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EDITORIAL

 

DESAFÍO

COLUMNA MÉDICA

CIRCUITO CERRADO

ENTRESEMANA

ISEGORÍA

Sergio Gómez Montero / Sol Yucatán

*Cuando los monstruos nos alcancen

pero nosotros seguimos discutiendo travesuras de Estado

tonterías más o menos notorias que ponemos en escena

C. Portiglia: “Verano del 10”

Por más que uno quisiera asumir con tranquilidad la enfermedad, ella es un monstruo de rostros múltiples. cualesquiera de ellos pareciera ser terrorífico: todos espantan y huelen a tragedia y muerte. Al menos, si tomamos en cuenta los días que transcurren en ciudades (Nueva York, Moscú, Ciudad de México) con calles hoy desiertas, cuando hace apenas una semana, rebosaban de personas que las conglomeraban.

Igual sorprenden los conflictos ideológicos que no han cesado, de la misma manera que la inseguridad pública se niega a disminuir. Desde luego, la enfermedad no tenía por qué amainar esos conflictos, pero que ello aumenta su fealdad, la aumenta, sin duda, mostrándose como un carnaval de zombies que, al igual que una película de espantos, no lo dejan a uno reposar en paz., Ese es pues el país que hoy nos tocó vivir y que, parece, no pasa aún por las etapas más críticas de la casa del terror en que está convertido.

Es decir, un año, apenas, de hacer el intento para desprenderse de un sistema (el neoliberal) que lo había dejado agotado físicamente y agobiado en lo espiritual, sin duda, era poco tiempo trascurrido para establecer distancias, en una etapa de transición, con el viejo sistema expoliador que lo había agotado. México, habría que considerar, necesitaba una etapa de tiempo más larga pata asentarse y recuperarse así del neoliberalismo. La pandemia, sin duda, echó abajo esos planes, pues tuvo que entrar antes a la casa de los surtos. Porque si bien hasta hoy los principales espantos y las conmociones más severas se han concentrado en el área de salud, cuando ellos alcancen a la hacienda pública (el PIB este año decrecerá hasta cerca del 4%) y de allí escale a un incremento de la deuda global del país y, según la CEPAL, la pobreza aumente de manera sensible en América Latina (los pobres aumentarán este año entre 14 y 22 millones) vamos a conocer, entonces sí, los aspectos más terroríficos del baile de máscaras en que estamos metidos… Y ése no era el plan, es cierto.

Es decir, la pregunta se centra en un aspecto: ¿podrá la 4T vencer a los monstruos que va a traer consigo la pandemia de Covid-19, con objeto de alcanzar así los objetivos que en el mediano plazo (elecciones del 21) se propuso; entre otros, suavizar los efectos destructores del neoliberalismo como eran: corrupción, impunidad, polarización de la riqueza? Sin duda, objetivos grandes pero posibles con un gobierno sobre todo honrado, austero, medido (la justa medianía). Pero que no se viera invitado a fuerzas a ese baile de máscaras a que fue forzado a asistir, y que por más que sea un anillo al dedo, visto ahora con objetividad, quiérase o no, parace más bien un muro muy difícil de cruzar, pues el capitalismo como sistema es más que un simple muro: es, más que nada, un sistema de muros que dificulta el dejar atrás esa tierra inhóspita, árida, seca, que es para la gra mayoría de pobladores del planeta.

He ahí la pregunta: ¿algún día se podrá terminar con el capitalismo?

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