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LA CONFUSIÓN EN LA MUERTE DE MIROSLAVA

  • Sin titubear, Ninón Sevilla alteró el lugar de los hechos, para que la occisa “no saliera mal en los medios de información”; traía en la mano derecha una foto estrujada de Dominguín, su madre y ella.

Redacción/La Opinión de México/Sol Quintana Roo/Sol Yucatán/Sol Campeche/Sol Chiapas/Sol Belice/La Opinión de Puebla

(Tercera de siete partes)

Ciudad de México.- Miroslava no tenía foto estrujada en la mano derecha, sino una imagen del torero, su madre y la joven, sostenida por las manos, cruzadas a propósito por Ninón Sevilla, quien, sin titubear, alteró el lugar de los hechos, para que la ahora occisa “no saliera mal en los medios de información”.

Y si el agente del Ministerio Público “dispensó la autopsia por no haber delito que perseguir, ya que el suicidio era obvio”, debió ser despedido por estúpido, pues no es posible saber con rapidez la verdad, sin peritajes de un equipo forense multidisciplinario.

Aparte, la cubana Ninón Sevilla debió ser encarcelada por mover a su antojo algunos objetos y hasta los restos de Miroslava, su arresto debió fundarse en la detección de sus huellas digitales en muebles, y la fotografía que acomodó entre las manos de la actriz presuntamente suicida.

Aparte, una sirvienta, quien descubrió inicialmente el cadáver de Miroslava, también debió ser interrogada exhaustivamente, porque mintió al declarar ante el agente del Ministerio Público, ya que la empleada particular vio perfectamente cuando, por consejo de Ernesto Alonso, el «guía, consejero y protector» de la joven SternNinón Sevilla aseó el sitio y movió todo para que las fotografías no resultasen incómodas para la familia de la checoslovaca nacionalizada mexicana.

En un buró se encontraron tres cartas póstumas. Estaba por estrenarse en aquellos días la película “Ensayo de un crimen”, donde una figura de cera de Miroslava es incinerada, como sucedió en la vida real: la hermosa checoslovaca fue cremada en el horno especial del Panteón Civil de Dolores.

Con la ilegal acción de la cubana Ninón Sevilla —quien supuso que no debía darse crédito a las tres cartas póstumas escritas por Miroslava, como se comprobó por peritajes grafoscópicos varios días después— de manera absurda nació el rumor que todavía creen algunos incautos mal informados: «Que la actriz se suicidó por una decepción amorosa, ya que un torero, de quien estaba enamorada, se había casado con Lucia Bosé«.

Una “enamorada”… ¿Para qué diablos guardaría la foto de su “suegra” junto al presunto galancete? Pero no hubo manera entonces de enderezar rumores y Miroslava se fue al Viejo Continente… donde las autoridades no le permitieron entra a España, quizá por irregularidades en su documentación o tal vez porque sospechaban de la joven, nacida en Praga y con supuestos antecedentes familiares de espionaje internacional.

El torero Luis Miguel Dominguín se colgó del incidente y “dio su aval” para que Miroslava pudiese entrar a España a trabajar, bajo la responsabilidad del diestro, quien se hacía publicidad gratuita con cierta originalidad para la época. Sus publicistas le inventaban romances que nadie reconocía, así que pocas personas creyeron en el “noviazgo” con Miroslava.

La verdad es que Miroslava supo del matrimonio de Lucía Bosé y el torero, sin que le afectara. Lo que le dolía en serio era vivir con traumas desde la niñez, por ello había tratado de suicidarse en varias ocasiones, hasta que el 8 de marzo de 1955 habría ingerido exagerada dosis de barbitúricos, que disolvió en dos vasos con agua.

Obviamente, no quería ser “descubierta” después de muchos días, por ello citó entre tras personas a su “guía, consejero y protector”, Ernesto Alonso, gran amigo de homosexuales y de María Félix, a quien le dijo mucho después que impugnara el testamento de su único hijo, Enrique Alvarez Félix, quien dejó todos sus bienes a su hermana Alicia, quien nada pudo hacer por evitar el “robo en despoblado”, pues era mucha todavía la influencia de la sonorense.

Ninón Sevilla reconoció públicamente que ella colocó sin autorización la foto del torero Luis Miguel Dominguín, entre las manos de Miroslava, pues siempre se había creído “gemela” de nacimiento de la checoslovaca, nacida en 1926. Sin embargo, Ninón Sevilla era mucho mayor que Miroslava.

José Angel Espinosa, “Ferrusquilla”, como funcionario de la ANDA, fue comisionado para atender el asunto de Miroslava, pero no dio crédito al rumor de “muerte por decepción amorosa”, ya que sabía perfectamente que la naturalizada mexicana no estaba enamorada de alguien, sino que arrastraba traumas infantiles que nunca pudo superar, a pesar de su éxito artístico en nuestro país.

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