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LA VIDA DE LA MUJER QUE LE PUSO ROSTRO A LA ESTATUA DE LA LIBERTAD

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Redacción / Sol Yucatán

Isabella Eugénie Boyer nació en Francia y se casó con el multimillonario Isaac Singer, sin embargo; la boda fue un escándalo.

La cara de Isabella resplandece a 93 metros de altura cuando hay sol radiante y, cuando el cielo azota, aguanta las fuertes lluvias. Son millones las personas que se acercan, cada año, para verla de cerca.

Son pocos los que saben que la modelo del famoso ícono de los Estados Unidos habría sido esta bella y millonaria mujer que murió hace 120 años, el 12 de mayo de 1904.

La estatua de la libertad fue un regalo del gobierno francés a los norteamericanos por el centenario de la Declaración de Independencia de Estados Unidos.

La corona de la estatua que alcanza los 46 metros (93 desde su pedestal) tiene siete puntas que simbolizan los siete continentes y los siete mares. Desde 1984 es considerada por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad y fue incluida entre las siete maravillas del mundo moderno.

Isabelle Eugénie Boyer nació en París el 17 de diciembre de 1841. Con 22 años, la bella joven se casó en Nueva York -ya estando embarazada- con Isaac Merritt Singer, de 52. Isabella y Singer vivieron juntos en París por un tiempo hasta que se mudaron a Gran Bretaña.

Isabella fue declarada su viuda legal y se transformó en una riquísima mujer requerida por todos. Una vez viuda, Isabelle decidió mudarse con sus seis hijos.

Boyer conoció al artista Bartholdi, creador de la estatua de la libertad y con él impactado por su belleza terminó por modelar, inspirado en ella, el rostro de cobre de la mujer que sostiene la antorcha más conocida del mundo.

Isabella se convirtió en la viuda más rica y más alegre. Se codeaba con la realeza y con los industriales de la época.
Isabella murió con 62, sin haberse privado de nada. La verdad es que lo tuvo todo porque, gracias a Bartholdi, hasta la eternidad le fue otorgada. Su mirada sigue hasta hoy, desde lo alto, perforando el aire y atravesando los tiempos.

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