día, los tramos inconclusos del Tren Maya, ello, aunque haya un amparo para continuar con su construcción en el tramo 5 sur, que va de Playa del Carmen a Cancún o viceversa. Ello, por los riesgos ecológicos que representa.

De acuerdo con el Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur), cuando funcione en su totalidad, el Tren Maya tendrá un total de mil 554 kilómetros de vías, para atravesar los estados de Chiapas, Campeche, Tabasco, Yucatán y Quintana Roo.

Hasta ahora, y después de haber visto los periodos de prueba durante los últimos tres meses se antoja un poco difícil, que la expectativa se acomode a la realidad. Hasta ahora el Tren Maya solo se quedó en un catálogo de buenas intenciones.

Otro mega proyecto que continua en “veremos”, es el del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec (CIIT), conocido como Corredor Transístmico. De los seis parques industriales que se prometieron construir en los puntos costeros de Oaxaca y Veracruz hasta ahora no hay los cimientos sólidos de uno solo.

Apenas se inauguró una rehabilitación de las vías del tren y eso con trenes viejos comprados casi como “chatarra” en la unión europea.

En cuanto al avance carretero y de vías férreas desde el Puerto de Coatzacoalcos en Veracruz, hasta el de Salina Cruz en Oaxaca, solo hubo reparación y remozamiento de vías férreas ya oxidadas y algunos parches en las carreteras y autopistas más visibles, que son las que une al llamado Itsmo de Tehuantepec.

En los municipios del sur de Veracruz: Coatzacoalcos, Minatitlán, Nanchital y Cosoleacaque, los alcaldes morenistas muestran desilusión pues muchos de las promesas de campaña vertidas en los comicios del 2021 descansaban sobre dicho proyecto, el cual, al menos en papel, avizoraba más de diez mil empleos directo y más de quince empleos indirectos para el sur de Veracruz. Estos empleos, a un año que acabe el actual sexenio no han sido aterrizados.

Peor aún, la cuenca del Papaloapan y la región del Itsmo continúan siendo una región golpeada por el narcotráfico, el huachicoleo, el cobro de piso a manos del crimen organizado y la falta de inversión por parte de la iniciativa privada.

En los “malabares” para justificar el porque no ha aterrizado uno de los proyectos cumbre de este sexenio, al menos en Veracruz, el Secretario de Desarrollo Económico, Enrique Nachón García suele justificar que “no son atrasos”, sino “proyectos a largo plazo”.

“Es un proyecto a largo plazo. Y si no se aterrizan bien, a la larga pueden tener graves consecuencias. Los terrenos ya están listos, estamos capacitando gente, hay interés de muchas empresas, estamos en la última milla (sic). Tenemos los cinco parques industriales en el sur de Veracruz”, dice Nachón, quien de plano reconoce, que los parques ahí están, solo faltan -nada más- las empresas que quieran asentarse.

Una situación similar ocurrió con el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) que duró casi año y medio vació (marzo 2022-julio2023), con vuelos esporádicos, aeronaves que despegaban semi vacías, vuelos cancelados o reagendados por considerarlos poco rentables; hasta qué, desde el Gobierno Federal se “sugirió” -por no decir obligar- a varias Aerolíneas a dejar de operar en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México “Benito Juárez” y en la Terminal 2 y mudarse al Felipe Ángeles.

Renuente, pero visiblemente irritados, los directivos de Aeroméxico dijeron “adiós” al Benito Juárez y ahora solo operan desde el AIFA y Terminal 2. Y es que, aunque el AIFA es un aeropuerto bonito, lujoso, cómodo, continua sin tener vías de acceso que realmente valgan la pena, dinamicen la llegada e inclusive sean seguras, con ello, de la alta incidencia delictiva en el Estado de México, en especial en la región de Zumpango.

 Con estas cuatro aristas por cumplir: que refine bien Dos Bocas, que se concluya el Tren Maya, que sea rentable el Corredor Transístmico y que despegue el AIFA, sólo así, el Gobierno de la Cuarta Transformación podrá decir a los más de 120 millones de mexicanos que cumplió con sus encomiendas.

Por ese mismo destino va, la poca operatividad del Aeropuerto Internacional de Tulum, que al día de hoy funciona más como base militar, que como un aeropuerto comercial.

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