Narcotráfico

LA HERENCIA MALDITA DE JAIME BONILLA

  • Tras dejar la gubernatura de Baja California, después de dos años funestos, Jaime Bonilla heredó un escenario de sangre, muerte y corrupción a su sucesora, María del Pilar Ávila, quien ahora buscará pacificar ese territorio fronterizo, pero la tarea no será fácil: Seis cárteles se disputan el negocio de las drogas, el mercado del secuestro, las extorsiones y el cobro de piso, negocios que están imparables
  • Los cárteles de Tijuana, Sinaloa, Jalisco Nueva Generación, Los Salazar, entre otros, todos los días causan muertes y terror, pues ninguna autoridad local ni federal les pone freno. Así, Baja California sólo tiene una autoridad que impone su ley: El crimen organizado

Ricardo RAVELO/La Opinión de México/Sol Quintana Roo/Sol Yucatán/Sol Campeche

(Primera de cinco partes)

Baja California.- Jaime Bonilla Valdez, exgobernador de Baja California durante dos años, dejó la entidad plagada de corrupción –moches, contratos amañados, tráfico de influencias, entre otros problemas y vicios– además de una estela de violencia producto de la disputa de los cárteles de la droga, cuyos líderes están enfrentados por el control de una de las fajas fronterizas más activas de todo el país.

Con Bonilla Valdez al frente del gobierno estatal, los grupos criminales se multiplicaron: Las redes del Cártel de Sinaloa se afincaron en ese territorio; lo mismo hizo el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), uno de los más beligerantes de América Latina; por si fuera poco, la organización de la familia Salazar, aliados de Ismael “El Mayo” Zambada, también hizo lo propio y conquistó las ciudades de Mexicali y Tijuana, donde se concentra la mayor parte de la actividad criminal.

Adicionalmente, el Cártel de Tijuana, que se mantiene de pie, está activo en todo el Estado bajo el liderazgo de Enedina Arellano Félix, identificada por la DEA, la agencia antidrogas norteamericana, como una pieza clave del crimen organizado en esa zona fronteriza: Se le atribuye la conducción del cártel que fundaron sus hermanos Benjamín y Ramón, aunque ella se ha centrado, según los informes norteamericanos, en el lavado de activos mediante una amplia red de negocios.

Bonilla Valdez le heredó un Estado plagado de violencia a su correligionaria Marina del Pilar Ávila, quien recientemente tomó posesión como gobernadora del Estado. Los elevados índices de violencia así lo acreditan, flagelo que Bonilla no pudo resolver.

EL ESCENARIO CRIMINAL

Debido a su intensa actividad criminal y a la disputa territorial que enfrentan al menos tres cárteles de la droga –Tijuana, Cártel Jalisco y Sinaloa –el estado de Baja California sigue sumido en una cruenta violencia, a pesar de que el gobernador Jaime Bonilla prometió terminar con la ola criminal que azota al Estado.

Impulsado por Morena en 2018, Bonilla se dedicó más a promover la llamada Ley Bonilla con el fin de ampliar su mandato a cinco años y se olvidó de atender la pacificación del Estado. Actualmente, la entidad sigue sumida en una oleada de violencia.

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