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EDITORIAL

 

ISEGORÍA

Sergio Gómez Montero / Sol Yucatán

¿Qué esperar de las elecciones en Estados Unidos?

Has cumplido la promesa de tributar tu rebeldía ante la barbarie.

Nadie es indiferente frente a una guerra sin honor y sin destino

C. Bisso: “Regreso a Batman”

No, no es porque me guste el chisme, pero somos vecinos, y los ruidos que esos vecinos provocan con sus aspavientos y muinas se escuchan (muchas veces amplificados) cotidianamente entre nosotros. Aparte de que a mí me interese el saber qué pasa por allá luego de dar mis clases de literatura por aquellos lugares durante nueve años, en un ambiente de abierta camaradería y amistad con maestros y alumnos con los que conviví, y con quienes, aún hoy, conversamos ocasionalmente y decimos, las dos partes, que no entendemos a Trump, y de allí surge la pregunta obligada: ¿alguien lo entiende?

Por ejemplo, ¿qué va a pasar con el próximo proceso electoral de ese país?; ¿se cumplirán las predicciones de la derrota largamente anunciada de Trump?, ¿y si ello se concreta, cuál será el futuro de nuestras relaciones? Como pocas veces, el proceso electoral de referencia tendrá un significado relevante para el país; su resultado, sea el que sea, quizá no cambiará en mucho la situación actual de nuestras relaciones. Porque, por un lado, si gana Trump las presiones en contra del país no cesarán, desde la imposición de aranceles totalmente injustos, hasta lo de por estos días: peaje para los autos mexicanos que crucen la frontera y el impuesto ilegal e injusto a todas luces a las remesas de nuestros compatriotas que se rompen la madre todos los días trabajando allá. Ello, según él, para que los mexicanos paguemos el muro entre los dos países que él está construyendo (con fraudes y todo) y como parte publicitaria de su campaña electoral, que está sumamente decaída (y de caída también) y lo mantiene, según las encuestas, lejano de Joe Biden, su contrincante demócrata.

Con los demócratas, desde luego, no nos iría mejor. Los récords de Obama en lo que respecta a mexicanos expulsados de su país será muy difícil que otro presidente los supere…, a excepción de Biden, quien era vicepresidente con Obama, y quien era, se decía en aquella época, el verdadero impulsor de esa política antimexicanos. Ese criterio anti-migratorio será difícil que se modifique, por más que la afro-estadounidense Kamala Harris (hija de inmigrantes ella) sea su compañera de fórmula.

A ese panorama tan tétrico habría que añadir las tormentas locales que se registran por estos días, indistintamente en Argentina –manifestaciones citadinas de oposición al

gobierno actual, que nadie entiende las razones de ellas– y en México –accionar de fuerzas paramilitares (auto-llamándose “ejércitos guerrilleros”) en Chiapas, municipio de Aldama, zona tzotzil– que incrementan la tensión que por sí, en México, estamos viviendo con las revelaciones de Lozoya, dadas a conocer de manera ilícita, y que buscan así tronar el debido proceso del caso.

En fin, no hay que olvidar que la política es un juego en donde todos buscan dar el golpe de tres bandas en una mesa que sólo tiene dos lados. Imposible, pues, la verdad.

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