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EDITORIAL

 

ISEGORÍA

SERGIO GÓMEZ MONTERO / SOL YUCATÁN

Los ajustes por venir (y porvenir)

Y reflexiona la Prudencia que se burla de él y en la que confían siempre —¡qué locura!

Kavafis: “Un viejo”

Luego de las locuras que suceden con las elecciones estadounidenses, que tanto le hacen recordar a uno lo que antes sucedía en las republicas bananeras, y que parece que hoy, pésele inútilmente a Trump, le ha dado el triunfo a Biden, candidato demócrata, ello va a conducir a muchas naciones del mundo, incluyendo a la nuestra, a realizar ajustes diversos en su aparato político para adecuarse a la realidad que poco a poco se comienza a perfilar a nivel mundial, a partir del cambio presidencial que hoy sábado, al fin, se dio en Estados Unidos, si es que, sin mucho escándalo, Trump acepta lo que las urnas y el colegio electoral de aquel país ya decretaron.

Es decir, a partir de los cambios que sin duda se van a dar en el país del norte, también acá, en nuestras fronteras ya la maquinaria que se encarga al menos de la política exterior debe estar operando a todo lo que da para prever qué cambios habría que realizar para enfrentar una realidad que parecía lejana (en el país vecino del norte, se insiste, los apostadores, en estas coyunturas, se inclinan siempre por la reelección), pero que ahora parece estar aquí, a la vuelta de la esquina, y que obliga, por ejemplo, a pensar ya en qué hacer en nuestras fronteras terrestres norte y sur, en donde hoy, dadas las amenazas del presidente Trump contra los migrantes, mucho de lo que allí sucede está condicionado por las amenazas que todo los días acostumbraba lanzar el presidente republicano (y quien, al final ganó Florida, gracias a la empatía que lo ligaba con los grupos reaccionarios de cubanos y venezolanos emigrados que radican en ese estado). Pero ese, se puede decir, es sólo un detalle de los varios aspectos múltiples a revisar, pues no se puede pasar por alto que son múltiples los aspectos que hoy ligan a nuestros países (¿por cierto qué irá a hacer el señor Landau, ahora que pronto se quedará sin la chamba que hoy desempeña como Embajador estadounidense en este país?) para bien y para mal al mismo tiempo.

Esa simbiosis tan estrecha que desde la época de la post-Independencia (los conflictos mazónicos de aquel entonces) hasta hoy existe entre nuestros países, quizá sea tiempo hoy de irla modificando, dado que siempre a los mexicanos nos ha tocado sufrir las consecuencias de la misma, desde pérdida de nuestro territorio e invasiones injustas como la de Veracruz (a la que, a través de la literatura, recuerdo con pasión, gracias a lectura de la grandiosa novela de Mancisidor Frontera junto al mar), que más de una vez han puesto en peligro nuestra soberanía a través de las acciones abiertas y encubiertas conque los gobiernos gringos han buscado intervenir en asuntos del país, violentando así el respeto que deben a quienes nada han hecho en contra de ellos, mientras ellos, como Trump, cierran inútilmente su territorio con muros (que finalmente son de papel) que insultan la naturaleza humana de quienes se acercan a la frontera que limita nuestros territorios.

Pero, en fin, mientras sean peras o sean manzanas la maquinaria de relaciones exteriores (¿o será de la vicepresidencia?) debe estar trabajando, ahora que se recompuso, a todo vapor. Que Dios los agarre confesados.

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