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LA EMBOSCADA EN EL BOSQUE DE CHAPULTEPEC

  • La emboscada o atentado, perpetrado en el bosque de Chapultepec, ocurrió el domingo 13 de noviembre de 1927, cuando el general Obregón, escoltas y amigos se disponían a disfrutar de una corrida en El Toreo.

Redacción | La Opinión de México | Sol Quintana Roo | Sol Yucatán | Sol Campeche | Sol Chiapas | Sol Belice | La Opinión de Puebla

(Tercera de siete partes)

Ciudad de México. – Las bombas de dinamita habían sido preparadas en Alzate 44-A, Colonia Santa María la Ribera. Una licencia de conducir, decomisada, estaba a nombre de Roberto Pro Juárez, hermano menor de Humberto y Miguel Agustín. La responsabilidad de los Pro parecía evidente.

La emboscada o atentado, perpetrado en el bosque de Chapultepec, ocurrió el domingo 13 de noviembre de 1927, cuando el general Obregón, escoltas y amigos se disponían a disfrutar de una corrida en El Toreo (localizado en la Colonia Condesa, iban a participar “Armillita Chico” y “El Niño de la Palma”), de pronto, el auto de los conjurados, vehículo de color verde oscuro, fue emparejado al Cadillac, placas 20454 y comenzaron a caer bombas de dinamita; una estalló en el interior del carro de Obregón (aunque esto parece embuste, pues nadie resultó ni quemado ni herido) y otra en el estribo, sin lesionar a ninguna persona.

El manejador del auto verde abrió fuego con pistola contra Obregón, quien resultó ileso y los dinamiteros huyeron hacia la Colonia Juárez, por Paseo de la Reforma. El general Ignacio Otero Pablos disparó con su escuadra .45 y lesionó en el cráneo a Nahúm Lamberto Ruiz Caselín.

El ingeniero Segura, Tirado y “Joselín” huyeron a la carrera, tras abandonar el auto verde; dos policías alcanzaron a Tirado y lo derribaron a golpes, los otros dos individuos lograron escapar.

La esposa de Nahúm, se afirma, habría proporcionado datos suficientes a la policía como para desmantelar aquella célula de la Liga Nacional Defensora de la Libertad Religiosa y pronto fue arrestado el ingeniero Luis Segura Vilchis, en la Compañía de Luz y Fuerza Motriz, cuyas oficinas se ubicaban en Gante y 16 de Septiembre, primer cuadro de la ciudad de México.

Pero, en aquella época, dada la escasa preparación policíaca y técnica de los detectives en general, el ingeniero los sorprendió al sacar un boleto de El Toreo, con el que “demostraba” que había estado en la plaza y saludado al general Obregón…lo que le daba una coartada creíble, pues “no podía haber estado en la corrida y en Chapultepec, al mismo tiempo”.

El mismo Obregón dijo que Segura no mentía, “lo vi en la plaza de toros”, aseguró. El presunto responsable fue dejado en libertad inmediata.

Sin embargo, las averiguaciones facilitaron algunas redadas y cayeron los hermanos Pro, quienes, por razones personales, se ocultaban en la calle Londres.

Ese mismo año, pero en septiembre, fue asesinado a balazos el estudiante Fernando Capdevielle Oleata, en la calle Acapulco, Colonia Roma y no fue difícil deducir quien había sido el homicida: el potosino Gonzalo Natividad Santos Rivera, pero, como siempre ocurre en asuntos donde interviene un influyente, la investigación del caso fue entorpecida por las autoridades, entonces no por una paga, sino por su lambisconería ancestral.

El Presidente Plutarco Elías Calles se enteró de las averiguaciones (hoy se les llama “carpetas”) y ordenó que se fusilara a los conjurados, pues a “grandes males, grandes remedios”. El general Roberto Cruz sugirió tímidamente la consignación ante un juez y Calles confirmó su orden: “Y regrese a darme parte de haberla cumplido”.

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