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LA AMPLIA RED MAFIOSA… EN QUINTANA ROO

*En el caso de la mafia israelí, los informes mencionan a personajes como Alon Azulay y Ben Sutchi, quienes operaban en el Caribe mexicano antes de ser ejecutados en Plaza Artz, en la Ciudad de México, en 2019

*En los reportes se establece que los rusos operan en México, particularmente en Cancún, Tijuana, Yucatán, Tabasco, Tamaulipas y la Ciudad de México

*El crimen organizado proveniente de Rusia ha encontrado un paraíso de impunidad en el Caribe mexicano

Ricardo Ravelo/Corresponsalías Nacionales/Grupo Sol Corporativo

Cancún. – En Quintana Roo no solo los mafiosos rumanos se afincaron en ese trozo paradisiaco del Caribe. Otros grupos criminales internacionales también operan con absoluta impunidad.

En el caso de la mafia israelí, los informes mencionan a personajes como Alon Azulay y Ben Sutchi, quienes operaban en el Caribe mexicano antes de ser ejecutados en Plaza Artz, en la Ciudad de México, en 2019.

Ellos fundaron la empresa Bucay Soluciones Empresariales, con oficinas centrales en la Ciudad de México y Oaxaca. Su giro ficticio era la distribución de materiales de papelería y servicios de asesoría legal y administrativa.

Según las investigaciones de inteligencia, la faceta empresarial de los ciudadanos israelíes era solamente una fachada, la cual tapaba el negocio principal: el lavado de dinero. La FGR investiga a esta empresa porque también se involucró en la venta de drogas y armas e invertía sus ganancias en varios giros mercantiles.

Los nexos de los israelíes con cárteles y empresas mexicanas para lavar dinero fueron detectados por el Gobierno Federal hace 21 años.

Tan solo entre el año 2000 y el 2010 se detectaron registros y operaciones entre israelíes y el cártel de Los Beltrán Leyva: este grupo criminal era abastecido con armas de alto poder y blanqueaba sus ganancias ilegales en bares, restaurantes y en la industria de la construcción (esta última, una de las más socorridas por la mafia).

Los Israelíes enfrentaron problemas en el año 2009. Tras la muerte de Arturo Beltrán Leyva, “El Barbas”, dejaron de operar, pero en el 2013 retomaron sus actividades y se conectaron con otros cárteles.

Sus principales actividades giraban en torno al tráfico de armas, venta de protección, tráfico de mujeres de Europa (principalmente rusas), fraude con tarjetas bancarias y tráfico de drogas.

De acuerdo con informes de la Interpol, que viene siguiendo los pasos de diversos grupos criminales internacionales, la mafia rusa opera en América Latina a través de células y, según las descripciones oficiales, “manejan sobre todo un bajo perfil” para evitar la detección de sus actividades ilícitas.

En los reportes se establece que los rusos operan en México, particularmente en Cancún, Tijuana, Yucatán, Tabasco, Tamaulipas y la Ciudad de México.

Entre las células de rusos que han sido detectadas por las autoridades, los informes mencionan a la organización “Tambovskaya”; entre sus giros está el tráfico de heroína y cocaína; tienen contactos en África, según los informes, así como en Europa occidental; se dedican también al robo de autos, los cuales trafican hacia África y cuentan con varias redes de operadores en otros delitos como el secuestro, pornografía infantil, trata de blancas y tráfico de personas.

Otro grupo ruso –“Los Solntnezcaya” – según los informes de inteligencia, se encargan de lava dinero desde varios centros turísticos, cuentan con empresas en el Caribe, trafican con cocaína y armas. También explotan la trata de personas.

Otros tres grupos de organizaciones criminales rusas referidas en los informes policiacos son “Los Mazukinskaya”, una célula ligada a “Los Izamalovskaia” y a “Los Podoskaya”. Todos operan en Quintana Roo y sus alcances llegan hasta Yucatán.

La Interpol señala, en uno de sus apartados sobre las organizaciones trasnacionales que operan en México, que algunos cárteles de la droga mexicanos están estrechamente ligados a grupos mafiosos procedentes de China. Se dedican a la venta de droga y también al blanqueo de activos.

Los grupos chinos son los que más territorio dominan, según se establece en informes de la DEA. En el año 2007, la DEA informó que los grupos mafiosos chinos cuentan con células en las principales ciudades del mundo –Nueva York y Los Ángeles son algunas de ellas—. Manejan mucho dinero en efectivo, con lo que pagan sus operaciones sin ser detectados.

Además, explica la DEA, estos grupos chinos juegan un rol clave en el blanqueo de dinero de los cárteles de la droga mexicanos.

Los reportes también dan cuenta de la presencia en el Caribe mexicano de grupos organizados procedentes de Venezuela. Los informes los describen como células “muy versátiles que operan con bajo perfil”, dedicados al tráfico de drogas, lavado de dinero y trata de personas.

Por otra parte, desde el 2002 se detectó la presencia de la mafia coreana en México. Los informes sostienen que estos grupos invierten en negocios disfrazados de karaokes en las colonia Roma, Juárez y Cuauhtémoc de la capital del país.

El crimen organizado proveniente de Rusia ha encontrado un paraíso de impunidad en el Caribe mexicano. Las actividades ilícitas, de acuerdo con informes oficiales, han dejado ganancias que alcanzan los tres mil millones de dólares anuales.

La mafia rusa opera en Cancún como organizaciones del crimen organizado; sus integrantes, aseguran los informes de la Interpol, operan desde suites de lujo con vista al mar ubicadas en la zona hotelera y en la Riviera Maya, desde donde pueden planear las operaciones de tráfico de drogas, pero también de diamantes, armas, robo de vehículos e importación de precursores químicos para enviarlos a España, Italia y Portugal a través de diversos puertos de Quintana Roo, Yucatán, Tabasco, Veracruz y Tamaulipas.

Según los reportes de Interpol y de la DEA, en total son cinco las organizaciones rusas que operan en Quintana Roo, principalmente en Cancún. Como se dijo líneas arriba, figura “Solstseuskaya”, que pertenece a la mafia ucraniana y en esta organización operan también grupos de Chechenia, Georgia, Armenia, Lituania, Polonia, Croacia, Serbia, Hungría, Rumania y Albania que, de acuerdo con los informes, están identificados como “Tambosvkaya”, “Poldolskaya”, “Mazukinnskaya” e “Izamailovskaya”.

Todos ellos, dicen los reportes consultados, compiten y explotan las rutas del narcotráfico donde operan varios cárteles de la droga.

De acuerdo con los informes, estas bandas se establecieron en México y convirtieron a Cancún en su feudo tras la captura de Osiel Cárdenas –entonces poderoso jefe del cártel del Golfo— en 2003, en Reynosa, Tamaulipas.

Los rusos buscan establecer un puente de tráfico de drogas, comercio ilegal de armas, lavado de dinero y trata de blancas hacia Estados Unidos. Uno de sus negocios más explotados es la prostitución local, el secuestro y la usura. Éste último negocio lo manejan a través de casas de empeño. El tráfico de personas es otro de sus giros preferidos.

Al revisar los informes, sobre todo en lo referente a sus áreas de influencia, los datos son sorprendentes: la mafia rusa se mueve desde Quintana Roo hasta Baja California, principalmente operan en Tijuana, cuna del cártel del mismo nombre. También operan en la Ciudad de México.

La mafia rusa opera con un esquema sofisticado y discreto: carecen de una estructura vertical, pues no cuentan con un solo jefe. Según los reportes, esto les permite conseguir a precios módicos con los cárteles mexicanos. Son discretos, pues operan desde suites o departamentos de lujo y suelen reunirse en casas particulares propiedad de sus socios.

Tienen una muy buena organización de sus actividades, además de que operan de manera diversificada: Los albaneses, por ejemplo, manejan la prostitución con mujeres procedentes de países sudamericanos, Albania y Europa del este. Sus ganancias, aseguran los informes, se destinan a la compra de armas.

En los expaíses soviéticos, según estimaciones internacionales, operan unos 10 mil grupos criminales de la mafia rusa –esto permite comparar que su presencia en México no es tan avasalladora– y sus integrantes, en su mayoría, fueron agentes de inteligencia de la KGB.

Todos estos grupos –según los análisis sobre su comportamiento– trabajan como lo hacen los socios y directivos de cualquier empresa legal, lo que complica su localización y la aprehensión de sus miembros. Son dados a formalizar alianzas con otros consorcios legales, con lo que encubren sus verdaderas actividades: tráfico de estupefacientes, lavado de dinero y el comercio de diamantes.

En Cozumel, por ejemplo –donde operan varias joyerías –está la empresa Diamon Part, la que en diciembre de 2001 fue implicada en un escándalo: el contrabando de diamantes y oro, que fueron asegurados por agentes de la entonces Policía Federal Preventiva.

En ese entonces fueron detenidos tres personas, una de origen mexicano, otra colombiana y una más israelí, que respondieron a los nombres de Esrad Fabio, Alexander Vargas y Aníbal Rivero.

La policía les decomisó dos maletas donde escondían nueve lotes de diamantes africanos, mil 228 cadenas de oro, 503 brazaletes, 91 pulseras, mil 520 anillos, 156 aretes, 96 dijes y 5 mancuernas. Cuando los interrogaron, los detenidos dijeron que pertenecían a la empresa Diamon Part.

Según la Interpol, los cárteles mexicanos han establecido alianzas con estas organizaciones trasnacionales y sobresalen los nexos con la mafia china y rusa, quienes han convertido sus actividades ilegales en todo un emporio internacional que opera con protección oficial.

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