Por Freddy Ríos Urcelay
El 28 de agosto de 1983, en la unidad deportiva “20 de Noviembre” de Campeche, se llevó a cabo un evento deportivo trascendental para el deporte peninsular, por vez primera, la hermosa ciudad de las murallas era sede de una pelea de campeonato nacional y fue con un lugareño a bordo como desafiante.

El titular era el regiomontano José Gallegos en su segunda etapa como monarca nacional. En la primera, ganó el campeonato vacante derrotando a Freddy Castillo el 22 de septiembre de 1979, pero lo perdió en su primera exposición contra el tapatío Pedro Flores. Flores dirimió para ir por del título mundial y, de nueva cuenta, Gallegos lo ganó derrotando a José Luís Cruz. Lo defendió contra el mismo Freddy Castillo, Baldomero Santos y Víctor Salcedo.
Su retador, Jorge Manauel Vera, zurdo y con gran clase boxística, había enfrentado a lo mejor de su peso destacando una victoria sobre el excampeón mundial panameño Alfonso “Piedrita” López y un descabellado empate contra el celayense Germán Torres en la arena coliseo capitalina. Aquel empate fue el atraco del año para el boxeo mexicano.
Vera se ganó la oportunidad contra Gallegos derrotando en el Carta Clara de Mérida al séptimo clasificado nacional, Luís “Pajarito” Aguilar el 6 de junio previo.



El combate entre Gallegos y Vera inició bajo el control del campechano que esgrimió su recto de derecha durante las primeras siete rondas; el norteño intentaba ganarle la distancia media para acomodar su derecha de volado, empero la combinación de jab con remate de zurda inclinaba la balanza en favor del retador. Dicen que el que porfía mata venado, y en el octavo raund, por fin un volado diestro del campeón encontró el objetivo y Vera se fue a la lona; el réferi capitalino Ernesto Magaña aplicó el conteo y dio luz verde; Gallegos atacó con furia y Vera le respondió de igual manera, otra derecha tambaleó al aspirante, pero respondió con un zurdazo que aplacó un poco al norteño. En la novena vuelta reanudaron el intercambio de metralla que se prolongó hasta el que sonó la campana. Para el décimo, el campechano cambió la estrategia y acortó la distancia; ahí se le vio más velocidad a cambio de aceptar la potencia del campeón. El público reventó con su apoyo al paisano, el grito de “¡Vera, Vera Vera…”! cimbró la puerta de mar de la majestuosa muralla. El penúltimo fue ligeramente dominado por el monarca ya que Vera le preparó un final apoteótico combinando los dos estilos, primero, a la distancia imprimiendo potencia para después conectar en corto a la cabeza. Gallegos aprovechó cuando Vera se acercaba para golpear abajo, pero fallaba arriba; casi al término de la pelea, Vera logró poner al regio contra las cuerdas de donde ya no le dejó salir poniendo digno colofón a una gran pelea. La decisión fue unánime para el zurdo del barrio de Santa Ana para coronar así al primer monarca nacional campechano ¡hace 43 años!

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