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LA COSTUMBRE DEL PODER

¿Qué buscan los de Sí, por México?

  • Releer sobre la manera en que Juárez y Lerdo administraron las elecciones presidenciales de 1867, nos permitirá meditar seriamente lo que puede ocurrir en 2024. No debemos permitir que nos arrebaten el futuro, pero no hay oposición que nos acompañe para evitarlo.
  • »Los grandes líderes de opinión no determinan qué pensamos sobre los temas, sino sobre qué temas pensamos. Y, en un mundo cada vez más teatralizado, corremos el peligro de pasar por alto lo fundamental”.

Gregorio Ortega Molina/Sol Yucatán
 
Pareciera que gustan de desperdiciar recursos y les da flojera meditar en lo que realmente requiere esta nación. Impensable regresar a las campañas y personajes de una frase que nada resuelve. ¿Qué cambió con sacar al PRI de Los Pinos, o “él si sabe cómo hacerlo”, o primero los pobres y acabar con la corrupción? Siempre hemos ido a peor.

Cuando me entero de los nombres de los que desean ser líderes y escucho las propuestas de Sí, por México, de inmediato adquiero la imagen de un muégano. Las instituciones políticas y el desarrollo económico del país, empezaron a desestructurarse al momento de la conclusión del “milagro mexicano”, que coincidió cuando los presidentes Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverría Álvarez se dieron cuenta de que carecían de respuestas adecuadas a las exigencias de más y más jóvenes mexicanos. Los encontronazos de la Plaza de las Tres Culturas y Rivera de San Cosme, en 1968 y 1971, zanjaron la disputa. El diálogo se resolvió a balazos, para reabrirse con la reforma política de López Portillo, conceptuada por Jesús Reyes Heroles, y desdibujarse al instante en que le avisaron o percibió que oficiaba las exequias del proyecto de la Revolución.

Después, nada se concretó para ofrecer a los mexicanos una alternativa ideológica y programática, que de verdad nos hiciera trascender el umbral del Primer Mundo. La realidad es que Carlos Salinas de Gortari tuvo miedo o incapacidad de llevar a fondo las reformas requeridas; después el IPAB, como hoy la suspensión del AICM-Texcoco y obras faraónicas que no producirán riqueza sino descalabros, salvo el tren transístmico, que le restará clientela al canal de Panamá.

¿Cuántas muertes indeseadas pudo evitar Andrés Manuel como resultado de su gestión de la pandemia y de los abrazos, de pensar efectivamente primero en los pobres y posponer por unos años la entrega de sus obras de “seguridad nacional”, y por ello mismos inútiles para el desarrollo económico? El IPAB-FOBAPROA no causó muertes por mala gestión gubernamental, la 4T sí.

La oposición, tal como está pretendidamente articulada, pero realmente desarticulada, debiera conciliar intereses y conformar un grupo capaz de conceptuar y proponer un proyecto de nación para sustituir al enterrado que nos ofreció la Revolución. Supongo que saben que, sin reforma del Estado, sin modificar el “modelito” de gobierno, todo esfuerzo será inútil, y la permanencia del desorden continuará.

El proyecto debe convencer, para después vencer. Luego preocúpense por encontrar al líder capaz de concretarlo en términos constitucionales y legales y, cuando sea necesario, hacerse a un lado, para que cuando el presidencialismo nos dé paz y cese de hundirnos, gobiernen quienes de verdad puedan modificar al mal fario que nos cargamos desde hace varias décadas.

Para la comprensión de este desafío y del daño que causa no encontrar la cuadratura del círculo, recomiendo la lectura del segundo tomo de Porfirio Díaz, su vida y su tiempo, pues la confrontación entre el militar y el abogado, ambos oaxaqueños, pospuso por muchos años el acceso al futuro, las libertades y la democracia. Releer sobre la manera en que Juárez y Lerdo administraron las elecciones presidenciales de 1867, nos permitirá meditar seriamente lo que puede ocurrir en 2024.

No debemos permitir que nos arrebaten el futuro, pero no hay oposición que nos acompañe para evitarlo.

Los mexicanos parecemos empeñados en repetir los errores. En el libro de referencia, Carlos Tello Díaz anotó: “La elección de 1871 sería, como la realizada al triunfar la República, una lucha de personas, no de principios, porque iban a participar en ella nada más los liberales, no los conservadores, excluidos de los comicios en México”. Hoy estamos igual.

La alharaca en torno a la decisión del INE de posponer (nunca se canceló), adquiere otra dimensión a la luz de unas líneas del texto de Irene Vallejo de El País semanal.

“Desde tiempos remotos, los poderosos utilizan técnicas de distracción para captar la atención y ocultar lo que realmente está pasando. En la Grecia antigua, su precursor fue Alcibíades, sobrino de Pericles y discípulo de Sócrates. Líder joven, consentido y muy inteligente, se convirtió en el ídolo de los atenienses. Cierta vez y sin motivo aparente, mandó cortar la cola a un valioso perro de caza que había comprado por una fortuna. Toda la ciudad se lanzó a conjeturar, opinar, condenar, indignarse. Alcibíades, tranquilo y risueño, confió a un amigo que, mientras los atenienses se preocupaban por el rabo de su perro, no se fijaban en su mal gobierno.

“Hoy vivimos inmersos en una sucesión de polémicas tribales y triviales que arden a velocidad de vértigo. Casi siempre, esos cruciales debates son solo una trampa: pantallas de humo creadas por individuos prestigiosos —meros prestidigitadores—. La psicología social denomina “establecimiento de la agenda” a la intuición de Alcibíades: los debates políticos, los medios de comunicación y la publicidad definen los temas de la conversación colectiva. Cada vez que las encuestas preguntan por los problemas más graves, las respuestas coinciden con los mensajes más repetidos en la televisión y las redes. Los grandes líderes de opinión no determinan qué pensamos sobre los temas, sino sobre qué temas pensamos. Y, en un mundo cada vez más teatralizado, corremos el peligro de pasar por alto lo fundamental”.

Los de Sí, por México, deben asumir el desafío. Primero un plan, un proyecto, un programa, un llamado a la grandeza de la unidad, después el nombre.

Queda la sensación de que en la propuesta de vender Banamex hay gato encerrado, pero dejemos de lado el efecto sorpresa, Andrés Manuel de seguro tiene otros datos.

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